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“Si hay hombres que actúan así en lugares públicos, en espacios de consenso, ¿qué ocurrirá en los puntos ciegos?”, se pregunta Hernand
Las ondas digitales de nuestra era moderna se han llenado con voces que buscan promover una mentalidad de igualdad y justicia. No obstante, Inés Hernand, copresentadora de ‘Saldremos mejores’, nos hace cuestionar si realmente hemos avanzado tanto como creemos. Su observación sobre una simple búsqueda en Google, “Basta con una búsqueda en Google. Al teclear las palabras ‘mujeres futbolistas’, las sugerencias del buscador son: mujeres futbolistas heterosexuales, bisexuales, mejor pagadas o en bikini», nos da un espejo donde, irónicamente, el reflejo es menos moderno y progresista de lo que esperaríamos.
REFLEXIONES SOBRE EL MACHISMO EN LA ERA ACTUAL
Las recientes victorias del deporte femenino deberían ser celebradas en grande, pero para Hernand, la alegría es efímera. Como señaló: “hace solo tres semanas estábamos hablando de la gesta de la Selección Femenina de Fútbol, que ganó el mundial ante Inglaterra, pero rápidamente todo se vio opacado por el beso no consentido de Luis Rubiales a Jennifer Hermoso”. Esta afirmación destaca cómo un acto machista puede eclipsar logros monumentales, mostrando lo arraigado que está el problema.
Hernand señala ciertos escenarios donde el machismo se manifiesta de manera reveladora: “El entusiasmo, el alcohol, los festivales, las playas nudistas, en claves donde parece que alcanzamos consenso común en que no pertenecen al catálogo de escenarios donde las agresiones no consentidas tengan lugar. Entonces, ¿por qué mirar hacia otro lado, en la máxima estructura jerárquica de nuestro día a día, que es el trabajo?” Aquí, Hernand no solo expone lugares donde el consentimiento se ve amenazado, sino también cuestiona la hipocresía colectiva de ignorar estas agresiones en lugares donde deberían ser menos toleradas.
El análisis crítico de Hernand culmina en dos afirmaciones contundentes: “¿Sabéis por qué le dio un pico Rubiales a Jenni Hermoso? Porque él es el jefe. ¿Por qué le tocó ese chico el culo a la reportera, a Isa? Porque puede”. Estas palabras destilan la esencia del problema: un juego de poder donde el machismo dicta las reglas.
UN LLAMADO A LA REFLEXIÓN
Más allá de exponer el problema, Hernand insta a una reflexión más profunda sobre la lucha feminista actual: “Todo ocurre en este contexto social que me gustaría llamar ‘bisagra’, en el que la línea del consentimiento se legisla, se pena, se limita a pesar de todos los que quieren desdibujarla”. Su crítica no es solo a los actos machistas, sino también a la percepción distorsionada que la sociedad tiene del feminismo.
Finalmente, Hernand nos deja con una inquietante reflexión: “Si hay hombres que actúan así en lugares públicos, en espacios de consenso, ¿qué ocurrirá en los puntos ciegos?”. Es un llamado para todas y todos, recordándonos que el cambio verdadero requiere una vigilancia constante y una lucha incesante.
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