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Estados Unidos avanza en una legislación para reembolsar a los donantes de órganos vivos.
El pasado 29 de diciembre, la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, promulgó la llamada Ley de Apoyo a Donantes Vivos del Estado de Nueva York, que pretende el reembolso a los donantes vivos de riñón.
De este modo se pretende oficializar el comercio de órganos, siendo este el primer programa en los Estados Unidos que permitiría a las personas recibir un reembolso por los costos asociados a las donaciones de riñón e hígado.

La idea de pagar a los donantes vivos ha sido discutida desde hace tiempo en Estados Unidos y desde algunas élites se considera que la medida permitirá aumentar significativamente el número de trasplantes realizados en el país a fin de solucionar el problema de escasez de órganos para trasplante.
La idea detrás de esto es crear un mercado regulado de trasplantes, donde la disponibilidad de órganos sea potencialmente ilimitada, al igual que ocurre con prótesis de cadera o marcapasos.
Esto se lleva a cabo en países como Israel que desde 2010 comenzó a compensar al donante de riñón con 10.000 dólares en concepto de gastos de recuperación y seguro sanitario.
Desde El Confidencial exponen que aunque «esta experiencia, aunque en un contexto cultural que nada tiene que ver con el occidental, ha estado durante todo este siglo en la base de numerosos movimientos neoliberales norteamericanos, que abogan por el establecimiento de incentivos económicos para los donantes vivos».
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