Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
En Colombia se registran 31 personas asesinadas desde el 28 de abril por las protestas contra Duque
Colombia entró hace una semana en una espiral de protestas y enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública. La escalada de violencia tiene las principales carreteras bloqueadas, peajes destrozados y cientos de edificios públicos y privados quemados.
Durante las manifestaciones contra la reforma tributaria, que ya ha suspendido el Gobierno colombiano, ya ha habido al menos 19 muertos, aunque organizaciones de derechos humanos los elevan hasta 40, y más de 800 heridos. Las Naciones Unidas ha pedido una «investigación, juzgamiento y sanción» de todos los «asesinatos» cometidos durante las manifestaciones en el país.
La reforma, definida por diferentes expertos como regresiva, buscaba hacer pagar tributo indirecto a las masas, gravar los salarios de los trabajadores. A la vez, excluía a los más pudientes y al poder eclesiástico del mismo. El texto que se pretendía aprobar se ensañaba contra la clase media y contra los pobres, pretendiendo imponerles más gravámenes, subiéndoles el precio a los servicios públicos, a la gasolina, entre otra serie de medidas tributarias en medio de la pandemia.
Según la plataforma Grita, desde el 28 de abril y el 4 de mayo de 2021 en Colombia se registran 216 víctimas de violencia física por parte de la policía, 31 personas asesinadas, 10 víctimas de violencia sexual, 814 detenciones arbitrarias, 21 víctimas de agresión en los ojos y 77 casos de disparos de armas de fuego.

Hasta ahora, Cali ha vivido los abusos policiales y la violencia más fuerte de todo el país. Defensores de Derechos Humanos aseguran que en esta ciudad habría por lo menos 20 personas muertas por armas de fuego.
En Barranquilla, capital del departamento caribeño del Atlántico, ocurrieron saqueos a supermercados y enfrentamientos con la fuerza pública. Los sindicatos y organizaciones sociales convocantes de la protesta volvieron a llamar a una nueva jornada de «paro nacional» que tendrá lugar el próximo miércoles 5 de mayo.
Este martes por la noche se han realizado en Colombia diferentes velorios, cacerolazos y jornadas de oración para que se detengan los actos de violencia en Colombia y por las personas asesinadas durante las protestas. Algunas de estas ciudades donde se han realizado estos actos son: Cali, Bogotá D.C, Medellín, Cúcuta, Tumaco, Balboa, Arauca y Chinácota.
En Chinácota, los ciudadanos salieron a las calles a manifestarse pacíficamente a través de la música y banderas de Colombia y se realizaba un velatón, “en contra de la brutalidad policial que ha matado a tantos jóvenes estos últimos días”.
En Cúcuta, los manifestantes hicieron un minuto de silencio en honor a las personas asesinadas en las protestas de estos últimos días a manos de la fuerza pública colombiana.
Por su parte, el vocero nacional de Congreso de los Pueblos, Jimmy Moreno, escribió en su cuenta oficial en Twitter, refiriéndose al pueblo colombiano, que “somos el aguante porque la dignidad se expresa en la calles y carreteras contra este gobierno criminal y corrupto de Iván Duque a quién le exigimos su renuncia inmediata”.Dicho movimiento social insiste que “el paro nacional reclama superar crisis médica, educativa, de vivienda, empleo, alimentación, transporte, feminicidios” en Colombia y rechaza “las prácticas sociales genocidas contra el movimiento social: asesinato, judicialización, amenaza y perseguimiento por parte del Estado colombiano desde hace décadas”.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
New York Times: cuándo la prensa no hace su trabajo
Normalizar el poder cuando se desborda también es una forma de complicidad
«Esta guerra es una jodida estupidez»: el demoledor análisis de un historiador que deja en evidencia la estrategia de Trump en Irán
Un historiador militar desmonta la narrativa oficial y expone una guerra sin salida, más costosa cada día
Tel Aviv avanza sobre Líbano: la guerra permanente como proyecto político
La expansión territorial se disfraza de seguridad mientras se repite el patrón de Gaza: destruir, desplazar y reconfigurar el mapa a golpe de bomba
Vídeo | De Torrente a Santiago Segura: el peligro de blanquear la transfobia
Cuando quienes tienen altavoz banalizan la realidad, el daño no se queda en las palabras: se traduce en agresiones concretas
Vídeo | La mentira de la caza “necesaria”: lo que ya explicó Félix Rodríguez de la Fuente y seguimos ignorando
Durante décadas nos vendieron que disparar es gestionar, cuando en realidad es intervenir de forma torpe en sistemas que funcionan sin nosotros desde hace millones de años.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir