Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Es una lógica alarmante: priorizar la inversión en armas mientras se despoja a las personas de sus derechos sociales fundamentales.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha instado a los ciudadanos europeos a aceptar sacrificios para aumentar el gasto en Defensa, relegando a un segundo plano derechos esenciales como las pensiones, la sanidad y la seguridad social. Esta propuesta, presentada el 4 de diciembre de 2024 en Bruselas, refleja un cambio preocupante en las prioridades de los gobiernos europeos.
Rutte sostiene que el actual umbral del 2% del PIB para gasto en Defensa, acordado por los 32 aliados de la OTAN, resulta insuficiente para garantizar la seguridad a largo plazo. «Si nos quedamos en el 2%, dentro de cuatro o cinco años podría ser demasiado tarde», declaró. Sin amenazas inminentes, el líder de la Alianza insiste en que el peligro avanza «a toda velocidad» y que Europa debe adoptar una «mentalidad de guerra».
Es una lógica alarmante: priorizar la inversión en armas mientras se despoja a las personas de sus derechos sociales fundamentales. Actualmente, los países europeos destinan una cuarta parte de su renta nacional a seguridad social, pero según Rutte, debería transferirse una fracción significativa de esos fondos hacia la industria militar.
En este escenario, el aumento del gasto militar no solo responde a una supuesta necesidad de seguridad, sino que también beneficia a las industrias armamentísticas, que ya cuentan con un historial cuestionable de lucro a expensas de conflictos internacionales. Esta narrativa de «sacrificios necesarios» ignora las consecuencias para millones de personas que dependen de sistemas de salud y pensiones en países donde estas redes ya están debilitadas.
EL PRECIO HUMANO DE LA GUERRA ECONÓMICA
Rutte también abogó por la participación activa de bancos y fondos de pensiones en la financiación de la industria de Defensa, señalando que es «inaceptable» que se nieguen a invertir en este sector. El mensaje es claro: los ciudadanos y ciudadanas deberán costear no solo con impuestos, sino también con el desmantelamiento de sus ahorros y beneficios sociales, un sistema armamentístico que perpetúa desigualdades.
Con Rusia invirtiendo entre el 7% y 8% de su PIB en Defensa y el Reino Unido apuntando al 2,5%, la Unión Europea también ha intensificado su debate sobre cómo movilizar recursos adicionales para las capacidades militares. Desde la emisión de «bonos de defensa» hasta la reasignación de fondos de otros programas de la UE, las opciones sobre la mesa refuerzan una preocupante tendencia hacia la militarización de la economía.
Esta redistribución de recursos tiene un impacto directo: menos dinero para transiciones ecológicas, investigación, educación y bienestar social. De hecho, mientras el Banco Europeo de Inversiones destina 1 billón de euros a financiación verde, apenas 6.000 millones se asignan a Defensa. Sin embargo, para figuras como el comisario de Defensa de la UE, Andrius Kubilius, esto es un error. «Invertir en Defensa es invertir en paz», afirmó, omitiendo cómo esta lógica perpetúa un ciclo de violencia y dependencia de la industria armamentística.
Al cierre de 2024, ocho de los 32 países de la OTAN, incluyendo Italia, Bélgica y España, todavía no alcanzan el umbral del 2% del PIB. Sin embargo, la presión para cumplir con estos objetivos ignora las realidades socioeconómicas de millones de personas en un continente que enfrenta crisis climáticas, inflación y desigualdad.
El aumento del gasto militar es una declaración de prioridades: se eligen las armas sobre las personas. El sacrificio no es para garantizar la paz, sino para fortalecer un sistema que perpetúa desigualdades y desvía recursos de necesidades humanas esenciales. En esta carrera por la «seguridad», quienes pagan el precio son siempre las mismas: las trabajadoras y trabajadores, las jubiladas y jubilados, las enfermeras y enfermeros que sostienen el tejido social.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir