Opinión | ¿Clemencia para Pablo Hasél? Por supuesto que no
«A Pablo Hasél no hay que perdonarle nada. Hay que sacarle de prisión y reconocer que su encarcelamiento ha sido una vergüenza democrática».
Cuba entra en el Frente de Resistencia Lego contra el belicismo de Trump
La isla responde a las amenazas de Washington con un vídeo viral que convierte la propaganda de guerra en lo que siempre fue: una grotesca maquinaria imperial contra un pueblo que no se arrodilla.
Ayuso y los 71 millones perdonados a la sanidad privada: la Fiscalía propone archivar la denuncia,
La denuncia socialista señalaba una deuda generada entre hospitales públicos y grupos privados. La Fiscalía no ve indicios suficientes. La pregunta política sigue intacta: quién paga cuando la sanidad pública trabaja y la privada cobra.
El franquismo admitió que Miguel Hernández fue condenado a muerte por hechos de “escasa trascendencia”
La dictadura sabía que no había delito suficiente para matarlo, pero aun así lo arrojó a 30 años de cárcel, enfermedad y muerte.
Un Starmer acorralado parte al laborismo mientras Farage huele sangre
El primer ministro británico se aferra a Downing Street tras la debacle del 7 de mayo, con cerca de 90 diputados pidiendo su salida, más de un centenar intentando cerrar filas y la ultraderecha de Reform UK convirtiendo el hundimiento laborista en combustible político.
Todas las mentiras de Ayuso en México: victimismo, propaganda y un boomerang diplomático
La presidenta madrileña viajó a México a hacer política de derechas, provocó un choque innecesario y volvió convertida en mártir de una persecución que no ha probado.
La anti-Meloni es Silvia Salis: el regreso de una izquierda italiana sin complejos
La exatleta olímpica y alcaldesa de Génova se ha convertido en una figura inesperada del progresismo italiano: moderna, feminista, católica, favorable a los derechos LGTB y capaz de hablarle a una izquierda que llevaba demasiado tiempo mirando al suelo.
El experimento liberticida de Milei explota: solo el 26,5% ve probable votarle en 2027
Una encuesta nacional de Sentimientos Públicos muestra que solo el 26,5% ve probable votarle para un segundo mandato, mientras el malestar social ya no cabe en la propaganda de la motosierra.
Trump pinta Venezuela como el estado 51 y enseña el mapa obsceno del imperio
La imagen publicada el 12 de mayo no es una broma: es la vieja doctrina colonial con estética de meme, petróleo al fondo y soberanía convertida en mercancía.
El hantavirus desmonta la cruzada ultra de Trump y Milei contra la OMS
El crucero atracado en Tenerife ha dejado una lección bastante simple: los virus no entienden de soberanismo ultra, ni de fronteras patrióticas, ni de propaganda contra la salud pública.
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir