Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La isla responde a las amenazas de Washington con un vídeo viral que convierte la propaganda de guerra en lo que siempre fue: una grotesca maquinaria imperial contra un pueblo que no se arrodilla.
LA GUERRA TAMBIÉN SE COMBATE EN EL TERRENO DEL RELATO
Cuba acaba de sumarse, a su manera, al llamado “Lego Resistance Front”. No con tanques. No con portaaviones. No con ese lenguaje de matón global que Washington confunde con diplomacia. Lo ha hecho con un vídeo animado de estética Lego, generado con inteligencia artificial, inspirado en los clips que el equipo iraní Explosive Media viene difundiendo contra la guerra estadounidense-israelí sobre Irán. El vídeo cubano apareció en redes el lunes 11 de mayo y fue difundido inicialmente por la historiadora del arte y creadora digital habanera María Teresa Felipe Sosa. Después lo compartieron, entre otras personas, el periodista de investigación Ryan Grim y la propia Explosive Media, que lo celebró con un “Welcome to the #LRF Cuba”.
🇨🇺 #Cuba estilo LEGO
— Tere Felipe (@_TereFelipe_) May 11, 2026
Frente a la amenaza del Imperio: ¡Venceremos! pic.twitter.com/7qW2rBWYMX
La escena tiene algo de sátira involuntaria del imperio. Estados Unidos amenaza, bloquea, sanciona, cerca, intoxica y luego se sorprende de que los pueblos encuentren formas de responder. Hasta con muñecos. Hasta con piezas de colores. La dignidad, cuando no puede comprar armas, fabrica símbolos. Y eso, para una potencia acostumbrada a medirlo todo en bombas, bases militares y chantajes financieros, resulta insoportable.
María Teresa Felipe Sosa lo dijo el martes 12 de mayo con una claridad que no necesita maquillaje: la amenaza que Cuba representa para Estados Unidos es “la dignidad y los principios” de un pueblo que se niega a someterse al “verdadero régimen de horror” que representa Estados Unidos cuando va por el mundo provocando guerras. La frase no es retórica vacía. Es una acusación política. Dura. Directa. Merecida.
La letra del vídeo habla de “las garras del imperio”, de “tambores de guerra”, de un norte que intenta apropiarse de lo ajeno y de una isla que respira tras 60 años de asedio constante. No es poesía inocente. Es memoria condensada. Cuba no está narrando una incomodidad diplomática de temporada. Está señalando una estructura histórica de agresión. El bloqueo no es una política exterior: es castigo colectivo con membrete administrativo.
Y conviene repetirlo porque el ruido mediático lo tapa: este vídeo aparece en medio de más de 65 años de terrorismo con base estadounidense, intentos de asesinato, embargo económico endurecido y nuevas amenazas de Trump de atacar o “tomar” la isla, según recoge Common Dreams. Más de 65 años. No un malentendido. No un exceso verbal. No una tensión puntual. Una política de estrangulamiento sostenida por generaciones enteras de dirigentes que hablan de libertad mientras aprietan el cuello de un país.
EL “PRESIDENTE DE LA PAZ” Y LA VIEJA COSTUMBRE DE INVADIR
Trump se vendió como “presidente de la paz”. La realidad, esa cosa tan molesta para la propaganda, lo coloca en otro sitio: según el texto de Brett Wilkins, ha atacado 10 países a lo largo de sus dos mandatos. La cifra pesa. Pesa porque desmonta el decorado. Pesa porque deja al descubierto el viejo truco estadounidense de llamar defensa a la agresión, estabilidad al saqueo y orden internacional a la obediencia planetaria.
La amenaza contra Cuba llega, además, cuando la guerra estadounidense-israelí contra Irán no ofrece una victoria clara y cuando la sociedad estadounidense muestra cansancio ante otra guerra de elección. Otra más. El imperio siempre tiene una razón nueva para abrir un frente viejo. Seguridad nacional. Democracia. Derechos humanos. Lucha contra el terrorismo. Da igual el envoltorio. El resultado suele parecerse demasiado: sufrimiento civil, negocio militar, propaganda televisada y élites políticas explicando que todo era inevitable.
Incluso entre algunos republicanos empiezan a aparecer advertencias contra una agresión directa a Cuba. El senador James Lankford, republicano por Oklahoma y nada sospechoso de pacifismo radical, respondió el martes 12 de mayo que no apoyaría un ataque. Su alternativa, eso sí, fue la vieja violencia de baja intensidad: “presión económica”. Es decir, no bombardear, pero seguir apretando. No invadir, pero asfixiar. La moderación imperial consiste muchas veces en cambiar la explosión por el hambre.
En el Partido Demócrata, numerosas y numerosos legisladores se han opuesto de forma constante a un ataque contra Cuba. Pero la historia también deja su cuota de vergüenza: el senador demócrata John Fetterman ayudó recientemente a hundir una resolución de poderes de guerra destinada a impedir que Trump atacara la isla. Ahí está la gran farsa bipartidista. Unos agitan la bandera de la invasión. Otros dicen que les preocupa. Luego, cuando toca bloquear el crimen antes de que ocurra, aparecen las ausencias, las maniobras, los cálculos. La guerra no solo la hacen quienes disparan; también quienes dejan abierta la puerta.
Y hay otro dato que debería cerrar la discusión en cualquier democracia mínimamente sana: más de 6 de cada 10 estadounidenses, según varias encuestas citadas en los últimos meses, se oponen a una guerra de Estados Unidos contra Cuba. Más de 6 de cada 10. La población no quiere otra aventura militar. Pero el complejo político-mediático-militar no vive de escuchar a la población. Vive de fabricar amenazas, inflar enemigos y convertir cada crisis en presupuesto.
Felipe Sosa escribió recientemente que las amenazas actuales no son nuevas, sino la confirmación de una insistencia peligrosa: sustituir el derecho internacional por la ley del más fuerte. Esa es la frase clave. Porque Cuba no busca confrontación. Exige respeto. Y hay una diferencia enorme entre ambas cosas. Independencia no significa pedir permiso al agresor para existir. Significa exactamente lo contrario.
La pequeña isla del Caribe vuelve a ser presentada como un peligro por la mayor maquinaria militar del planeta. La desproporción es obscena. Un país bloqueado durante décadas es tratado como amenaza por quienes tienen bases repartidas por el mundo, guerras abiertas, sanciones como método de gobierno global y una industria armamentística que necesita sangre para mantener sus márgenes. Lo llaman seguridad. Se llama dominación.
Cuba responde con un vídeo. Estados Unidos responde con amenazas. Ahí está toda la fotografía moral de nuestro tiempo: un pueblo defendiendo su soberanía con memoria y un imperio defendiendo sus negocios con miedo ajeno.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir