15 Ago 2026

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VÍDEOS

Vídeo | Ciegos, sordos y mudos con Israel 

Un mundo ciego, sordo y mudo. Eso es lo que han fabricado. Israel está haciendo desaparecer pueblos enteros en el sur del Líbano y, otra vez, la palabra oficial intenta maquillar la barbarie. No son “daños colaterales”. Son casas, calles, escuelas, huertos, cementerios, recuerdos y vidas reducidas a polvo. Lo hicieron en Gaza. Ahora lo repiten. Y el mundo institucional sigue mirando como si el horror no fuera con él.

VÍDEOS

Vídeo | Despiden a una profesora por pedir que no maten niños en Gaza 

Fátima llora porque la han echado de su trabajo. Era profesora infantil en Luxemburgo. Su “delito”: defender a los niños palestinos y pedir algo tan básico, tan humano, tan insoportable para algunos, como que Israel deje de matar. Esa es la época oscura que estamos viviendo: un mundo donde la empatía se castiga, donde señalar un genocidio puede costarte el empleo y donde la maquinaria de presión sionista intenta convertir la humanidad en una falta laboral.

PRINCIPAL, VÍDEOS

Estrenamos nuevo #ReportajeSR: ‘BLACKCORE: la guerra invisible de Israel contra la democracia’ 

En este ReportajeSR, nuestra compañera Patricia Salvador habla de Viginum, Francia, Escocia, Team Jorge, Pegasus, Candiru, CatalanGate y se hace una pregunta incómoda: quién controla a quienes tienen el dinero, la tecnología y la impunidad para manipular elecciones, espiar periodistas y fabricar realidades políticas a golpe de algoritmo.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas 

Lo que está haciendo el PP con sus bulos sobre el proceso electoral no es nuevo, ni brillante, ni siquiera original. Está calcado del manual que Donald Trump activó en 2020 en Estados Unidos y que Jair Bolsonaro agitó en 2022 en Brasil: sembrar sospechas antes de que ocurra nada, convertir derechos en amenazas, presentar a quienes votan como material sospechoso y dejar flotando la idea de que solo hay democracia cuando gana la derecha.

Ahora el objetivo es el voto exterior, la llamada “ley de nietos” y el crecimiento del censo de personas españolas residentes fuera. Feijóo no necesita decir “pucherazo” con todas las letras para jugar a eso. Le basta con hablar de “ingeniería electoral”, insinuar que el Gobierno está fabricando votantes y colocar bajo sospecha a cientos de miles de personas que han recuperado la nacionalidad por vías legales. El País señala que el PP ha cuestionado el voto de más de 300.000 nuevos ciudadanos registrados al amparo de la Ley de Memoria Democrática y ha extendido dudas sobre el trabajo de funcionarias, funcionarios y personal diplomático encargado de tramitar peticiones de 2,45 millones de descendientes.

MEDIO AMBIENTE

Julia Butterfly Hill: la mujer que tuvo que vivir 738 días en un árbol porque el capitalismo quería talarlo 

Julia Butterfly Hill tenía 23 años cuando decidió subirse a una secuoya roja llamada Luna, en California, para impedir que la talaran. Dicho así puede sonar casi amable, como una escena bonita de activismo ambiental, una postal verde para gente sensible. Pero no. Aquello no fue una tarde de protesta. No fue una foto para redes. No fue una performance cómoda para limpiar conciencias. Fue una declaración de guerra pacífica contra una maquinaria económica que entiende la vida como inventario y los bosques como una fila de cifras esperando pasar por caja.

Julia vivió 738 días en la copa de Luna. Setecientos treinta y ocho días sobre una secuoya de más de mil años, a unos 60 metros de altura, soportando frío, tormentas, aislamiento, presión empresarial y el desprecio habitual de quienes llaman exagerada a cualquier persona que se niega a obedecer al dinero. Mientras abajo seguía funcionando esa normalidad obscena que convierte un árbol milenario en madera, un bosque en propiedad y un ecosistema en mercancía, ella permaneció arriba. Sola, pero no derrotada.

Hay que detenerse ahí. Luna ya estaba viva antes de que existiera Estados Unidos. Antes de sus banderas, sus bancos, sus autopistas, sus campañas electorales y sus empresas con nombre de progreso. Una secuoya que había atravesado siglos terminó dependiendo del cuerpo de una joven de 23 años porque el sistema que presume de civilización no fue capaz de protegerla. Ese es el escándalo. No la protesta. El escándalo es que hiciera falta.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Patriotismo de pulsera y deuda con Hacienda: la España de la bandera en la muñeca también aparece en la lista de morosos 

La Agencia Tributaria publicó el 30 de junio su decimotercera lista de grandes morosos con Hacienda. Y, otra vez, el retrato es incómodo. No solo por los nombres famosos. No solo por las cifras. También por la estética. Por esa manera tan española, tan de plató, tan de palco, de confundir el amor al país con llevar la bandera en la muñeca mientras la deuda con lo público queda para otro día. Patriotismo de mercadillo para tapar agujeros fiscales.

INTERNACIONAL, PRINCIPAL

La extrema derecha europea vuelve a oler a dinero público 

La extrema derecha europea lleva años vendiendo una misma mercancía política: patria, orden, limpieza, soberanía y odio bien envasado para consumo electoral. Pero cuando se levanta la alfombra, lo que aparece no suele ser épica nacional. Aparecen contratos. Aparecen proveedores. Aparecen empresas amigas. Aparece, otra vez, dinero público. El 30 de junio, las autoridades francesas realizaron registros en Francia y en otros países europeos por la sospecha de malversación de fondos comunitarios en torno al antiguo grupo Identidad y Democracia, donde se agrupaban eurodiputados y eurodiputadas de extrema derecha de Francia, Países Bajos e Italia. La operación afecta también a España, Italia y Bélgica, según reveló Le Monde y confirmó la Fiscalía Europea.

La investigación no nace de un rumor ni de una pelea interna. Nace de un informe de la Dirección General de Asuntos Financieros del Parlamento Europeo que, en julio de 2025, señaló un posible gasto indebido de 4,33 millones de euros entre 2019 y 2024. Dinero asignado para el funcionamiento parlamentario. No para alimentar redes clientelares, ni para regar empresas próximas, ni para construir maquinaria partidista bajo envoltorio institucional. Según las informaciones publicadas, el grupo habría destinado fondos a asociaciones ajenas a su actividad y a contratos adjudicados sin licitación pública. Le Monde detalla incluso una posible división: 700.000 euros en donaciones sin relación con el grupo parlamentario y 3,6 millones de euros en contratos a empresas cercanas.

VÍDEOS

Vídeo | La obscenidad climática de la hija del dueño de Wal Mart: dos barcos y un helicóptero para desayunar 

Mientras a la gente corriente se le exige culpa por cada bolsa, cada envase y cada error al reciclar, hay quien vive en otra dimensión: la hija del dueño de Wal Mart tiene dos barcos y un helicóptero para que el desayuno llegue desde una embarcación de servicio sin tener que mezclarse con quienes trabajan para ella. Sí. Ese es el nivel. A ti te cuentan que salves el planeta separando bien el plástico. A ella le organizan la mañana desde el mar con logística de lujo.

VÍDEOS

Vídeo | Michel Mboladinga, Lumumba y la memoria que Estados Unidos no puede deportar 

¿Recordáis a Michel Mboladinga? Es el aficionado congoleño que se hizo viral por quedarse inmóvil durante los partidos de la República Democrática del Congo, brazo en alto, imitando la estatua de Patrice Lumumba en Kinshasa. Quieto. Noventa minutos convertido en una estatua viva. No era una pose para las cámaras ni una extravagancia de grada: era memoria política. Era el homenaje a Lumumba, primer ministro del Congo independiente, líder anticolonial y símbolo de la soberanía africana, asesinado en 1961.

Y, claro, Estados Unidos hizo lo que tantas veces ha hecho cuando la dignidad africana cruza una frontera: cerrarla. Le denegaron el visado y le impidieron seguir con su homenaje en los partidos de este Mundial. Como si una oficina consular pudiera decidir qué recuerdos entran en un estadio. Como si bastara un sello, una negativa administrativa, una puerta cerrada, para apagar lo que Lumumba representa. Pero entonces pasó algo hermoso, de una belleza política brutal: otro aficionado congoleño tomó el relevo. Otro cuerpo se quedó quieto. Otro brazo se levantó. Otra vez Lumumba entró en el estadio.

Porque se puede prohibir la entrada a una persona, pero no a una idea. Se puede cerrar una frontera, pero no deportar una memoria. A Lumumba lo torturaron, lo fusilaron, intentaron borrar su cuerpo y convertir su nombre en una nota menor de la historia colonial. Fracasaron. Congo no olvida. África no olvida. Los pueblos saqueados no olvidan. Y en medio del negocio obsceno del fútbol global, entre patrocinadores, himnos vacíos y diplomacias hipócritas, esa imagen vale más que cualquier gol: un brazo levantado recordando al mundo que el colonialismo mata, pero la memoria vuelve.