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El 6 de mayo de 2012 se reunieron en el Ministerio de Economía el ministro Luis de Guindos, Isidro Fainé (La Caixa), Francisco González (BBVA), Emilio Botín (Santander) y Rodrigo Rato (Bankia), quien días después dimitiría como presidente de Bankia y tras lo cual se produciría la nacionalización de la entidad financiera
El día 6 de mayo de 2012, se reunieron en la sede del Ministerio de Economía y Competitividad el ministro Luis de Guindos, y los cuatro principales banqueros del país: Isidro Fainé (La Caixa), Francisco González (BBVA), Emilio Botín (Santander) y Rodrigo Rato (Bankia).
Era su segundo encuentro en 48 horas para valorar la situación del sistema financiero español, en este caso centrado en Bankia. Tal y como recogía El Independiente en 2019, Luis de Guindos ya relató en su libro «España amenazada» cómo discurrieron tales encuentros. «El viernes 4 de mayo de 2012 reuní en el Ministerio a los presidentes de los cuatro grandes bancos españoles […] Le siguió otro [encuentro] dos días después, el domingo 6 de mayo, ambos a última hora de la tarde. No hubo cena formal», escribió.
«La reunión del 4 de mayo estaba convocada para explicar a los principales actores del sector financiero en España las medidas de saneamiento […] Emilio Botín (Santander), Francisco González (BBVA), Isidre Fainé (La Caixa) y Rodrigo Rato (Bankia) estaban aquella tarde sentados a mi alrededor tomando un modesto tentempié y hablando de miles de millones de euros difíciles de digerir», continuaba.

«Casi al final de la reunión, Rodrigo Rato me pidió que convocase otra vez a los banqueros para hablar exclusivamente de Bankia y las repercusiones en el sector financiero en su conjunto. Se comprometió, además, a presentar un nuevo plan. Quedamos el domingo 6 de mayo a la misma hora en el mismo sitio. A lo largo de dos horas, Rato explicó su plan y escuchó las intervenciones de los banqueros, la más dura, la de Francisco González. A González le apoyó Emilio Botín, ante un Fainé tibio», recordaba Guindos.
«La reunión terminó al filo de las 10 de la noche y cuando yo estaba a punto de salir, me llama Rato y pide volver a verme, esta vez a solas. Le explico que la situación ha llegado a un límite y que habría que convertir la preferentes en manos del FROB (los 4.456 millones inyectados en la fusión con Bancaja) en capital. Me responde que ello supondría la nacionalización de la entidad y entonces insinúa que está pensando en dimitir. Al día siguiente, lunes 7 de mayo, me llamó desde el coche camino de La Moncloa para decirme que iba a presentar la dimisión al presidente del Gobierno. Me pide que hable con José Ignacio Goirigolzarri porque, antes de aceptar, quiere que el Gobierno le dé el visto bueno a su sustituto al frente de Bankia», recoge el ex ministro en el libro.
«A medida que se producían los acontecimientos, él mismo (Rato) se dio cuenta de que no podía presidir una entidad nacionalizada por un Gobierno del PP. No tenía un pase. Esta fue la verdadera razón de que presentara la dimisión, curiosamente a Rajoy, en lugar de hacerlo ante el Banco de España, como hubiera sido lo procedente para cualquier presidente de una entidad financiera. Pero Rato no era un banquero al uso, seguía siendo un político y como tal se comportó en aquellos días finales al frente de Bankia», opinaba Guindos.
Tres días más tarde de la dimisión de Rato se producía la nacionalización de BFA, la entidad matriz de Bankia, lo que supuso el mayor rescate financiero de la historia de España.
Tal y como informa elDiario.es, la cena de ese domingo 6 de mayo de 2012 protagonizó una parte del juicio sobre la salida a Bolsa de Bankia y todos los implicados donde todos tuvieron que dar sus versiones de lo allí ocurrido, excepto Botín, que había fallecido. Lo que aparece en la sentencia del caso Bankia y se ha dado como hechos probados es que el 4 de mayo, Luis de Guindos convocó a los cuatro banqueros en su Ministerio para informarles de que se iba a aprobar un Real Decreto que obligaría a hacer mayores provisiones en la banca para afrontar las pérdidas. Durante el encuentro, Rodrigo Rato pide otra reunión, para centrarla en este caso en Bankia.
El encuentro se produjo en el mismo lugar y con los mismos asistentes. En él, el que fuera vicepresidente del Gobierno defendió que el plan que había trazado para salvar a la entidad era suficiente y que no necesitaría más aportaciones por parte del fondo de rescate, el FROB. En ninguno de los dos encuentros estuvo presente Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, el supervisor del sector bancario.
“El señor ministro don Luis de Guindos, secundado por los presidentes del BBVA y Santander, señores González y Botín, consideró insuficiente el plan explicado por don Rodrigo de Rato, entendiendo que era necesario incrementar la cifra de ayudas públicas en una cuantía muy superior a los referidos 7.000 millones de euros, cercana a los 15.000 millones de euros, extremo que el señor Rato estimó inasumible y desproporcionado”, señala la sentencia.
En el juicio, Rato defendió que se trató de una encerrona y que a él lo cesaron, mientras Guindos apuntó que fue Rato el que le sugirió que dimitiría. Por su parte, Francisco González, del BBVA, reconoció que le dijo que lo mejor era que dimitiera porque no podría conseguir ese capital y que Emilio Botín estaba de acuerdo y cree que Luis de Guindos también. Isidro Fainé dijo en el juicio que no habría presionado para la salida de Rato y habría visto con mejores ojos su plan.
Dimisión de Rodrigo Rato
El día 9 de mayo a las 13:00 horas Rato convocó un consejo de administración de Bankia, donde dimitió y propuso a José Ignacio Goirigolzarri para ponerse al frente del grupo. A las 18:30 horas, hizo lo propio en BFA, la matriz del banco. A las 20 horas, el consejo, ya con Goirigolzarri en la presidencia, informa a la CNMV que prevé convertir en acciones las participaciones preferentes que tenía el FROB. Según reconoció Guindos, posteriormente Rato se arrepintió de su dimisión.
Bankia ya había quedado nacionalizada, pero el 25 de mayo, la nueva dirección del banco reconocía, tras una reformulación de cuentas, que la situación del banco necesitaba de una mayor inyección de dinero público. La nueva petición fue de 19.000 millones.
Aquellas reuniones secretas en el Ministerio de Economía, de las que ya ha pasado una década, causaron un grave daño a las cuentas públicas. El juicio del caso Bankia dejó todo este proceso, que incluye la creación de Bankia, la salida a Bolsa y la reformulación de sus cuentas, sin responsables.
El mayor rescate financiero de la historia de España sin culpables
Los 34 acusados, con Rodrigo Rato a la cabeza, quedaron absueltos y, judicialmente, el mayor rescate financiero de la historia de España ha quedado sin culpables. La Audiencia Nacional entendió que no cabía condenar a los acusados porque todo lo que se hizo contaba con el aval del Banco de España, sin embargo, los supervisores no fueron juzgados.
Diez años después, el Estado solo ha recuperado una pequeña parte de aquel millonario rescate y el importe pendiente de recuperar alcanza más de 20.000 millones y la actual participación del Estado en CaixaBank no sirve para cubrir ese importe.
Cuando en agosto de 2020 se anunció la fusión de Bankia y CaixaBank, las acciones que tenía el FROB en el banco rescatado tenían un valor de 1.939 millones. Un año después de anunciarse el acuerdo, el paquete accionarial, entonces ya en el banco catalán, equivalía a unos 3.400 millones.
A día de hoy, el 16% de CaixaBank cotiza en Bolsa con un valor de algo menos de 4.000 millones de euros. Por tanto, el banco tendría que incrementar por cinco su valor bursátil para que el Estado recuperara el rescate, algo muy difícil a día de hoy.
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