El precio del calor: Filipinas arrasada por el supertifón Fung-wong
Cuando el mar hierve, los pueblos se hunden. Casi un millón de personas evacuadas, 220 muertes recientes y una nación al límite.
Por qué sigue libre Juan Carlos I: el blindaje del Estado a su propio delincuente
La inviolabilidad, la Fiscalía y la monarquía se aliaron para borrar las huellas del fraude del rey emérito.
PP-Vox: la derecha extrema y la extrema derecha sin rumbo ni dignidad
Feijóo entrega el futuro del PP a la ultraderecha mientras Vox impone su agenda xenófoba y negacionista en plena crisis política en València.
Ortega Smith, el caudillo caído de Vox
Del brindis con capa a la irrelevancia política: el fundador que acabó siendo un estorbo para Abascal.
Adiós a las 40 horas: el modelo holandés demuestra que trabajar menos es vivir mejor
Una revolución silenciosa que empezó con las mujeres y desmontó el mito de la productividad sin límites
El silencio de Dios: la Iglesia española frente al caso Zornoza
El Vaticano investiga al obispo de Cádiz por abusos a un menor. Mientras tanto, la Conferencia Episcopal sigue predicando el perdón… para los suyos.
Trump, los republicanos y la caza de brujas contra Zohran Mamdani
El primer alcalde musulmán de Nueva York es ahora el nuevo enemigo interno del trumpismo: quieren despojarle de su ciudadanía por ser socialista, por ser inmigrante y, sobre todo, por no ser uno de los suyos
Aporofobia institucional en EE.UU.: el hambre como herramienta política
Cuando el Estado se convierte en verdugo y castiga a quien menos tiene, ya no hablamos de política económica, sino de desprecio planificado.
Fiscales y jueces europeos alertan del riesgo político en el juicio al fiscal general español
Europa advierte: judicializar la política es minar la democracia.
El fascismo desfila impune por Madrid
Mientras la Policía carga tarde, los neonazis ocupan el centro de la capital con odio, fuego y símbolos franquistas.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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