El Reino Unido se acuerda tarde de Palestina: diplomacia a golpe de cadáver
El reconocimiento llega como chantaje político, mientras Gaza sigue siendo un matadero con sello occidental
Samir frente al tribunal de la hipocresía
Cuando expulsar a opresores se castiga y el genocidio queda impune
INFORME | La lista Epstein y la implicación de Trump: la impunidad del poder
Políticos, millonarios y celebridades bajo la lupa: nombres revelados, pruebas ocultas y mentiras en un escándalo sexual que destapa la podredumbre de las élites capitalistas.
Carta abierta a ElXocas: cuando la ignorancia emite en 4K
Estimado Xocas: Lo tuyo no es una opinión. Es una demostración en directo de cómo el neoliberalismo más rancio ha encontrado su canal de Twitch. Lo que sueltas —con esa mezcla de testosterona mal digerida y cursillo acelerado de ideología del IBEX35— no es un…
Humor y precariedad en tiempos de frustración. Marina Lobo: un debut literario lleno de humor generacional
«Marina ha creado un personaje que no quiere gustar. Y ahí reside su fuerza. Porque Carla no quiere ser la mejor. Ni la más amable. Ni la más resiliente. Quiere, simplemente, dejar de fingir».
Entrevista a APHONNIC: «Hacen falta más grupos de rock como Rage Against the Machine»
Entrevistamos a la banda viguesa APHONNIC tras su gesto por Palestina en el Resurrection Fest: una bandera, una denuncia y una donación íntegra que incomodó a más de uno.
Del gueto de Varsovia al de Rafah: historia de un crimen repetido
El apartheid se refina, no se detiene: ahora lo llaman “zona humanitaria”
En una era de economías en ruinas y reacción populista, te diré lo que necesitamos: marxismo
Para liberarnos de nuestros señores tecnofeudales, debemos pensar como Karl Marx. Las corporaciones buscan despojarnos incluso del cerebro, pero aún podemos recuperar el control.
La última bala de Feijóo
Ya no le quedan cartas que jugar. El PP se entrega por completo al caudillismo gallego para intentar derrocar a Sánchez.
La neutralidad inexistente: la corrupción y la ideología enquistadas en el poder judicial español
Ni imparciales, ni independientes: cuando los jueces hacen política en toga ajena
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‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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