Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Que Nicky Jam, un artista con raíces puertorriqueñas y dominicanas, decida subirse al escenario con Trump no puede interpretarse como una simple opción política. Es una traición a su propia comunidad
EN 3 CLAVES
- Maná rompe con Nicky Jam y retira su colaboración de todas las plataformas después de que el reguetonero mostrara su apoyo a Donald Trump, un político que ha atacado directamente a la comunidad latina.
- Trump ha impulsado políticas racistas y xenófobas que han afectado profundamente a las familias inmigrantes, especialmente latinas, en Estados Unidos, separando familias y fomentando la deportación masiva.
- Maná reafirma su compromiso con la dignidad de los latinos, demostrando que los principios deben estar por encima de cualquier beneficio económico en la industria musical.
La reciente decisión de Maná de cortar todo tipo de relación con Nicky Jam tras su apoyo público a Donald Trump es mucho más que un simple desacuerdo musical. Es un acto de dignidad y coherencia en una industria donde la lógica de mercado tiende a engullir cualquier tipo de principio. Tal y como informa la BBC, el reguetonero apareció en un mitin del expresidente estadounidense, un hombre que ha erigido su carrera política sobre el odio, la xenofobia y el racismo. Ver a Nicky Jam con una gorra «Make America Great Again» no es solo un gesto desafortunado; es un insulto directo a la comunidad latina que Trump ha demonizado desde el inicio de su carrera política.
La banda mexicana, conocida por su activismo y su defensa de los derechos de los inmigrantes, no tardó en reaccionar. Maná retiró su colaboración de 2016 con Nicky Jam de todas las plataformas digitales y, con un mensaje claro y contundente, sentenció: «Maná no trabaja con racistas». Este acto no es una simple cuestión de marketing o de mantener la imagen limpia; es una decisión que refleja décadas de compromiso con la dignidad de los pueblos latinos. En una industria donde muchas y muchos prefieren mantenerse al margen, Maná da un paso adelante, dejando claro que los principios no se venden.
TRUMP Y EL RACISMO COMO PLATAFORMA POLÍTICA
Donald Trump construyó su candidatura sobre la base de un discurso racista y xenófobo. Su retórica ha sido, desde el primer día, una agresión directa contra las y los inmigrantes, especialmente los latinos. Recordemos que fue él quien, en su campaña de 2015, calificó a los mexicanos de «criminales» y «violadores». Bajo su mandato, se aprobaron políticas crueles como la separación de familias en la frontera, una estrategia diseñada para deshumanizar a quienes buscaban un futuro mejor en Estados Unidos.
Que Nicky Jam, un artista con raíces puertorriqueñas y dominicanas, decida subirse al escenario con Trump no puede interpretarse como una simple opción política. Es una traición a su propia comunidad. Nicky Jam, al apoyar a alguien que ha demonizado a los latinos, no solo se aleja de los valores que muchos de sus seguidores creen que representa, sino que normaliza el odio y el racismo.
Es particularmente chocante que un artista que ha forjado su carrera sobre la base de la cultura latina y su aceptación global, decida aliarse con quien ha intentado destruir ese mismo tejido social. Trump no es un político más, es el responsable directo de un clima de odio que ha afectado la vida de millones de inmigrantes. Las consecuencias de su presidencia no son meramente simbólicas; están grabadas en las familias separadas, en los niños y niñas detenidos en jaulas, en el miedo cotidiano que enfrentan miles de personas que viven bajo la amenaza de la deportación.
Nicky Jam, al expresar en el mitin de Las Vegas que «necesitamos que usted sea el presidente», se coloca del lado del opresor. El hecho de que un hombre que proviene de una comunidad marginada y racializada apoye a quien ha fomentado políticas que exacerban esa marginación es un acto de complicidad con la injusticia.
MANÁ Y LA COHERENCIA EN UNA INDUSTRIA CORRUPTA POR EL MERCADO
En contraste, Maná ha mostrado que su compromiso con la defensa de los derechos de las y los inmigrantes no es una postura oportunista. A lo largo de su carrera, la banda mexicana ha sido un símbolo de resistencia y solidaridad. Fher Olvera, su vocalista, ha llevado camisetas con el mensaje «Todos somos dreamers» en sus conciertos, apoyando a los jóvenes latinos indocumentados que fueron llevados a Estados Unidos siendo niños y que han vivido bajo la amenaza constante de deportación. Maná siempre ha estado del lado de quienes sufren, y su música ha sido un refugio y una voz para quienes no la tienen.
La decisión de cortar todo lazo con Nicky Jam es coherente con su trayectoria. No se trata solo de una reacción visceral a un acto de apoyo a un político despreciable. Es una reafirmación de que los principios no son negociables. En un mundo donde tantas y tantos prefieren el silencio para no perder contratos, Maná ha hecho lo correcto, mostrando que, a veces, es necesario sacrificar los beneficios económicos para mantenerse fiel a lo que realmente importa.
La industria musical no está exenta de las presiones del mercado. Grandes estrellas y productoras están constantemente tentadas a mantenerse en la neutralidad, evitando cualquier tipo de declaración política que pueda afectar sus ventas. Sin embargo, este acto de Maná nos recuerda que la música, cuando se hace desde el compromiso y la verdad, tiene el poder de cambiar las cosas. No se puede permitir que la neutralidad se convierta en complicidad. El silencio ante la injusticia es, en sí mismo, un acto de traición.
Trump ha demostrado, una y otra vez, que su proyecto es uno de división y exclusión. No se puede subestimar el daño que ha hecho a la comunidad latina, ni minimizar las implicaciones de apoyar a un hombre que ha basado su carrera política en el desprecio hacia los más vulnerables. Nicky Jam, al prestarle su imagen y su apoyo, ha cruzado una línea. Y Maná, al cortar ese vínculo, ha reafirmado que los artistas tienen una responsabilidad más allá de vender discos: tienen el deber de defender la justicia y la dignidad.
En tiempos de crisis moral y política, cada acto cuenta. Y Maná, con su decisión, ha dejado claro de qué lado están: el lado correcto de la historia.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir