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El líder del PP asume el acuerdo con Vox en la Comunitat Valenciana y facilita que se replique en otras autonomías
Carlos Mazón ha sellado un pacto con Vox que no solo garantiza su supervivencia política en la Generalitat Valenciana, sino que también abre la puerta a la consolidación de la extrema derecha en los gobiernos autonómicos del Partido Popular. Alberto Núñez Feijóo, lejos de marcar distancias, ha asumido públicamente el acuerdo y ha dejado claro que esta estrategia podría extenderse a otras comunidades donde el PP gobierna en minoría. El precio a pagar es alto: Mazón ha abrazado el discurso ultraderechista de Vox contra la inmigración y el Pacto Verde Europeo para conseguir el apoyo necesario para aprobar los presupuestos.
EL PRECIO DE MANTENERSE EN EL PODER
Carlos Mazón ha demostrado que su supervivencia política pasa por la extrema derecha. El acuerdo alcanzado con Vox en la Comunitat Valenciana incluye medidas que atacan directamente los principios fundamentales de la Unión Europea y vulneran los derechos humanos más básicos. Mazón ha prometido publicar las nacionalidades de las personas detenidas por saqueo y ha anunciado su intención de deportar a menores no acompañados, en un movimiento claramente xenófobo que legitima la retórica de odio de la ultraderecha.
Pero no solo es un problema de discurso. Mazón ha convertido el negacionismo climático en política institucional. Ha cuestionado abiertamente el Pacto Verde Europeo, alineándose con las posiciones más retrógradas de Vox y situándose en contra de las políticas de sostenibilidad promovidas incluso por su propia familia política en Bruselas, representada por Ursula von der Leyen. La dirección nacional del PP, lejos de corregirlo, ha aplaudido la maniobra. “Estamos cómodos con esto”, han reconocido fuentes autorizadas del partido.
El pacto llega en el peor momento para Mazón. La gestión de la DANA que el pasado 29 de octubre dejó al menos 228 personas muertas ha sido un desastre político y humano que ha puesto en evidencia la incompetencia de la Generalitat. Las decisiones tardías, la falta de previsión y las contradicciones posteriores han situado a Mazón al borde de una investigación judicial que podría acabar con su carrera política. Feijóo, inicialmente, intentó distanciarse de él para proteger su propia imagen. Pero ahora ha optado por apuntalar a su barón valenciano con el respaldo explícito de la ultraderecha.
La clave del acuerdo está en los presupuestos. Sin el apoyo de Vox, Mazón no puede sacar adelante las cuentas de 2025, lo que abriría una crisis institucional en la Generalitat. El precio de la estabilidad política lo pagan los colectivos más vulnerables: personas migrantes, menores no acompañados y las víctimas de una crisis climática que la derecha insiste en negar.
UNA ESTRATEGIA QUE SE EXTENDERÁ AL RESTO DEL ESTADO
Lo que ocurre en la Comunitat Valenciana no se quedará en la Comunitat Valenciana. La dirección nacional del PP ya ha señalado que el acuerdo de Mazón es un modelo que puede replicarse en otras autonomías donde gobiernan en minoría. Aragón, Murcia, Baleares y Castilla y León están ahora en el punto de mira.
En Murcia, Fernando López Miras ya ha mostrado su disposición a negociar con Vox para sacar adelante sus cuentas. En Aragón, Jorge Azcón podría intentar una vía alternativa, pero los números no le cuadran sin el apoyo de la ultraderecha. En Baleares, la presidenta Marga Prohens ya ha aprobado medidas legales gracias al respaldo de Vox, y en Extremadura, María Guardiola ha hecho lo mismo para reorientar fondos hacia otras partidas presupuestarias.
El mensaje desde Génova es claro: si hace falta ceder ante la extrema derecha para garantizar la estabilidad institucional, se hará. Feijóo ha abandonado cualquier intento de moderación y ha aceptado que la supervivencia política del PP pasa por el entendimiento con Vox. La ruptura del gobierno de Castilla y León con la ultraderecha ha sido una excepción, no la norma.
Lo preocupante no es solo la consolidación de Vox como actor clave en la gobernabilidad autonómica. El verdadero peligro radica en la normalización de su discurso. La criminalización de las personas migrantes, el rechazo al ecologismo, el desprecio a las políticas de igualdad y el negacionismo climático están dejando de ser elementos marginales para convertirse en el eje central de la política del PP.
El acuerdo de Mazón marca un punto de inflexión. Si en 2023 Feijóo intentó marcar distancias con la ultraderecha para evitar la movilización de la izquierda, ahora ha decidido integrarla en su estrategia política. El PP ha dejado de combatir el discurso de Vox para asumirlo como propio. La línea entre la derecha tradicional y la ultraderecha ha desaparecido.
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