Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La situación en Gaza es más que un conflicto; es una tragedia en curso, una página manchada de sangre en el libro de la humanidad. Seis meses de bombardeos implacables han convertido la Franja de Gaza en un paisaje de desolación, donde los escombros son testigos mudos de la masacre de palestinos. ¿Y qué estamos haciendo para detener este horror? ¿Nada más que mirar, impotentes, desde la distancia, mientras un pueblo entero es borrado de la faz de la tierra?
La verdad es que nuestra inacción nos convierte en cómplices involuntarios de esta barbarie. Nos lavamos las manos, mirando hacia otro lado mientras los civiles son asesinados indiscriminadamente. Más de 33,000 palestinos han perdido la vida en estos seis meses de horror. ¿Y qué hemos hecho al respecto? ¿Hemos levantado nuestra voz en protesta? ¿Hemos presionado a nuestros gobiernos para que actúen? No. Nos hemos quedado en silencio, cómodos en nuestra apatía, permitiendo que esta atrocidad continúe sin cesar.
Debemos levantar nuestras voces en protesta, presionar a nuestros gobiernos para que tomen medidas concretas y trabajar incansablemente por una paz justa y duradera en la región.
Nuestros líderes políticos, supuestos defensores de la paz y la justicia, han fracasado miserablemente en detener esta carnicería. En lugar de unir a las naciones en busca de una solución pacífica, han sembrado divisiones y alimentado el odio. Emmanuel Macron, presidente de Francia, ha optado por apoyar a Israel en lugar de defender los principios fundamentales de los derechos humanos y la justicia internacional. Su complicidad vergonzosa solo ha exacerbado el sufrimiento de los palestinos y ha permitido que el ciclo de violencia continúe sin cesar.
La comunidad internacional ha fallado una y otra vez en su deber de proteger a los más vulnerables. Las resoluciones de la ONU condenando la colonización de los territorios ocupados han caído en oídos sordos, mientras que Estados Unidos continúa apoyando a Israel con armas y financiamiento, perpetuando así el derramamiento de sangre.
La historia nos juzgará por nuestra inacción en este momento crucial.
Es hora de despertar de nuestra indiferencia cómplice y exigir un alto el fuego inmediato. Es hora de responsabilizar a los líderes políticos que perpetúan este ciclo de violencia en lugar de trabajar por la paz. Es hora de reconocer el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y poner fin a la ocupación ilegal de sus tierras.
Como ciudadanos del mundo, tenemos el deber moral de solidarizarnos con los palestinos e israelíes que buscan desesperadamente poner fin a este conflicto. Debemos levantar nuestras voces en protesta, presionar a nuestros gobiernos para que tomen medidas concretas y trabajar incansablemente por una paz justa y duradera en la región.
La historia nos juzgará por nuestra inacción en este momento crucial. No podemos permitir que la tragedia en Gaza continúe sin respuesta. Es hora de actuar, antes de que sea demasiado tarde.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir