Varias organizaciones de extrema derecha y neonazis cuentan con vínculos con grupos de ambos países.
Desde el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania se ha especulado sobre los posicionamientos geopolíticos de los diversos grupos, parlamentarios y extraparlamentarios.
Abiertamente, las formaciones políticas han esgrimido sus postulados al respecto a través de comunicados y declaraciones, pero se ha generado la duda sobre el vaivén de la ultraderecha.

En España existen quienes se han deshecho en elogios hacia Putin por su defensa de la nación y el elogio al imperio ruso, pero otros han coqueteado con las imágenes de neonazis ucranianos.
«Los ultraderechistas españoles son hoy prorrusos, proucranianos o incluso las dos cosas al mismo tiempo», resumen en Público.
«En España la extrema derecha se mueve entre dos aguas en lo relativo a su relación con Rusia y Ucrania, dos países que tienen un papel clave en el rearme ideológico de este espacio político en buena parte del mundo», destaca el investigador Pep Antón Ginesta en uno de los apartados del exhaustivo informe De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español, publicado por la Fundación Rosa Luxemburg y coordinado por el periodista Miquel Ramos.
Esta ambivalencia viene también condicionada porque la ultraderecha de ambos países e internacional ha mostrado una panoplia amplia de posturas.
Por un lado, nazis de Alemania estarían tratando de enrolarse en el batallón ultraderechista ucraniano Azov, mientras que la extrema derecha de Rusia pide la anexión completa del país.
Por eso hay grupúsculos que sostienen y «han mantenido durante años una estrecha relación de amistad con el pensador eurasianista Aleksandr Dugin».
Pero, por otro lado, el autor sitúa «un pequeño elenco de grupos neonazis que, a diferencia de Dugin y sus seguidores, no se han desprendido del
racialismo de reminiscencias hitlerianas». En esa área se ubican «entornos vinculados a la afición radical del Real Madrid, los Ultras Sur y grupos aliados», así como Hogar Social Madrid (HSM).
«Entre estos colectivos existen vínculos más sólidos con los batallones de voluntarios ucranianos, en parte formados por miembros de grupos de hooligans de los principales equipos de fútbol de Ucrania», relata.
Dispuesto así el tablero existe el descrédito e insulto cruzado de «nazi» en ambos bandos. Por ejemplo, “Rusia atacó a Ucrania como lo hizo la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial”, afirmaba el presidente ucraniano, mientras Putin incitaba a «desnazificar» ucrania.
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