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Su objetivo es claro: servir como catalizador de la convergencia de las distintas facciones de la izquierda
La actual Vicepresidenta Segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en respuesta a la proclamación del anticipo electoral por el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dirigido su atención a consolidar su proyecto, registrándolo como un partido político formal bajo el nombre de «Movimiento Sumar». Su propósito manifiesto es ofrecer una plataforma representativa de la «pata ciudadana» que surgió de su visión original, concebida hace apenas un año.
Su objetivo es claro: servir como catalizador de la convergencia de las distintas facciones de la izquierda dentro de los próximos diez días, de acuerdo con el marco temporal estipulado por el sistema electoral para la formación de alianzas.
UN PUENTE ENTRE LA DIVERGENCIA
Díaz tiene como objetivo transformar el Movimiento Sumar en un vehículo «instrumental» que permita la convergencia de los partidos de la izquierda que inicialmente habían considerado unirse a su proyecto. Este anuncio se produce en un momento en que las conversaciones con Podemos y otras organizaciones del espacio progresista a la izquierda del PSOE han sido retomadas.
La consigna, «trabajamos para que Sumar concurra a las elecciones generales agrupando a todas las formaciones políticas que compartan el proyecto de país para la próxima década», parece ser el leitmotiv. El «Movimiento Sumar» aspira a erigirse como «la casa grande de la democracia», comprometida con los ideales europeístas, la diversidad, la lucha contra la emergencia climática y la búsqueda de una sociedad más libre, feminista e igualitaria, según sus propias palabras.
JUEGO DE EXPECTATIVAS
El anuncio de elecciones anticipadas para el 23 de julio ha sacudido el paisaje político, cogiendo por sorpresa a Yolanda Díaz, a Podemos y a todos los partidos que contemplaban la posibilidad de iniciar negociaciones en las próximas semanas para un proyecto de confluencia, pero pensando en la premisa de que las elecciones tendrían lugar en diciembre, no dentro de unas pocas semanas.
El anuncio ha puesto en marcha una carrera contrarreloj para Díaz y sus aliados, obligándoles a retomar conversaciones en pausa y a poner en funcionamiento maquinarias de negociación que, sin duda, parecían estar cubiertas de polvo. Se intenta reanimar conversaciones con partidos como Más Madrid y Compromís, entre otros, e incluso con organizaciones regionalistas como la Chunta Aragonesista, Batzarre o Drago, y grupos ecologistas como Alianza Verde o Verdes Equo.
Con el anuncio de este martes, Sumar busca reafirmar la consigna que lanzó Díaz tras el adelanto electoral: «Asumimos el reto». Ahora, su equipo debe concentrarse en consolidar una confluencia que represente todas las sensibilidades de la izquierda en un plazo récord de diez días.
Esta mesa de diálogo estará marcada por las demandas que Podemos plantee para entrar, así como por las posibles líneas rojas trazadas por otras formaciones que puedan obstaculizar su incorporación. Sin duda, Podemos ha sufrido una derrota histórica en las elecciones municipales y autonómicas, pero su presencia en generales siempre ha superado la demostrada en los diferentes territorios.
LA PROMESA DE UNIDAD
Podemos ha demostrado públicamente su compromiso con la «unidad», una promesa que resonó fuerte en las palabras de Ione Belarra, la Secretaria General de Podemos. Proclamó que estaban trabajando para dar a la ciudadanía progresista la noticia que ha estado esperando: un frente unido y fortalecido para ganar y gobernar con mayor potencia.
En las últimas horas, algunas fuerzas políticas de la órbita de Sumar han dado pasos al frente. La dirección de Izquierda Unida ha publicado un comunicado apoyando el proyecto de Yolanda Díaz como la mejor «oportunidad» para construir un nuevo proyecto político que genere ilusión. Partidos como Alianza Verde o Verdes Equo también han manifestado su compromiso con las negociaciones para integrarse en Sumar.
Con la mirada puesta en las próximas elecciones, es evidente que la propuesta de Yolanda Díaz es un intento de cambiar el panorama político de la izquierda. La capacidad de Díaz para manejar las tensiones y controversias inherentes a cualquier proyecto de esta magnitud será el verdadero indicador de su habilidad política y liderazgo.
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