Desatado: Trump amenaza ahora con anexar Canadá para imponer su dominio comercial
El presidente estadounidense sube la apuesta en la guerra comercial y plantea absorber Canadá como el estado 51
Opinión | La justicia como un chiste malo
«Se persigue la comedia con más celo que la corrupción, se da voz a grupos ultras mientras se ignora a las víctimas de violencia policial, y se ponen en la diana a humoristas mientras quienes aplauden dictaduras»
EL FBI inicia una investigación a Milei por su criptoestafa
La imagen de Milei como un “outsider” honesto se desmorona frente a la evidencia de que, lejos de combatir a “la casta”, ha usado su poder para beneficiar a sus socios.
La gran estafa legalizada: el 1% más rico paga menos impuestos sobre su renta que los más pobres
Una fiscalidad invertida que exprime a quienes menos tienen mientras alivia a los grandes patrimonios.
La jueza del caso Mangione posee acciones de la industria sanitaria privada
Tiene entre 50.000 y 100.000 dólares en acciones de Pfizer y participa en inversiones dentro de otros gigantes del sector como Abbott Laboratories, Viatris e Intellia Therapeutics.
El último plan de Trump-Musk: la compra de TikTok en EEUU. El golpe definitivo para la soberanía tecnológica
No estamos hablando solo de negocios, sino de un control sin precedentes sobre el flujo global de datos personales.
El 1% más rico devora «su parte» del planeta en solo 10 días
Mientras la mayoría lucha por sobrevivir, los más privilegiados aceleran el colapso climático sin pagar las consecuencias.
Sudán: anatomía de una tragedia olvidada
La guerra y el hambre devoran al país mientras el mundo mira, también aquí, hacia otro lado.
La compra de Euronews: un entramado de poder, ultraderecha y censura
Cómo Viktor Orbán y capitales vinculados a su gobierno penetraron la industria mediática europea.
En Polonia, las armas ya son cosa de niños
Niños y niñas de entre 13 y 14 años aprenden a manejar pistolas y rifles de asalto en sus clases de educación física.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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