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El 30% de las muertes de periodistas este año se atribuyen al Ejército israelí, según Reporteros Sin Fronteras.
La libertad de prensa enfrenta una crisis global, pero Palestina se ha convertido en el epicentro de una violencia sin precedentes contra periodistas. Desde octubre de 2023, el Ejército israelí ha matado a más de 145 reporteras y reporteros, 35 de ellos de manera deliberada, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Gaza y Cisjordania son ahora las regiones más letales para la prensa en el último lustro, superando a México.
Las cifras son escalofriantes: 54 periodistas asesinados en todo el mundo este año, de los cuales el 30% murieron bajo los bombardeos israelíes. RSF ha catalogado estos crímenes como actos premeditados, basándose en pruebas documentadas y testimonios directos. Edith Rodríguez, vicepresidenta de RSF en España, denunció en rueda de prensa que Israel actúa con total impunidad. “Hemos presentado cuatro denuncias por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional”, subrayó.
La UNESCO también señala que, en 2024, al menos 50 periodistas han sido asesinados por el Ejército israelí. El gobierno de Tel Aviv, lejos de asumir responsabilidades, insiste en acusar sin pruebas a las y los periodistas muertos de colaborar con Hamás. Se trata de una estrategia cínica para justificar la barbarie y silenciar la información sobre el genocidio en Gaza.
UNA NUEVA AMENAZA: LOS DRONES COMO HERRAMIENTA DE TERROR
El asesinato de Issam Abdallah, periodista de Reuters, ejemplifica la nueva realidad de la prensa en Oriente Medio: la vigilancia constante y letal de drones israelíes. RSF advierte que estas tecnologías convierten el trabajo periodístico en una sentencia de muerte. Alfonso Bauluz, presidente de RSF España, lo deja claro: “Israel sabe perfectamente a quién dispara. No hay errores cuando un francotirador o un dron apunta a periodistas identificados”.
No es solo el asesinato directo lo que pone en peligro a la prensa. La detención arbitraria también se ha disparado: 550 profesionales de los medios han sido arrestados este año en todo el mundo, un 7,2% más que en 2023. Israel ocupa el tercer lugar con 41 periodistas encarcelados, superado solo por China (124) y Birmania (61). En el caso israelí, la “detención administrativa” permite encarcelar sin pruebas, una herramienta de represión que también se utiliza contra activistas y defensoras de derechos humanos.
ZONAS EN CONFLICTO: LA PRENSA COMO OBJETIVO
El 57% de las y los periodistas asesinados en 2024 murieron en zonas de conflicto armado. Esto marca un récord en los últimos cinco años. Palestina lidera esta estadística, pero otros países también muestran un alarmante deterioro:
- En Pakistán, el caos político ha convertido al país en el segundo más peligroso para periodistas este año.
- En Bangladés, cinco periodistas murieron cubriendo manifestaciones brutalmente reprimidas.
- En América Latina, México sigue siendo un cementerio para la prensa, con cinco asesinatos en 2024.
El mensaje es claro: informar en contextos de conflicto no solo es un acto de valentía, es una declaración de guerra para los opresores.
RSF ha instado a la Corte Penal Internacional a reconocer los ataques contra periodistas como crímenes de guerra. La organización incluye casos emblemáticos como el asesinato de Shireen Abu Akleh, periodista palestino-americana de Al Jazeera, quien fue abatida por un francotirador israelí en 2021. La bala impactó en su cuello, justo entre el casco y el chaleco protector. No fue un accidente; fue una ejecución.
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