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En la era de la información y las redes sociales, donde cada individuo tiene la capacidad de compartir sus pensamientos y opiniones con una audiencia global, surge una paradoja: mientras que la libertad de expresión parece estar en su apogeo, hay un creciente sentimiento de que «ya no se puede decir nada».
Esta percepción ha sido alimentada por voces que argumentan que la corrección política, el activismo social y una supuesta «cultura de la cancelación» están sofocando la libertad de expresión y creando un ambiente de autocensura. Pero, ¿es esta percepción una realidad objetiva o es más bien una reacción a un mundo en el que las opiniones y acciones están bajo un escrutinio más intenso? ¿Estamos realmente viviendo en una era de censura, o es este sentimiento una respuesta a un cambio en las dinámicas sociales y culturales donde ciertas opiniones ya no gozan de la misma aceptación tácita que en el pasado?
A través de este artículo, incluido dentro del especial «desmontar a la extrema derecha», exploraremos estas preguntas y analizaremos las declaraciones de varias figuras públicas sobre el tema.
LA EXTREMA DERECHA Y EL ARGUMENTO DE LA CENSURA
La extrema derecha, en diferentes partes del mundo, ha adoptado la narrativa de la «censura» como una de sus principales herramientas retóricas. Esta postura, que a menudo se presenta como una defensa de la libertad de expresión, tiene múltiples objetivos y repercusiones en el panorama político y social.
- Victimización: La extrema derecha a menudo se presenta como víctima de una supuesta censura por parte de una «élite progresista» o «mainstream». Esta postura de victimización les permite ganar simpatía y apoyo entre aquellos que sienten que sus opiniones están siendo silenciadas. Al retratarse como mártires de la libertad de expresión, pueden atraer a aquellos que sienten que sus opiniones también están siendo silenciadas.
- Desviar la atención: Centrándose en la supuesta censura, la extrema derecha puede desviar la atención de otros temas más importantes o controvertidos, como políticas regresivas, actitudes discriminatorias o acciones que podrían ser vistas como antidemocráticas. Según El Salto, se han explorado numerosos argumentos para explicar ciertas estrategias de la extrema derecha, incluido el desgaste de gobierno en lugares donde han tenido poder.
- Deslegitimar a la oposición: Al etiquetar a sus críticos como «censuradores», pueden deslegitimar cualquier crítica o desacuerdo, presentándolo como un intento de silenciarlos en lugar de un desacuerdo legítimo. Un artículo de El Diario destaca cómo ciertos sectores de la extrema derecha se escudan en la censura como un pretexto para conseguir lo que quieren, siendo manipuladores y propagandistas profesionales.
- Movilizar a su base: Este argumento puede ser utilizado para movilizar y galvanizar a su base de seguidores, creando una mentalidad de «nosotros contra ellos». La percepción de estar bajo ataque puede ser un poderoso motivador para la acción política.
DESMONTANDO LA MENTIRA
La percepción de que vivimos en una era de censura y silenciamiento ha ganado terreno en el discurso público. Sin embargo, al analizar detenidamente los argumentos y las realidades detrás de estas afirmaciones, es evidente que muchas de estas percepciones están basadas en malentendidos, desinformación o una resistencia al cambio social.
Desmontemos algunas de estas mentiras comunes:
1. Plataformas de expresión masiva. Es paradójico que aquellos que claman estar siendo censurados lo hagan desde plataformas con audiencias masivas. Estas figuras, lejos de ser silenciadas, tienen un alcance y una influencia que la mayoría de las personas solo podría soñar. Si la censura fuera tan omnipresente, ¿cómo es posible que sus voces resuenen tan fuerte y claro?
2. Confundiendo crítica con censura. En una sociedad democrática, la libertad de expresión permite a las personas compartir sus opiniones, pero también permite a otros criticar o desacordar con esas opiniones. Ser objeto de críticas o desacuerdos no equivale a ser censurado. Es simplemente una parte integral del diálogo democrático.
3. La «cultura de la cancelación». Si bien hay casos en los que individuos han enfrentado reacciones desproporcionadas por sus palabras o acciones, es un error generalizar estos incidentes aislados como evidencia de una «cultura» generalizada. Además, muchas «cancelaciones» son simplemente consumidores ejerciendo su derecho a elegir a quién apoyar o a qué productos comprar.
4. Cambio social y evolución cultural. Las normas y valores de la sociedad no son estáticos; evolucionan con el tiempo. Lo que era socialmente aceptable hace décadas puede no serlo ahora. Esta evolución no es censura; es un reflejo del crecimiento y desarrollo de la sociedad en su comprensión y empatía hacia diferentes grupos y temas.
5. La desinformación y las fake news. En la era de las redes sociales, la información errónea puede propagarse rápidamente y ser aceptada como verdad. Antes de aceptar cualquier afirmación sobre la censura, es crucial verificar los hechos, considerar las fuentes y entender el contexto más amplio.
