Stephen Miller: el arquitecto invisible de la crueldad trumpista
En la Casa Blanca, Miller no es un asesor más, es el motor del odio hecho política de Estado.
Trump, Netanyahu y el Nobel de la paz: la farsa convertida en ceremonia oficial
El galardón que premió guerras y genocidios vuelve a mostrar su verdadera cara.
Enemigo a las puertas: Israel ya prepara la entrada en Ciudad de Gaza
Mientras Hamás acepta una tregua, Israel responde con más reservistas y más destrucción
Cuando la negación del genocidio es la norma
El asedio a Gaza desnuda la hipocresía de Occidente y convierte en papel mojado la promesa del “nunca más”.
Israel y la pedagogía del genocidio: cuando el crimen se convierte en doctrina de Estado
El exjefe de inteligencia Aharon Haliva defiende la “necesidad” de matar a decenas de miles de palestinas y palestinos como advertencia histórica.
El silencio cómplice frente al genocidio en Gaza marcará a una generación
La omisión no es neutralidad: es complicidad con la barbarie. Gaza redefine el sentido político y moral de nuestra época.
Universidades de EE.UU.: cómplices académicas de la maquinaria militar israelí
Mientras Gaza es arrasada y la disidencia estudiantil reprimida, las élites universitarias estadounidenses estrechan lazos con centros que forman parte del aparato militar israelí.
Netanyahu contra su propio ejército: una fractura que puede dinamitar el poder en Israel
La crisis más grave entre el Gobierno y el Ejército desde 1948 amenaza con romper uno de los pilares del Estado israelí
Carta abierta a Luis del Pino: del negacionismo del 11-M al blanqueo del genocidio en Gaza
Le dedicamos esta carta porque Luis del Pino no es un opinador cualquiera. Cuando alguien con su influencia y alcance utiliza su plataforma para blanquear crímenes de guerra documentados por la ONU y desacreditar a las víctimas, su mensaje deja de ser una provocación para convertirse en un acto consciente de propaganda al servicio de la barbarie.
O actuamos ahora o no habrá otro día. Israel ordena evacuar antes de la ocupación total
El Ejército israelí prepara la toma total de la Franja. Lo hace entre escombros, cadáveres, hambre y silencio internacional. La vida palestina vuelve a ser sacrificada por la supervivencia política de un hombre.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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