Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando un Estado asesina a quienes buscan soluciones, no se trata de errores militares sino de un proyecto político de exterminio.
LOS NEGOCIADORES MUERTOS Y EL LENGUAJE DE LA HIPOCRESÍA
Israel insiste en repetir un mantra hueco: no queremos la guerra. Pero los hechos, como siempre, desnudan las palabras. El negociador palestino en Gaza fue asesinado junto a su familia. Los mediadores iraníes fueron eliminados en ataques selectivos. Incluso representantes de Qatar, pieza clave en las conversaciones, han sido bombardeados. No hay accidente posible en esa cadena. Es la evidencia de una estrategia que apunta a dinamitar cualquier intento de acuerdo.
Mientras los medios más complacientes intentan vestir estas muertes como “daños colaterales”, la lista crece. Cada ataque a un negociador no solo asesina personas, también aniquila la posibilidad misma de una salida diplomática. Lo que debería ser un escándalo internacional ocupa unas pocas líneas en la prensa occidental. Silencio cómplice que blanquea la barbarie.
El contraste entre el discurso y la realidad es brutal. Se habla de paz mientras se ejecuta una política sistemática de eliminación física de quienes podrían construirla. Una paz sin interlocutores no es paz. Es sometimiento por la vía de la masacre.
EL MAPA DE GUERRA QUE DESMIENTE LA RETÓRICA
A los asesinatos selectivos se suman los bombardeos sobre capitales enteras. Teherán y Beirut han sido atacadas en operaciones militares abiertas que violan todos los marcos del derecho internacional. No se trata de “operaciones puntuales”. Son ataques a ciudades de millones de habitantes, presentados como parte de una narrativa de autodefensa.
La expansión bélica se ha hecho aún más descarada con las invasiones. El ejército israelí ya ha entrado en Líbano y Siria. No hablamos de incursiones aisladas, sino de ocupación militar en toda regla. El mismo guion de siempre: agresión bajo la máscara de seguridad.
Los gobiernos occidentales miran hacia otro lado mientras el tablero se llena de cadáveres. La comunidad internacional se limita a expresar “preocupación”, como si la escalada bélica fuera una tormenta inevitable y no el resultado de decisiones calculadas. La guerra se ha convertido en negocio y en rutina.
No es casualidad que la industria armamentística israelí marque beneficios récord en cada ofensiva. El lenguaje de la paz se usa como coartada mientras se abren nuevos mercados de drones, municiones y sistemas de vigilancia. La masacre como modelo económico.
El cinismo alcanza su cumbre cuando se declara que no se desea la guerra. Lo repiten con sonrisa de diplomático mientras firman contratos de armas y ordenan bombardeos. Las palabras, de tanto repetirse, se vacían. Los hechos, en cambio, siguen siendo sólidos: negociadores asesinados, capitales arrasadas, invasiones en marcha.
Quien asesina la paz no puede hablar en su nombre.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir