Be «buenista», my friend
«Si el precio para que en España paguemos unos céntimos menos en el gasóleo son medio millón de víctimas civiles en Irak, prefiero ir en bicicleta. Llámame buenista».
Mediafare o la autocrítica necesaria
Un análisis crítico y detallado de cómo se ha tratado mediáticamente al partido político Podemos en España desde su surgimiento hasta su situación actual
Israel y la operación para amarrar a un EE.UU. que está deseando ser amarrado
La retórica de la moderación y el llamado a la desescalada de EE.UU. no son más que fachadas para una complicidad tácita que facilita una política exterior despreciable
¿Qué estamos haciendo para detener el genocidio en Gaza?
¿Qué hemos hecho al respecto? ¿Hemos levantado nuestra voz en protesta? ¿Hemos presionado a nuestros gobiernos para que actúen?
Todos con Gershkovich, nadie con Assange y González: el periodismo no es un delito en ningún caso
Assange, Gershkovich y González son tres periodistas detenidos mientras hacían su trabajo. Pero el trato que se les da es diferente, simplemente porque han sido detenidos por servicios de inteligencia diferentes.
El balbuceo final del fascismo judío
Cualquier persona de buena fe puede entender que asesinar 30 000 civiles inocentes no tiene nada que ver con “eliminar el Hamas”.
Racismo al límite: Texas gana a Biden la batalla por el control de su frontera con México
Los intentos de controlar la frontera con México e intervenir en cuestiones de inmigración se deben en parte a que muchos tejanos creen que su Estado es único.
Ghana y la criminalización de la existencia
Una nueva norma condena con penas de cárcel la homosexualidad en Ghana
Angustia argentina: Quieren rematar al país, pero antes quebrarlo
La realidad contradice a Milei: Argentina tiene mucha plata, sólo que está muy mal repartida.
Así consiguió Finlandia reducir a la mitad su tasa de suicidios
Los hallazgos tras invertir en investigación, junto con los esfuerzos continuados, tiene el potencial de reducir aún más la tasa.
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Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Marina Lobo cierra la temporada por todo lo alto
Marina Lobo despide la temporada de Hasta el Coño De con un programa cargado de actualidad, mala leche y verdades bastante incómodas. La lista de morosos de Hacienda vuelve a dejar nombres conocidos, deudas millonarias y mucha televisión dispuesta a ponerse del lado de quienes deben fortunas mientras al resto se nos exige pagar hasta el último céntimo.
También hay justicia española en estado puro: causas que se archivan cuando afectan al poder, órdenes de busca que no parecen tener demasiada prisa y una ultraderecha obsesionada con pintar bancos arcoíris porque la existencia ajena les provoca un cortocircuito emocional.
Un cierre de temporada con Marina Lobo, Remolachers, indignación bien dirigida y el recordatorio de siempre: aquí se cuenta la actualidad desde el lado de quienes no tienen plató, apellido ni despacho amigo.
Regresamos en septiembre.
Vídeo | Génova recuerda: el fascismo no se normaliza, se frena
Génova sabe muy bien que el fascismo no se “normaliza”: se frena. El 30 de junio de 1960, la ciudad se levantó contra el Movimiento Social Italiano, heredero político del régimen de Mussolini, cuando pretendía celebrar allí su congreso.
Aquella protesta no fue una anécdota. Fue una advertencia histórica. La presión popular obligó a cancelar el congreso y convirtió a Génova en símbolo antifascista.
Hoy, la ciudad vuelve a la calle contra la ultraderecha de Meloni. Porque la memoria no es nostalgia: es defensa propia.
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