Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
En un mundo que clama por la sostenibilidad, por la reducción de nuestra huella de carbono y por la urgente necesidad de frenar el cambio climático, la FIFA, en su infinita sabiduría, ha decidido que el Mundial de Fútbol 2030 se celebre en seis países diferentes. Sí, han leído bien. Seis países repartidos en tres continentes. Una decisión que, lejos de promover la unidad y la celebración del deporte, parece más bien una burla a todos los esfuerzos globales por frenar la crisis climática.
El sector aéreo es uno de los principales contribuyentes al cambio climático. A pesar de los avances tecnológicos y de las promesas vacías de las aerolíneas sobre la utilización de combustibles «sostenibles», la realidad es que la única forma de reducir significativamente las emisiones es volar menos. Pero, ¿cómo se alinea esto con un Mundial de Fútbol repartido en tres continentes? La respuesta es simple: no se alinea. Es más, es una bofetada en la cara a todos los esfuerzos por promover medios de transporte sostenibles y reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
La decisión de la FIFA es, en el mejor de los casos, irónica y, en el peor, hipócrita. En un momento en que el mundo necesita desesperadamente reducir sus emisiones y promover prácticas sostenibles, organizar un evento de esta magnitud en seis países diferentes es, simplemente, inaceptable. Las y los aficionados al fútbol merecen mejor. El planeta merece mejor. Es hora de que las grandes organizaciones, como la FIFA, asuman su responsabilidad y actúen de acuerdo con las necesidades del mundo, y no solo con sus propios intereses económicos.
En un mundo donde cada acción cuenta, donde cada decisión tiene un impacto directo en el futuro de nuestro planeta, las decisiones tomadas por organizaciones poderosas como la FIFA no pueden ser tomadas a la ligera. La elección de celebrar un Mundial en seis países diferentes es más que una simple elección logística o económica; es una declaración de valores y prioridades.
La industria de la aviación es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero. A pesar de los esfuerzos por «descarbonizar» el transporte aéreo, la realidad es que aún estamos lejos de tener una solución real y sostenible. Según un artículo de Juan Teixeira, «volar menos» es la única medida real para reducir de forma significativa e inmediata los impactos de la aviación. Las y los expertos han sido claros: la única forma de volar de manera sostenible es no volar en absoluto.
Entonces, ¿cómo justifica la FIFA su decisión? ¿Cómo puede una organización que se jacta de promover valores como la unidad y la solidaridad tomar una decisión tan contraproducente? La respuesta es simple: beneficio económico. Pero, ¿a qué costo? ¿A costa de nuestro planeta? ¿A costa de las futuras generaciones?
La FIFA, como organización líder en el mundo del deporte, tiene la responsabilidad de liderar con el ejemplo. Las y los aficionados al fútbol de todo el mundo esperan y merecen que se tomen decisiones con conciencia y responsabilidad. No podemos seguir priorizando las ganancias económicas por encima del bienestar de nuestro planeta.
Es hora de que las grandes organizaciones, como la FIFA, reevalúen sus prioridades y tomen decisiones que reflejen un compromiso real con la sostenibilidad y el futuro de nuestro planeta. Porque, al final del día, «el único vuelo sostenible es el que no despega» y el único Mundial que vale la pena celebrar es aquel que respeta y protege nuestro hogar común.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir