Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando la comida se convierte en un arma y la ayuda en un objetivo, la humanidad retrocede un paso más hacia el abismo.
El reciente ataque con drones israelíes contra un convoy de ayuda humanitaria en el sur de Gaza, que dejó al menos 15 muertos y más de 30 heridos, ilustra la creciente desesperación en un enclave asfixiado por el bloqueo y el genocidio. Entre las víctimas figuran trabajadoras y trabajadores humanitarios que intentaban proteger la distribución de alimentos frente al caos y los saqueos.
Según testigos presenciales, Israel considera a los guardias de estos convoyes como aliados de Hamás, una narrativa que justifica los ataques sistemáticos a quienes intentan aliviar el sufrimiento de una población sitiada. La estrategia parece clara: perpetuar el caos, fomentar la desesperación y convertir el hambre en un arma de genocidio.
Desde el amanecer del jueves, la Franja de Gaza ha registrado al menos 35 muertos en ataques similares, según informó la agencia de noticias Wafa. En Rafah, al sur de Gaza, un ataque dirigido a una línea de distribución de harina dejó un saldo de decenas de heridos, muchos de ellos niñas y niños. La destrucción de infraestructuras humanitarias forma parte de una estrategia que no solo afecta a los servicios esenciales, sino que también exacerba la inseguridad alimentaria de millones de personas.
La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) revela que más del 90% de la población de Gaza se encuentra en estado de crisis o peor. Entre noviembre de 2024 y abril de 2025, se estima que 345.000 personas estarán en “catástrofe” (Fase 5 del IPC), el nivel más extremo. La ONU advierte que el bloqueo y la intensidad de los bombardeos han convertido la hambruna en una amenaza inmediata para el norte de Gaza.
EL BLOQUEO: UNA GUERRA CONTRA LA SUPERVIVENCIA
El asedio impuesto por Israel durante más de 13 meses ha llevado a Gaza al borde del colapso. Las cifras son devastadoras: más de 44.805 palestinos asesinados desde octubre de 2023, según el Ministerio de Salud de Gaza. Otros 106.257 han resultado heridos, y miles permanecen desaparecidos bajo los escombros. Las restricciones no solo impiden la entrada de alimentos y medicinas, sino también ahogan cualquier posibilidad de reconstrucción o recuperación.
Philippe Lazzarini, comisionado general de la UNRWA, denunció que la situación humanitaria en Gaza ha alcanzado límites intolerables: “El hambre y las enfermedades están a la orden del día. Los trabajadores humanitarios no pueden operar bajo estas condiciones.” La agencia advierte que las restricciones al acceso humanitario aumentan el riesgo de hambruna masiva en toda la región.
Historias como la de Doa Sheikh al-Eid, que perdió a su padre durante el ataque, reflejan el drama cotidiano en Gaza. Khaled, su padre, trabajaba como guardia de un convoy de ayuda y fue alcanzado por metralla mientras protegía los suministros. Para las familias palestinas, la supervivencia depende de actos heroicos que, cada vez más, se pagan con la vida.
La seguridad alimentaria también se ha derrumbado. Según un informe reciente, entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, se proyectan 60.000 casos de desnutrición aguda entre niños y niñas menores de cinco años. Ghada Muhammad Ismail Zorob, una madre que perdió a su hijo en busca de un saco de harina, lo describió con una frase desgarradora: “Mi hijo corrió hacia la muerte para intentar alimentar a su familia.”
El hambre en Gaza no es un efecto colateral; es una herramienta de opresión sistemática. Las cifras no dejan lugar a dudas: la Franja de Gaza está al borde de una catástrofe humanitaria que, lejos de ser accidental, parece diseñada para destruir la resiliencia de su pueblo. Cuando la comida se convierte en un arma y la ayuda en un objetivo, la humanidad retrocede un paso más hacia el abismo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir