Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La guerra y el hambre devoran al país mientras el mundo mira, también aquí, hacia otro lado.
Desde hace más de un año y medio, Sudán se desangra en una guerra que enfrenta al ejército regular, las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido y diversos grupos armados. Este conflicto ha provocado, junto con Palestina, la mayor crisis humanitaria del mundo. La violencia no solo continúa, sino que se intensifica, alimentada por injerencias extranjeras que exacerban el sufrimiento de una población atrapada entre balas, bombardeos y un sistema estatal colapsado.
La guerra se concentra en tres frentes principales: Jartum, Gezira y Darfur Norte. Estas regiones han sido testigo de abusos masivos, torturas y violencia sexual, que se suman a cientos de miles de muertes directas y otras tantas derivadas de las condiciones inhumanas. Más del 70% de los centros de salud están cerrados o apenas operativos, según la OMS, y los ataques a instalaciones médicas superan los 120 casos documentados.
El hambre, que ya afectaba a millones antes del conflicto, ahora asola al país con una crudeza inédita. En diciembre, expertos internacionales confirmaron hambruna en al menos cinco zonas y anticiparon su expansión a otras regiones. El hambre no es solo la falta de alimentos, sino el colapso total de comunidades, economías locales y sistemas básicos de supervivencia.
En Zamzam, el mayor campo de desplazados de Darfur Norte, la situación es insostenible. Se necesita un flujo constante de al menos 100 camiones de ayuda al mes para mantener a sus habitantes con apenas 500 calorías diarias, según Médicos Sin Fronteras. Sin embargo, en cuatro meses, todo el país no recibió ni mil camiones con suministros.
EL FRACASO HUMANITARIO GLOBAL Y LAS LIMITACIONES EN LA RESPUESTA
Sudán es hoy el epicentro de una crisis de desplazados sin precedentes. Más de 8,7 millones de personas han huido de sus hogares, y 3 millones han cruzado las fronteras hacia países vecinos como Chad y Egipto. Sin embargo, el flujo de ayuda internacional sigue siendo insuficiente y, en muchos casos, bloqueado por el propio gobierno militar bajo pretextos de soberanía.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció en noviembre el envío de 700 camiones con ayuda, pero esta cifra no representa ni un atisbo de solución. La burocracia y la instrumentalización de la ayuda humanitaria por parte de los actores en conflicto han frenado cualquier intento de aliviar el sufrimiento. Además, la presencia de organismos internacionales es casi anecdótica.
Christopher Lockyear, secretario general de Médicos Sin Fronteras, denunció que la falta de personal humanitario en el terreno agrava el desastre. La ONU y las ONG internacionales operan con una capacidad mínima, dejando gran parte de la respuesta en manos de iniciativas locales. Estas, aunque efectivas, enfrentan violencia constante y carecen de recursos para sostenerse.
Mientras tanto, las autoridades sudanesas continúan negando la existencia de hambruna en muchas regiones y restringen el acceso a las zonas controladas por grupos opositores. El cinismo político y la inacción internacional han convertido a Sudán en un ejemplo del fracaso colectivo para proteger vidas humanas.
Sudán no necesita caridad; necesita justicia y acción.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir