Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Rato representa el fin de una era donde la política y los negocios se entrelazaban sin control, amparados por estructuras opacas y conexiones internacionales.
Rodrigo Rato, exministro de Economía y una de las figuras más icónicas del Partido Popular, se enfrenta este viernes al veredicto de la última causa judicial que le queda. Este juicio, que ha tardado más de siete meses en resolverse tras 56 sesiones en la Audiencia Provincial de Madrid, podría poner punto final a una década de procesos judiciales que han arruinado su legado político y económico. La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado 63 años de prisión por delitos fiscales, blanqueo de capitales y corrupción entre particulares, en un caso que busca esclarecer el origen de una fortuna que, según las autoridades, incluye un incremento patrimonial injustificado de más de 15,6 millones de euros entre 2005 y 2015.
El caso Rato se destapó en 2015, cuando agentes registraron su vivienda en el lujoso barrio de Salamanca, en Madrid. La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) había alertado sobre movimientos sospechosos tras la amnistía fiscal de 2012, aprobada por el gobierno de Mariano Rajoy, de la que Rato fue beneficiario. La operación reveló cuentas en Bahamas y Suiza, vinculadas a ingresos opacos que, según el exbanquero, provenían de una herencia y operaciones financieras legítimas.
El epicentro de las acusaciones recae en Kradonara, una sociedad instrumental a través de la cual Rato habría facturado supuestos trabajos de asesoría y recibido comisiones ilegales. Estas actividades, según el Ministerio Público, eran un mecanismo para evadir impuestos y lavar dinero. Rato, por su parte, ha insistido en que todas las transacciones eran legales y que Kradonara estaba respaldada por un equipo operativo real.
CORRUPCIÓN Y POLÍTICA: UNA SOMBRA QUE NO SE DISIPA
La figura de Rodrigo Rato no puede desligarse de su trayectoria como responsable económico del Gobierno de Aznar, ni de su breve y turbulenta etapa como director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Su implicación en el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid, que lo llevó a prisión en 2018, fue solo el preludio de un entramado de causas judiciales que han destapado las entrañas de las élites económicas y políticas españolas.
El caso Bankia es otro punto clave en el historial de Rato. Aunque fue absuelto en 2020 por la Audiencia Nacional de los cargos de estafa y falsedad contable en la salida a Bolsa de la entidad, las dudas sobre su gestión han marcado un antes y un después en la percepción pública. El fallo del Supremo, que ratificó la absolución en 2022, no ha logrado limpiar del todo su imagen. Este último juicio por blanqueo y corrupción podría devolverlo a prisión, dependiendo de la severidad de la sentencia y de posibles apelaciones al Tribunal Supremo.
La Fiscalía también ha señalado a su entorno cercano como cómplice en la trama. Desde su secretaria personal hasta sus asesores fiscales, todas y todos se han visto salpicados por las maniobras que, presuntamente, facilitaban el ocultamiento de su fortuna. Sin embargo, el tribunal deberá decidir si las pruebas obtenidas en los registros —cuestionadas por la defensa por carecer de autorización judicial— son válidas para sustentar una condena.
Rato representa el fin de una era donde la política y los negocios se entrelazaban sin control, amparados por estructuras opacas y conexiones internacionales. En su figura convergen el «milagro económico» del PP y las promesas incumplidas de regeneración institucional.
LA JUSTICIA COMO REFLEJO DE UNA SOCIEDAD DESIGUAL
La posibilidad de que Rato vuelva a prisión pone en evidencia las contradicciones de un sistema judicial que actúa con celeridad en ciertos casos, pero que ha tardado casi una década en cerrar el círculo sobre las actividades ilícitas de una de las figuras más poderosas del país. Mientras tanto, la ciudadanía asiste con escepticismo a la resolución de estos macrojuicios, percibiendo que las condenas a los poderosos raramente se ejecutan con la misma dureza que las que afectan a las clases trabajadoras.
Rodrigo Rato no es un caso aislado. Es el reflejo de un sistema que, durante años, ha permitido que las élites políticas y económicas se enriquezcan a costa del erario público, utilizando paraísos fiscales y amnistías diseñadas a medida. Su juicio no solo es un acto de rendición de cuentas, sino una prueba de fuego para un país que reclama, con urgencia, un cambio real en las estructuras de poder.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
2 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Juicio del que los medios «tradicionales»,ni siquiera hacen eco.
Este caso que deberia ocupar gran parte de la actualidad informativa,no aparece ,solo en informacion marginal,sin embargo se le da mayor cobertura a la serie de frases inconexas y producto de una farra entre amigochos del PP.
Desde luego que hay «prioridades informativas.
Sinó fuera por la oppusticia…..