27 May 2024
DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Picos de Europa: aunque la caza haya sido formalmente prohibida en 2020, la Administración sigue realizando «controles» poblacionales de lobos 

Querida hija:
Hace algún tiempo te escribí una crónica hablándote de cómo poderosas fuerzas económicas y sociales están acosando y ahogando la joya de la corona de nuestros espacios protegidos: Doñana. Desgraciadamente, no es el único Parque Nacional acosado y donde suceden cosas extrañas. Ya ha pasado el Centenario del primero de nuestros Parques Nacionales: Covadonga cuando se fundó en 1918 y hoy conocido como «Picos de Europa». Un «Parque Nacional» donde se caza al lobo y donde los ganaderos dictan la Ley. ¿Es un Parque Nacional o una gran estafa?. Voy a contártelo hoy.

Introducción: de región inexplorada a Parque NacionalLos Picos de Europa constituyen un macizo montañoso situado en la parte oriental de la Cordillera Cantábrica, a caballo de tres comunidades autónomas: Asturias, Cantabria y Castilla y León (concretamente la provincia de León). Se trata de un macizo notable por su carácter kárstico y cercano al mar, lo que lo provee de una gran variedad de paisajes desde los verdes y lujuriantes valles fluviales a los bosques atlánticos, los prados alpinos o las orgullosas cumbres rocosas, cuya máxima altitud es Torre Cerredo (2.650 metros) y con la que es, tal vez, la cumbre más legendaria del alpinismo español: el Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu, una prodigiosa y dificilísima pirámide troncocónica de desnudas paredes verticales de 2.519 metros, donde se han escrito las páginas más memorables de nuestro montañismo.

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Durante siglos, el aislamiento geográfico y la dificultad de acceso a la región fue el causante de que en su interior se fraguase una cerrada cultura ganadera y pastoril que ha marcado, y sigue marcando, el carácter humano de la región, pero apenas conocida más allá de una cierta zona de influencia. Justo en la misma época en la que los exploradores británicos trataban de encontrar las fuentes del Nilo en el corazón del África negra, existía en el corazón de la Cordillera Cantábrica española una región prácticamente inexplorada y desconocida: los Picos de Europa.
Esto empieza a cambiar en 1853 cuando el famoso geólogo español Casiano del Prado (co-autor de los descubrimientos paleontológicos de las Terrazas del Manzanares poco antes) descubre los Picos de Europa y publica sus experiencias como montañero allí. Era una época en la que empieza a valorarse en España el valor paisajístico de ciertas regiones, como las montañas, movimiento que reforzarán pintores paisajistas como Carlos de Haes, que pinta la zona en 1876. Pero también los naturalistas acudirán en masa a explorar y estudiar aquél macizo montañoso y desconocido a partir de 1858, la mayoría de ellos extranjeros. En 1897 el geógrafo alemán A. Penck describirá los Picos de Europa en la Revista Geográfica de Leipzig como «una montaña kárstica salvaje«.

A partir de 1890 serán los montañeros los que tomen al asalto los picos vírgenes del macizo, destacando el francés Conde de Saint-Saud, quien realizará siete campañas alpinistas entre 1890 y 1908, destacando el primer ascenso a Torre Cerredo en 1892. Pero el más famoso de todos ellos será un aristócrata y montañero español, Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa, que era además asturiano y gran enamorado de la Naturaleza, quien asciende por primera vez al Naranjo de Bulnes en 1904. Buen conocedor de la filosofía naturalista procedente de los EEUU y que se había concretado en el primer Parque Nacional del mundo en Yellowstone, 1872, Pidal fue el ponente de la Ley de Parques Nacionales de 1916, que se concretó en la creación de nuestro primer Parque Nacional: el de la Montaña de Covadonga en 1918, que sólo protegía una parte del macizo norte de Picos de Europa, en territorio asturiano.
No fueron los valores de su fauna y de su flora los que se tuvieron en cuenta para erigir este Parque Nacional, sino (siguiendo la mentalidad de la época) sus valores paisajísticos y en este caso también históricos: se quería proteger el lugar donde se había luchado la Batalla de Covadonga (en 1918 se cumplía su 12º Centenario), verdadero mito fundacional de la nación española. Para entendernos, lo que menos importó entonces eran sus lobos, sus osos o sus urogallos. Eran algo que sencillamente no importaban a nadie. Covadonga seguía siendo un coto cerrado de ganaderos y cazadores como siempre había sido. El título de «Parque Nacional», en realidad, no significaba gran cosa fuera de algo honorífico.

Pero la sociedad fue cambiando y evolucionando al mismo tiempo que los habitantes humanos de Picos de Europa «votaban con los pies» y huían de la pobreza de la zona para buscar una vida mejor en las ciudades: como ejemplo, el pueblo de Tresviso pasaba de los casi 500 habitantes en 1920 a los apenas 40 en la actualidad. Aparece el movimiento ecologista y la visión científica sobre los Parques Nacionales se impone a la visión meramente paisajística y cultural, se estudia y se pone en valor la fauna y la flora del Parque Nacional y se toma conciencia de sus peligros y sus amenazas.
Como consecuencia de esta evolución social y política, en 1995 se crea el Parque Nacional Picos de Europa ampliando notablemente el antiguo de Covadonga para proteger todo el Macizo de Picos de Europa. En 2003 obtiene la consideración de Reserva de la Biosfera y forma parte de la Red Natura 2000, y en 2015 experimenta una pequeña ampliación nueva.
Pero el nuevo Parque Nacional se encuentra con una situación extraña: hereda un territorio supuestamente protegido donde se caza, se pesca, donde los ganaderos dictan la ley, donde se celebran toda clase de pruebas deportivas y actividades recreativas y económicas…cuando las autoridades han tratado de imponer, tímidamente, la lógica de lo que debe ser un Parque Nacional…entonces es cuando empezaron los conflictos. Y esta lógica es sencillamente la protección de los valores naturales de este territorio por encima de cualquier otra consideración. Voy a hablarte de esos valores naturales.
La fauna del Parque Nacional de los Picos de EuropaEn los Ríos podemos encontrar aquí a la trucha común (Salmo trutta) y al salmón atlántico (S. salar), anfibios endémicos de nuestra Península como la rana patilarga (Rana iberica), la salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica), o también el tritón alpino (Triturus alpestris). Reptiles como el lagarto verdinegro (Lacerta schreibersi) o la víbora de Seoane (Vipera seoanei), y también verdaderas joyas como el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus), la nutria (Lutra lutra), el cangrejo de río ibérico (Austropotamobius pallipes) o el mirlo acuático (Cinclus cinclus).

Por su parte, en los Bosques y Valles se encuentran animales emblemáticos del Parque como el lobo ibérico (Canis lupus signatus), el oso pardo (Ursus arctos), el pico mediano (Dendrocopos medius), el pito negro (Dryocopus martius), el ciervo rojo (Cervus elaphus), el corzo (Capreolus capreolus), el jabalí (Sus scrofa) o invertebrados emblemáticos de nuestros bosques norteños como la bella rosalía alpina (Rosalia alpina) o el ciervo volante (Lucanus cervus). Desgraciadamente ya es tarde para el urogallo cantábrico (Tetrao urogallus), que siempre vivió en esta zona pero hoy día está exterminado precisamente por la enorme presión de las actividades humanas en este Parque Nacional, algo fatal para una especie que necesita una tranquilidad absoluta.

En la Montaña, están representados la liebre de piornal (Lepus castroviejoi), el rebeco cantábrico (Rupicapra rupicapra parva), el armiño (Mustela erminea) o los recientemente reintroducidos cabra montés (Capra pyrenaica) y quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), y también el buitre leonado (Gyps fulvus), el treparriscos (Trichodroma muraria) o el alimoche (Neophron percnopterus).
Como buena parte del conflicto presente en Picos de Europa gira en torno al lobo, merece la pena detenerme a contarte un poco cuál es la situación del gran cazador social en este Parque Nacional. Según el estudio realizado por el especialista Luis Llaneza para el periodo 2006 – 2016, en el Parque Nacional hay unas seis manadas de lobos de forma más o menos estable y que se reproducen también de forma más o menos estable. La Prensa asturiana aplica un baremo de 9 lobos por manada, lo que arroja un total de 54 individuos pero los que sabemos del lobo en la Península nos inclinamos más por una tasa de 4-5 lobos por manada como mucho, lo que arrojaría entre 24 y 30 lobos.

Los lobos del Parque Nacional evitan cuidadosamente al ser humano: tienen hábitos nocturnos y evitan pistas forestales y núcleos habitados, concentrándose más en zonas de poca pendiente y manchas de matorral o bosque como lugares de refugio o encame diurno. Su alimentación se basa en los ungulados silvestres en un porcentaje de biomasa anual que oscila entre el 68% y el 86%, consumiendo ganado doméstico entre el 14% y el 32%, sobre todo en verano y otoño que es cuando el ganado está suelto en el monte, Luego discutiremos esto.
Originariamente el lobo fue exterminado de toda la vertiente norte de los Picos de Europa hacia la década de los 50 y 60 del siglo XX, pero recolonizó esta vertiente en las décadas de los 80 y 90, cuando pilló a los ganaderos con el «pie cambiado», y se habían olvidado de las medidas de protección básicas del ganado. De ahí viene el conflicto actual, con ganaderos que se niegan a gastar dinero en protección de su ganado y se aferran a una explotación de tipo medieval. Vamos a echar un vistazo a la ganadería de este Parque Nacional.
La ganadería del Parque Nacional Picos de EuropaComo ya te expliqué más arriba, originariamente la declaración del Parque Nacional de Covadonga nada tuvo que ver ni con la fauna ni con la naturaleza de la zona. Los Picos de Europa son una importante región ganadera desde la noche de los tiempos como sucede con muchas zonas de montaña, ya que ofrecen en verano pastos alpinos jugosos para el ganado, que sube a pastar entre mayo y octubre, pasando el invierno en los valles y en los pueblos.

La ganadería de esta zona es fundamentalmente vacuna, ovina y caprina (los pequeños rebaños ovicaprinos se llaman aquí reciellas). Y están representadas razas ganaderas autóctonas como la vaca asturiana de montaña, la casina y la tudanca, las cabras de tronco pirenaico y las ovejas lachas y blanca de la Peña, entre otras varias.
La elaboración de quesos es excepcionalmente importante en los Picos de Europa ya que durante las largas estancias del ganado en los prados durante el verano y el otoño había que ordeñarlo dos veces al día y la elaboración del queso era la mejor forma de conservar la leche, de donde ha quedado la gran tradición quesera de la región, con quesos populares y gourmet como el Picón, el Gamonedo, el Cabrales, los quesos de Valdeón y Peñamellera, y muchas otras variedades y sub-variedades de los mismos.

Precisamente el queso es el producto de mayor valor añadido de la ganadería de Picos de Europa y un recurso económico muy importante. De ahí que los ganaderos del Parque estén de los nervios con la presencia de 30 lobos en Picos de Europa. Su «razonamiento» es el siguiente: los lobos se comen mis ovejas y mis cabras (la reciella es lo que más depreda el lobo cuando depreda ganado doméstico, y no tanto las vacas), por tanto no tendré leche para elaborar quesos, que no podré vender y me moriré de hambre. ¿Qué hay de cierto en este planteamiento tremendista?
Bueno. Como te dije antes, el lobo estuvo ausente de toda la vertiente norte de Picos de Europa entre 1950 y 1990 aproximadamente. Si no hubo lobos durante estos cuarenta años sería lógico suponer que la ganadería debió vivir un periodo de esplendor, y que la elaboración de quesos de calidad debió de provocar una lluvia de dinero sobre estos pueblos, que debieron haberse vuelto prósperos. Pero me temo que la realidad no confirma esta visión. Ya te dije que Tresviso no ha parado de perder población entre 1920 y hoy. Pero lo mismo sucede con otros pueblos de esta vertiente: Cabrales tenía 5.000 habitantes en 1910 y unos 2.000 hoy, que ha perdido ininterrumpidamente, Peñamellera Alta tenía unos 2.100 habitantes hacia 1930 y unos 600 hoy. 

Ninguno de estos pueblos ganó población en las décadas en las que no hubo lobo en la vertiente norte de Picos de Europa. Y no solo se van los humanos sino que la cabaña ganadera no para de caer de año en año. Cabrales perdió la mitad de su cabaña ganadera de cabras y ovejas en la última década. Y por los datos que aportó Llaneza en su estudio, el lobo no es, ni puede ser el autor de esta disminución de la cabaña ganadera en Picos de Europa. Es pura estadística. Por lo tanto, es completamente falsa la visión de los ganaderos de que la mera presencia del lobo en Picos de Europa vaya a ser la ruina de su negocio. Como siempre te he dicho, los enemigos de la ganadería son los «lobos» de dos piernas y corbata que tienen despachos enmoquetados en Madrid y Bruselas. No nuestro signatus.En mi opinión, esto va más allá de que el ganadero proteja mejor o peor su ganado del lobo. Por mucho que lo proteja, la ganadería en Picos de Europa está llamada a extinguirse. Y por una razón que nada tiene que ver con el lobo. En un sistema capitalista de libre empresa, no todos los negocios pueden desarrollarse en todos los territorios. Es hora de que lo digamos alto y claro: la ganadería no es un negocio rentable en Picos de Europa, y el prestigio de sus quesos no ayuda a que se vendan y se consuman. Por tanto, al ganadero que no vende sus productos lo único que le queda es cerrar y marcharse a otra parte. Que es lo que llevan haciendo ochenta años. Con lobo y sin lobo.
El sinsentido de la caza en un Parque Nacional.A pesar de lo que te acabo de explicar, en España toda la legislación agraria y medioambiental gira en torno de la caza. En el momento en que un ganadero formula una queja sobre un lobo (sea ésta real o inventada), la Administración no lo cuestiona: se organiza una batida y se matan lobos. En el Parque Nacional de Picos de Europa la caza y la pesca han estado autorizadas ¡hasta 2020!. Es algo increíble e inaudito en un Parque Nacional, que supuestamente debe ser un santuario intocable para la fauna silvestre. No me cabe en la cabeza.
Pero aunque la caza haya sido formalmente prohibida en 2020, no sólo la caza furtiva continúa sino que la Administración sigue realizando los dichosos «controles» poblacionales. En un Parque Nacional. Lo nunca visto. Según el estudio de Llaneza, en el Parque Nacional Picos de Europa cada año se matan «legalmente» mediante estos controles unos 8 lobos. Y a estos hay que sumarles los que matan las batidas ilegales y la caza legal hasta 2020.

Todo este escándalo de los «controles» a una especie en un lugar que debía ser su santuario saltó finalmente a la opinión pública con la muerte del lobo Marley, en agosto de 2012. Se trataba de un lobo radiomarcado por especialistas que estaban realizando un estudio científico del lobo en Picos de Europa que arrojó resultados incómodos: se averiguó que cuando se mataban lobos en otoño, invierno y primavera, se incrementaban los daños al ganado en verano, y que no había más daños al ganado los años en que había más reproducción de lobos. Se da la trágica circunstancia de que este estudio científico estaba organizado y financiado por el Parque Nacional…el mismo que abatió a Marley. ¿Tal vez querían silenciar los datos que revelaban la inutilidad y lo contraproducente de los «controles» que nada tienen que ver con la Ciencia, y sí con el dictado de unos ganaderos abocados a la desaparición por sus propios defectos como empresarios?
A día de hoy, la caza «legal» del lobo sigue existiendo en el Parque Nacional de los Picos de Europa. ¿Hasta cuándo esta vergüenza?
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Original: Picos de Europa: el «Parque» de la vergüenza. (cronicasdefauna.blogspot.com)