Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
Trump vendió la fiebre cripto al público y puso sus ganancias a salvo en acciones y bonos
Donald Trump lleva años presentándose como el gran mesías de las criptomonedas. Promete convertir Estados Unidos en la “capital cripto del mundo”, habla de los activos digitales como la nueva frontera de las finanzas y deja que sus hijos recorran platós y congresos anunciando una riqueza casi inevitable para quien se suba al tren. El futuro, decían, estaba ahí. Lo curioso es que, cuando el dinero empezó a entrar de verdad en las cuentas familiares, los gestores de la fortuna de Trump no corrieron precisamente a comprar más sueños digitales. Corrieron hacia las acciones y los bonos. Hacia lo de siempre. Hacia lo seguro.
Las declaraciones financieras presentadas por el presidente ante la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos muestran una hipocresía difícil de maquillar. Mientras Trump y sus dos hijos mayores animaban a los inversores a volcar su dinero en proyectos cripto vinculados a la familia —proyectos que terminaron provocando fuertes pérdidas entre los compradores minoristas—, sus propios gestores colocaban una parte considerable de los ingresos en refugios mucho menos volátiles. La revolución financiera era para los demás. Su patrimonio, por supuesto, merecía otra clase de cuidados.
Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Vídeo | Cuando una mujer piensa, algunos se ponen nerviosos
Ester Expósito explicó hace tiempo, citando a Spanish Revolution, algo que debería ser de sentido común: el problema no es que una mujer tenga éxito, sino que use ese éxito para pensar, opinar y cuestionar el poder. Precisamente por eso resultan tan reveladoras las palabras…
Vídeo | El veneno también cayó del cielo
No fue un accidente ni un exceso aislado de la guerra. Fue una estrategia militar planificada. Entre 1962 y 1971, Estados Unidos roció millones de litros de herbicidas sobre Vietnam en la llamada Operación Ranch Hand, contaminados con dioxina, una de las sustancias más tóxicas conocidas. Bosques arrasados, cultivos destruidos y generaciones enteras marcadas por enfermedades y malformaciones.
Vallejo-Nájera: el Mengele español que la democracia siguió condecorando
El 3 de julio de 2026, Pedro Sánchez anunció que el Consejo de Ministros tramitaría la retirada de la condecoración. El gesto es necesario. También llega tarde. No estamos ante un vestigio escondido en un archivo, sino ante un reconocimiento oficial mantenido durante 51 años de democracia.
Vallejo-Nájera no fue un médico que cometió algunos excesos al calor de una guerra. Fue jefe de los Servicios Psiquiátricos del ejército franquista, coronel, ideólogo del régimen y responsable de investigaciones concebidas para demostrar una conclusión política decidida de antemano: que las personas marxistas, republicanas y defensoras de la igualdad eran mentalmente inferiores.
La psiquiatría no fue para él una herramienta de cuidado. Fue un uniforme más.
Chat Control: la puerta no se ha cerrado; solo le han puesto una pegatina que dice “protección infantil”
No, Europa no ha aprobado todavía el gran reglamento permanente de Chat Control 2.0. Pero sí ha resucitado una pieza clave del engranaje: las reglas temporales que permiten a grandes plataformas escanear voluntariamente comunicaciones para detectar material de abuso sexual infantil. Y eso, aunque el…
El oscuro plan de Trump para América Latina ya está disponible en ReportajeSR
La Doctrina Monroe nunca desapareció. Solo estaba esperando a que alguien volviera a nombrarla sin vergüenza.
En este reportaje, presentado y dirigido por la periodista Patricia Salvador, ponemos el foco en una pregunta incómoda, pero imprescindible: ¿quién manda realmente en América Latina?
Porque no se trata solo de Trump. Se trata de una red de intereses políticos, económicos y geoestratégicos que mira al continente como reserva de petróleo, litio, minerales, energía, territorio y mano de obra. Una visión capitalista y extractivista que reduce la soberanía de millones de personas a una variable molesta en los planes de las grandes potencias.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
STARSHIELD: la GUERRA PRIVADA (con dinero público) de MUSK #ReportajeSR
¿Es Elon Musk más poderoso que un Estado? Analizamos cómo SpaceX ha dejado de ser una empresa de cohetes para convertirse en el «sistema nervioso» de la guerra moderna. Desde el uso…
HANOVER INSTITUTE: cómo ISRAEL está HACKEANDO ChatGPT para engañarte #ReportajeSR
En este nuevo reportaje de SpanishRevolution, Patricia Salvador desvela una de las operaciones de desinformación más sofisticadas hasta la fecha: la creación del falso «Hanover Institute». ¿Cómo es posible publicar más de…
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