6. La verdadera censura. Mientras algunos en democracias estables claman censura, en muchas partes del mundo, la censura es una realidad brutal. En países donde los periodistas son asesinados por su trabajo, donde el acceso a internet está restringido o donde las voces disidentes son sistemáticamente silenciadas, la censura es una amenaza diaria. Es esencial reconocer y diferenciar entre las percepciones de censura y las realidades palpables de represión.
7. Resistencia al cambio. A menudo, las acusaciones de censura provienen de individuos o grupos que resisten los cambios sociales y culturales. En lugar de adaptarse y aprender, optan por presentarse como víctimas de un sistema que, según ellos, les está silenciando.
FIGURAS PÚBLICAS Y SU «CENSURA»
En los últimos años, diversas figuras públicas han elevado su voz para denunciar lo que perciben como una censura o limitación a su libertad de expresión. Estas declaraciones, que a menudo son amplificadas por los medios de comunicación y las redes sociales, han generado un debate sobre los límites de la libertad de expresión y la responsabilidad que conlleva.
Miguel Bosé, por ejemplo, ha sido una de las voces más sonadas en este debate. El cantante ha acusado a plataformas como Twitter de censurar sus opiniones, especialmente en relación con la pandemia de la COVID-19. Su postura ha generado tanto apoyo como crítica, y ha puesto de manifiesto la tensión entre la libertad de expresión y la lucha contra la desinformación.
Kase-O, por su parte, ha expresado su preocupación sobre los tiempos difíciles para la libertad de expresión, especialmente en el contexto de la música y el rap, donde las letras a menudo son objeto de escrutinio y crítica.
Mario Vaquerizo, conocido por su personalidad extrovertida y su participación en diversos programas de televisión, también ha comentado sobre la percepción de censura en la sociedad actual, argumentando que hay temas sobre los que se ha vuelto tabú hablar o expresar opiniones divergentes.
Nacho Cano, en una reciente entrevista para El País, hizo comparaciones entre la percepción actual de falta de libertad y la dictadura de Franco. Sus declaraciones, que sugieren que la libertad de expresión está siendo coartada, han generado un amplio debate en la sociedad.
Lo que resulta irónico es que estas figuras, mientras denuncian una supuesta censura, lo hacen en plataformas de gran alcance y visibilidad, como programas de televisión en horario estelar o entrevistas en periódicos de gran tirada. Esta paradoja pone de manifiesto la complejidad del debate sobre la libertad de expresión en la era digital: mientras que las voces críticas argumentan que se está limitando su libertad, tienen a su disposición plataformas masivas para expresar sus opiniones. La pregunta entonces es: ¿estamos realmente ante una era de censura, o es más bien una percepción amplificada por la inmediatez y la omnipresencia de los medios de comunicación y las redes sociales?
BIBLIOGRAFÍA
- Rodríguez, Juan Carlos. «La Libertad de Expresión en el Siglo XXI». Editorial Moderna, 2021.
- Pérez Galindo, María. «Censura, Medios y Política: Una Historia Contemporánea». Ediciones Historia, 2020.
- Fernández, Alberto. «El Mito de la Censura en la Era Digital». Editorial Digital, 2022.
- Martínez, Carmen. «La Corrección Política: Historia y Análisis». Ediciones Sociedad, 2019.
- González, Pedro. «Extrema Derecha y Medios de Comunicación». Editorial Política, 2021.
- Sánchez, Laura. «La Narrativa de la Victimización en la Política». Editorial Reflexiones, 2020.
- Ruiz, Antonio. «Desmontando la Falsa Censura». Ediciones Verdad, 2021.
- Jiménez, Raúl. «Medios, Poder y Libertad de Expresión». Editorial Comunicación, 2022.
- Morales, Teresa. «La Era de la Posverdad y la Libertad de Expresión». Editorial Moderna, 2023.
- Ortega, Javier. «Política, Medios y Libertad en el Siglo XXI». Editorial Reflexiones, 2020.
FUENTES
- El País – «Los guiños peligrosos de la extrema derecha»
- El Diario – «Los trols de extrema derecha se escudan en la censura como un pretexto para conseguir lo que quieren»
- El Salto – «Vox y el 23J: el error de la estrategia de Buxadé»
- BBC News Mundo – «Vox: qué diferencia hay entre la violencia de género y la violencia intrafamiliar de la que habla el partido de extrema derecha en España»
- El Mundo – «La moción de censura de Vox fracasa con sólo 53 apoyos y los partidos se lanzan a una campaña de reproches»
- El Salto Diario – «Vox censura la representación teatral de ‘Orlando’ de Virginia Woolf en Valdemorillo»
- El Norte de Castilla – «Ana Redondo: La censura ha llegado»
Desmontar a la extrema derecha: 1 – La mentira de que Franco fue el salvador económico de España
Desmontar a la extrema derecha: 2 – El mito de la superioridad racial
Desmontar a la extrema derecha: 3 – El mito de la invasión islámica de Europa
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