Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Actualmente, en las Fuerzas Armadas Españolas prestan sus servicios 86 sacerdotes que se embolsan un sueldo muy superior a, por ejemplo, los militares con los que conviven.
El Ministerio de Defensa del Gobierno de España gasta más de cuatro millones de euros de dinero público al año en sueldos de sacerdotes, según se recoge en la Ley 17/1989, de 19 de julio, Reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, el derecho a la asistencia religiosa de las Fuerzas Armadas Españolas (FAS).
“El Gobierno garantizará la asistencia religiosa a los miembros de las Fuerzas Armadas en los términos previstos en el ordenamiento”, detalla la ley. Esta actividad supuso un gasto de 3.202.038,05 euros para el Ministerio de Defensa solo en retribuciones brutas al personal en 2019, a lo que hay que sumar 878.903,61 euros de “cuota de empresa”, según los datos recogidos por La Marea.
Actualmente, en las Fuerzas Armadas Españolas prestan sus servicios 86 capellanes castrenses, además de monseñor Juan del Río Martín, arzobispo castrense. Es llamativo que la cantidad destinada a sueldos por cada sacerdote asciende a más de 30 000 euros anuales, una cantidad muy alejada de lo que el Ministerio de Defensa destina a sueldos por cada soldado.

Un acuerdo sellado antes de la nueva Constitución
El 3 de enero de 1979, sólo cinco días después de que entrara en vigor la nueva Constitución al ser publicada en el BOE el 29 de diciembre de 1978, se firman los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede. Entre ellos, se encuentra el Acuerdo sobre la Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas y Servicio Militar de sacerdotes. Según el Artículo 3 del RD, “los miembros del Servicio de Asistencia Religiosa en las Fuerzas Armadas no tendrán la condición de militar”.
Estos acuerdos Estado-Iglesia fueron negociados en secreto por el entonces ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Adolfo Suárez, el católico propagandista Marcelino Oreja, y el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Jean-Marie Villot. Las negociaciones comenzaron antes de que se aprobara la nueva Constitución democrática e incluso de que se acordara la redacción del artículo 16 en el que finalmente se garantizó la «libertad religiosa y de culto» y se estableció en el apartado 3. «Ninguna confesión religiosa tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones».
En el artículo I se establece que «la asistencia religioso-pastoral a los miembros católicos de las Fuerzas Armadas se seguirá ejerciendo por medio del Vicariato Castrense», al frente del cual estará un «arzobispo, Vicario General, con su propia Curia» (artículo II), y cuyo nombramiento se realizará según lo establecido por el Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español de 28 de julio de 1976 (artículo III).
En el artículo V se regula el servicio militar de clérigos y religiosos. A los presbíteros «se les podrán encomendar funciones específicas de su ministerio, para lo cual recibirá[n] las facultades correspondientes del Vicario General Castrense» y «a los diáconos y religiosos profesos no sacerdotes, se les asignarán misiones que no sean incompatibles con su estado, de conformidad con el Derecho Canónico». Se considerará «prestación social sustitutoria» «la de quienes durante un período de tres años bajo la dependencia de la Jerarquía Eclesiástica se consagren al apostolado, como Presbíteros, Diáconos o Religiosos profesos, en territorios de misión o como Capellanes de emigrantes». Quedan exentos del servicio militar «los Obispos y asimilados en derecho» (artículo VI).
El Acuerdo incluye dos anexos referidos a los capellanes castrenses, que «ejercen su ministerio bajo la jurisdicción del Vicario General Castrense», que se extiende no sólo «a todos los militares de Tierra, Mar y Aire» y «a los alumnos de las Academias y de las Escuelas Militares», sino también «a sus esposas, hijos y familiares que viven en su compañía, y a todos los fieles de ambos sexos, ya seglares, ya religiosos, que presten servicios establemente bajo cualquier concepto o residan habitualmente en los cuarteles o lugares dependientes de la Jurisdicción Militar» así como «a los huérfanos menores o pensionistas y a las viudas de militares mientras conserven este estado». Su incorporación «tendrá lugar según las normas aprobadas por la Santa Sede, de acuerdo con el Gobierno», y su «nombramiento eclesiástico» corresponde al Vicario General Castrense.
En el artículo III del Anexo II se dice: «Los Ordinarios diocesanos, conscientes de la necesidad de asegurar una adecuada asistencia espiritual a todos los que prestan servicios bajo las armas, consideran como parte de su deber pastoral proveer al Vicario General Castrense de un número suficiente de Sacerdotes, celosos y bien preparados, para cumplir dignamente su importante y delicada misión».
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Las supervivientes de Epstein vuelven a pagar el precio de una impunidad obscena
Durante décadas, la red de Jeffrey Epstein funcionó como suelen funcionar las cloacas del poder: con dinero, contactos, silencio y una arquitectura social diseñada para que las víctimas sean siempre sospechosas y los poderosos, apenas nombres incómodos en un expediente. Mujeres y niñas fueron captadas, explotadas y violadas mientras demasiadas instituciones miraban hacia otro lado. Ahora, cuando la desclasificación de los Archivos Epstein debía servir para empujar verdad, justicia y reparación, muchas supervivientes han recibido otro castigo. Otro más. La maquinaria que no las protegió entonces tampoco las protege ahora.
Instagram borra a Sistema 161: cuando la censura digital apunta SOLO contra el antifascismo
Instagram ha eliminado la cuenta de Sistema 161, un proyecto de investigación antifascista que se había convertido en referencia para miles de personas, colectivos, sindicatos de vivienda, periodistas y vecinas y vecinos que necesitaban información rigurosa sobre organizaciones parapoliciales y redes ultras. El dato no es menor. La fecha importa porque marca otro episodio de una democracia tutelada por plataformas privadas que deciden qué voces pueden existir y cuáles deben ser borradas.
El ganador de la guerra entre EE.UU. e Irán es… Pakistán
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya tiene un ganador inesperado. No es Washington. No es Tel Aviv. Ni siquiera Teherán, aunque haya logrado sobrevivir políticamente y convertir el estrecho de Ormuz en una palanca de presión mundial. El gran beneficiado es Pakistán, ese tercer actor que se colocó en el centro del tablero como mediador mientras el resto hacía lo de siempre: bombardear, amenazar, bloquear, negociar sobre escombros y llamar “diplomacia” a lo que antes fue destrucción planificada.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir