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DESTACADA, ECONOMÍA

«Job Hopping», o cómo el capitalismo blanquea la precariedad juvenil 

El sistema capitalista tiene la increíble capacidad de hacernos creer lo contrario a lo que ocurre en realidad. A medida que la servidumbre y la alienación se fortalecen, el sistema nos convence de que cada día que pasa somos «cada vez más libres». Tal es el grado de ceguera colectiva (impuesta y auto-impuesta) que tenemos como sociedad, que aceptamos lo que hace unos cuantos años sería inaceptable como algo que «fortalece nuestra libertad». Uno de los ejemplos que ilustran este hecho es el «job hopping», la nueva tendencia laboral que, según algunos medios, «está arrasando entre los menores de 35 años» y que les “mueve» a cambiar su empleo con frecuencia. Y sí, aunque estemos ante un caso de manual de blanqueamiento de la precariedad juvenil, tranquilos que los grandes medios de comunicación están ahí para hacer su trabajo y «contarnos» la verdad.

Por Oier Zeberio en Eulixe

¿QUÉ ES EL «JOB HOPPING»?

El 26 de septiembre de 2019, el periódico ABC le dedicó un artículo al tema en su sección de «Bienestar». Califica de la siguiente manera el «job hopping»: «Es un comportamiento cada día más frecuente en las nuevas generaciones de profesionales. Los ‘job hoppers’ cambian con relativa frecuencia de trabajo o profesión y, aunque durante años esto es algo que no estaba bien visto entre las empresas, esta tendencia está cambiando, pues algunas empresas ya han empezado a valorar los talentos que los ‘job hoppers’ ofrecen». Acto seguido, desde ABC afirman que la generación «millennial” se muestra “especialmente abierta” a esta práctica. Añaden que, es una postura que «contrasta con la percepción sobre el compromiso laboral y la estabilidad” de los miembros de la generación del «baby boom».

El ABC proporciona también su propio análisis de la cuestión:

Los jóvenes profesionales no buscan tanto la estabilidad como la seguridad laboral relacionada con sus propias capacidades y no tanto con la empresa en la que trabajan. Sin embargo, no todos los practicantes de «job hopping» se comportan igual. Por un lado, están aquellos que cambian de trabajo sin rumbo fijo ni meta definida. Y por otro, aquellos para los que el cambio surge de la búsqueda de nuevos retos para crecer en su carrera profesional. Estos últimos son los más valorados por las empresas, pues ya empiezan a ser conscientes del valor añadido que les puede aportar – ABC

Acto seguido, pasa a ensalzar los “aspectos positivos» de los «job hoppers»:

Estos profesionales suelen destacar por su capacidad de aprendizaje, pues su curiosidad y su ambición les lleva a un constante entrenamiento mental. También son flexibles y se adaptan con facilidad. Otras habilidades tienen que ver con sus dotes comunicativas y capacidad de organización, pues el hecho de haber diferentes métodos de organización a lo largo de su carrera hace que hayan elaborado su propio método, el que les resulta más eficaz. Y lo mismo sucede con la experiencia y el «know how» que han ido acumulando y que puede aportar nuevas ideas y una mejora de productividad en la empresa. También son empáticos y suelen adaptarse bien a las dinámicas de equipo – ABC

Posteriormente, señala las debilidades de esta práctica, pero desde el punto de vista puramente empresarial:

Pero no todo son ventajas pues en el otro lado de la balanza estaría la percepción de algunas empresas que aún se muestran recelosos y no desean invertir tiempo, presupuesto y formación en un empleado que pronto buscará nuevos horizontes. También suele argumentarse en este sentido que esos saltos de trabajo no permiten desarrollar un historial de habilidades que permita valorar sus resultados o logros reales. Otra de las cuestiones que dificulta, según los expertos, es la posibilidad de desarrollar una red de contactos sólida, que permita desarrollar camaradería entre colegas – ABC

El artículo termina haciendo un balance de las ventajas y desventajas del «job hopping» tal y como si se tratara de una consultoría orientada a la «racionalización» empresarial:

Aunque en el mercado anglosajón es una práctica bastante habitual y no tiene ninguna connotación negativa, en nuestro país el “job hopping” aún suscita demasiada inquietud para los reclutadores o responsables de una empresa. Pero no hay que malinterpretar a los que practican esta forma de enfrentarse a sus labores: su permanencia suele ser más efímera, pero se comprometen y afrontan el trabajo con pasión y esfuerzo.  Beneficios:  Agilidad mental y alta capacidad de aprendizaje; desarrollan empatía y flexibilidad para adaptarse a los equipos; destacan por sus dotes comunicativas y capacidad de organización y transmisión de «expertise» y «know how» de otras empresas. Desventajas: Inversión en tiempo, dinero y formación que no siempre resulta rentable; dificultad para conocer sus logros y resultados reales pues no acumulan un historial suficiente y representativo; constante sensación de ser el «nuevo de la escuela», y les cuesta crear una red sólida de contactos – ABC 

En la red podemos encontrar un sin fin de artículos que «explican» qué es el «job hopping» o subrayan sus «beneficios». Uno de los artículos que más impacto ha tenido al respecto es el publicado por El País el 16 de marzo de 2021 titulado «Los perfiles laborales más demandados se apuntan al ‘job hopping’: cambiar de trabajo cada uno o dos años». En el texto se explica que «los perfiles laborales más demandados» se unen a esta moda de cambiar el trabajo cada uno o dos años, ya que tienen «poco o nulo apego a las empresas».

BLANQUEAMIENTO DE LA PRECARIEDAD JUVENIL

Esta no es, y no será tampoco la última ocasión en que un gran empresario o gran medio de comunicación sirva de altavoz para estos mensajes de blanqueamiento. Por ejemplo, el cofundador de Glovo defendía que «en los ‘riders’ es una tendencia normalizada tener varios trabajos a la vez», o la exdirectora de Deliveroo afirmaba que «lo nuestro más que un trabajo es un hobby. Es un trabajo temporal para gente artística» quitando el estatus de trabajador a sus empleados.

No es la primera (ni será la última) ocasión que este u otros grandes medios de comunicación [en referencia al artículo publicado por El País], financiados o directamente propiedad de grandes empresas y fondos buitres, “romantizan” la pobreza utilizando términos nuevos para problemas muy antiguos. El ‘Friganismo’ es comer comida de la basura disfrazándolo de anti consumismo, hacer ‘staycation’ es cuando no te puedes ir de vacaciones porque no tienes un duro, el ‘nesting’ es quedarse en casa porque no puedes gastar en ocio y el ‘coliving’ es compartir piso porque no te puedes permitir una vivienda independiente – Izquierdadiario

Tal y como lo señala Alejandra de la Fuente, seguramente existen algunas personas que deciden saltar de forma voluntaria de empleo en empleo para intentar mejorar su situación económica y aumentar sus conocimientos, pero la mayoría de las personas jóvenes que saltan de un empleo a otro lo hacen por la temporalidad estructural que caracteriza el sistema laboral. Por otra parte, según de la Fuente, «las personas que pueden realizar ‘job hopping’ son perfiles técnicos cuya formación suele ser cara y bastante inaccesible para los bolsillos humildes», y subraya que «hay muchas personas que no pueden hacerlo».

El Estado español lidera con mucha ventaja el porcentaje de desempleo juvenil en Europa con un 40.9% (datos del pasado noviembre), seguido por Grecia con un 33%. En el otro extremo está Alemania con un 6.1%. A día de hoy, el paro juvenil se ha desbocado, ya que los datos presentados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social muestran que la cifra de parados menores de 25 años es la peor desde que empezó la pandemia: 366.403. El empleo de los jóvenes está fuertemente ligado a la temporalidad, algo que la pandemia generada por el coronavirus ha dejado en evidencia. Según de la Fuente, durante la primera ola de la pandemia «el 70% de los empleos destruidos correspondían a contratos temporales y los jóvenes solo recuperaban el 17% de los puestos de trabajo tras la desescalada del primer estado de alarma».

Al tener una tasa de temporalidad tan elevada, muchos jóvenes no tienen capacidad de ahorro, por lo tanto, no pueden independizarse. De hecho, los jóvenes españoles se van de cada con una media de 29 años – Alejandra de la Fuente

Con este panorama desolador, es casi un insulto generalizar y afirmar que los jóvenes de menores de 35 años «se apuntan» a la moda del «job hopping». «La realidad es bien distinta, ya que cuatro de cada diez jóvenes, lejos de poder plantearse cambiar de empleo para mejorar sus expectativas salariales, carecen de él», defiende de la Fuente. Agrega lo siguiente: «Además, siendo el empleo temporal la tónica general entre los jóvenes en España, el ‘job hopping’ no parece tanto una opción positiva para el trabajador sino una cuestión de precariedad de gente que empalma, con suerte, un trabajo con otro para poder llegar a fin de mes».

Eulixe