Cómo saber si un partido político es de extrema derecha
Lo comúnmente aceptado es que la extrema derecha es una ideología caracterizada por el ultranacionalismo, el ultraconservadurismo y el antiliberalismo, que se ramifica en posturas supremacistas
Plumas de Pueblo: el mapa que demuestra que la diversidad LGTBIQA+ también late en los pueblos
Durante demasiado tiempo nos han vendido una mentira cómoda: que las ciudades son el refugio natural de las vidas LGTBIQA+ y que los pueblos son, casi por definición, territorios cerrados, hostiles, atrasados, impermeables a cualquier forma de diversidad. Una postal falsa. Una caricatura. Y, sobre todo, una forma muy eficaz de borrar a quienes han existido siempre en el rural, aunque muchas veces no se les haya querido mirar.
El mapa Plumas de Pueblo, impulsado por Proyecto Hortensia junto al antropólogo Paulino Ramos, viene precisamente a romper esa ficción. No con consignas vacías, sino con territorio, nombres, memoria y comunidad. El proyecto, basado en la tesis doctoral de Ramos sobre ruralidades cuir, recoge más de 60 iniciativas cuir en diferentes pueblos de España, aunque algunas informaciones elevan ya la cifra a alrededor de 70 iniciativas LGTBIAQ+ en contextos rurales de todo el Estado.
PP y Vox vuelven a llamar libertad a hacer daño
La derecha ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer cuando se habla de derechos LGTBI: disfrazar la violencia de libertad. La Comisión de Igualdad del Congreso aprobó el 17 de junio el dictamen de la ley para castigar penalmente las falsas terapias de conversión, esas prácticas que no curan nada porque no hay nada que curar. La norma sigue ahora hacia el pleno y plantea penas de prisión de seis meses a dos años para quien aplique métodos destinados a “modificar, reprimir, eliminar o negar” la orientación sexual o la identidad de una persona. También incorpora multas de 8 a 24 meses.
Y aquí llega la escena conocida. PP y Vox votaron en contra.
No votaron contra una ocurrencia. No votaron contra una extravagancia legislativa. Votaron contra una norma que pretende llevar al artículo 173 del Código Penal, el de las torturas y delitos contra la integridad moral, prácticas que ya están consideradas una infracción administrativa muy grave por la Ley Trans de 2023, con sanciones de hasta 150.000 euros. Es decir, el Estado ya reconoce que esto no es “acompañamiento”, ni “ayuda”, ni “libertad educativa”. Lo que se discute ahora es si basta con una multa o si quien se lucra, organiza o ejecuta estas prácticas debe responder penalmente.
Un diputado de Vox: “El comunismo ha sacado las conductas LGTBI del catálogo de los trastornos y las ha metido en el de los derechos humanos”
El diputado de Vox en la Asamblea Regional de Murcia Antonio Martínez Nieto dejó este 17 de junio, a las 17:49 horas (actualizado a las 22:22 horas), una de esas intervenciones que conviene no despachar como una simple salida de tono. No lo fue. Fue bastante peor. Fue una declaración ideológica completa, una postal nítida de lo que la ultraderecha quiere hacer con las personas LGTBI, con el alumnado trans y con cualquier avance que huela a derechos humanos.
La moción presentada por Podemos-IU pedía algo muy concreto: que el Gobierno murciano elaborase un protocolo específico de atención al alumnado trans y de prevención del acoso transfóbico en los centros educativos. Nada revolucionario, salvo que para la extrema derecha la mera existencia de las personas trans ya parece una revolución intolerable. La iniciativa había sido registrada el 13 de mayo por la portavoz del Grupo Parlamentario Mixto, María Marín Martínez, al amparo del artículo 195 del Reglamento de la Cámara. También se apoyaba en el artículo 61 de la ley trans estatal, que obliga a las administraciones públicas a desarrollar este tipo de protocolos.
La extrema derecha ya huele la sangre del laborismo británico
Andy Burnham lleva una abeja en la solapa. No es un detalle simpático. Es política condensada en un pin. La abeja representa Manchester, su memoria industrial, su orgullo colectivo y esa idea tan sencilla que el neoliberalismo lleva décadas intentando ridiculizar: que la gente vive mejor cuando lo común funciona. La red Bee, ese sistema de autobuses y tranvías bajo control público y coordinado, se ha convertido en su bandera. Y por eso molesta.
Isabel Durán convirtió una rectificación en un ataque machista contra Sarah Santaolalla
Isabel Durán no pidió una rectificación: intentó desautorizar a Sarah Santaolalla metiendo su vida sentimental en directo.
Eso no es periodismo. Es el viejo truco machista de siempre: cuando una mujer molesta, no se discuten sus argumentos, se insinúa que está ahí por un hombre. Y encima en RTVE. En una televisión pública. Con sueldo público. Con cámaras, focos y esa impunidad de plató donde algunos creen que embarrar es debatir.
Santaolalla respondió como había que responder: señalando el machismo de frente. Porque no hay nada “incómodo” que aclarar aquí. Hay una frase que retrata una forma de hacer televisión: convertir la política en barro y el barro en audiencia.
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Bundibugyo: el ébola sin vacuna que obliga a la OMS a activar la alarma internacional
Una emergencia sanitaria que no es pandemia, pero sí retrato brutal de un mundo donde la salud pública llega tarde cuando las vidas están lejos del centro.
Por qué la extrema derecha odia tanto la cultura
La extrema derecha no odia la cultura. Odia que la cultura piense.
Por eso atacan libros, memoria democrática, cine, feminismo y escuela pública. No es una rabieta. Es un método.
Cuando cancelan una obra sobre un maestro republicano, cuando vetan una película por un beso entre dos mujeres, cuando retiran el nombre de Almudena Grandes de una biblioteca o cuando llaman “adoctrinamiento” a enseñar igualdad, están haciendo política. Política de la más vieja: miedo, control y obediencia.
La cultura les molesta porque abre ventanas. Porque recuerda lo que quieren enterrar. Porque enseña a las y los jóvenes que el mundo no cabe en una bandera, un mercado y una familia obligatoria.
Y claro que hay datos. Hay casos. Hay expertas y expertos avisando. La censura no siempre llega con uniforme. A veces llega con una excusa administrativa, un recorte o una campaña de odio.
La cultura no les da miedo cuando entretiene. Les da miedo cuando despierta.
Feijóo: ni con los insultos ni con quienes los reciben
El líder del PP evita condenar con claridad los gritos de “¡fuera la mona!” y sitúa al mismo nivel a víctimas y agresores
Bochorno en Algeciras: un discurso ultra utiliza a Noelia Castillo en la Feria Taurina
Un discurso de 17 minutos en Algeciras mezcla machismo, odio político y banalización del sufrimiento real ante el aplauso institucional
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Tucker Carlson rompe con Trump: cuando el monstruo descubre que el imperio también lo devora
ucker Carlson no se ha vuelto progresista. Conviene dejarlo claro desde la primera línea para no caer en entusiasmos baratos. Tucker Carlson sigue siendo Tucker Carlson: un comunicador reaccionario, una figura central de la derecha dura estadounidense, un propagador de bulos, un arquitecto televisivo del resentimiento blanco y una de las voces que más ayudó a normalizar el trumpismo como espectáculo político. Pero que alguien así rompa con los republicanos dice mucho del nivel de descomposición interna del monstruo.
La ruptura se hizo oficial en una entrevista grabada el 18 de junio en el pódcast Can’t Be Censored. Allí, el antiguo comunicador estrella de Fox News lo dijo sin demasiada vuelta: “No voy a apoyarlos. No hay ninguna posibilidad de que lo haga”. No hablaba de los demócratas. No anunciaba una epifanía democrática. Hablaba del Partido Republicano, el mismo bloque político al que dice haber apoyado durante 35 años, el mismo aparato que lo convirtió en altavoz, símbolo y agitador.
Irán aprende la lección de la guerra: más Estado duro, más China y menos cuentos occidentales
Más de 100 días de guerra no pasan gratis por un país. No pasan por sus calles, por sus cuerpos, por sus cárceles, por sus hospitales, ni por los despachos donde las élites deciden cuánto dolor puede soportar la gente antes de llamar estabilidad a la obediencia. Irán sale ahora del choque con EEUU con una pregunta encima de la mesa: qué han aprendido sus nuevos dirigentes. La respuesta, por ahora, no invita a celebrar nada. Los primeros indicios apuntan a un liderazgo más autoritario, más pegado a la Guardia Revolucionaria y más dispuesto a mirar hacia China como tabla de salvación.
La pregunta nuclear sigue ahí, claro. Si las negociaciones entre Teherán y Washington acaban en un acuerdo verificable que impida el desarrollo de un arma nuclear, Oriente Medio puede entrar en otra fase. Pero reducirlo todo al expediente atómico es una trampa cómoda. Lo que está en juego no es solo una centrifugadora. Es el modelo de poder que va a imponerse sobre millones de personas iraníes después de la guerra.
Vox, ladrillo y ventas fantasma en Eivissa: la patria empieza en el garaje
La historia tiene todos los ingredientes de la España que predica orden mientras chapotea en el barro. Una concejala de Vox, Araceli Colomar Costilla, regidora en Sant Josep de sa Talaia desde el verano de 2023, administradora de fincas, agente de la propiedad inmobiliaria y rostro local de un partido que vende mano dura contra la “okupación”, aparece ahora denunciada por una presunta trama de ventas fantasma de locales, trasteros y plazas de garaje en el Edificio Galaxia de Eivissa.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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