El juez eleva al PSOE la responsabilidad sobre las maniobras de Leire Díez contra quienes investigaban a sus dirigentes
Otra vez Ferraz en el centro. Otra vez reuniones, pagos, intermediarios y maniobras alrededor de investigaciones judiciales. Y esta vez no lo dice un tertuliano ni una filtración interesada. Lo dice la Audiencia Nacional.
El juez ya no sitúa el foco solo en Leire Díez. El auto apunta directamente a estructuras y dirigentes del PSOE. Santos Cerdán aparece señalado como pieza clave de una estrategia para “desestabilizar” causas judiciales que afectaban al partido y al Gobierno.
39 reuniones. Al menos 22 en Ferraz. Pagos, viajes y contactos con fiscales, guardias civiles y empresarios. El relato judicial empieza a dibujar algo mucho más grande de lo que se quiso contar al principio.
Hay algo especialmente incómodo en todo esto. Porque muchas de las prácticas que el PSOE denunció durante años contra las cloacas del Estado aparecen ahora reflejadas en una investigación que golpea a su propio entorno político.
Vídeo | Borja Iglesias deja en evidencia al fútbol domesticado: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo” ante Trump
Borja Iglesias ha dicho algo bastante simple: que estrechar la mano de Trump le generaría un conflicto. Y con eso ya ha conseguido enfadar a toda esa gente que pide “libertad de expresión” siempre que nadie diga nada incómodo.
El problema no es el fútbol. Bueno, sí. También. El problema es esta obsesión por fabricar deportistas mudos, perfectamente patrocinables, sin opinión y sin humanidad. Robots con botas. Porque en cuanto uno habla de valores, de política o de dignidad, saltan los mismos de siempre a decir que “mezcla deporte y política”. Como si los Mundiales, la FIFA y las fotos con presidentes fueran neutrales.
Borja Iglesias no incendió nada. Ni siquiera fue especialmente duro. Pero dejó una frase que retrata perfectamente el momento: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo”.
Y ahí está todo.
Vídeo | Henar Álvarez retrata la hipocresía de la “libertad de expresión” en España: mucho llanto mediático y demasiados juzgados
“Hemos pasado de ‘no se puede decir nada’ a demandar monólogos, perseguir chistes y llevar humoristas a los juzgados mientras quienes controlan televisiones y periódicos se hacen pasar por víctimas.”
Henar Álvarez soltó en RTVE algo que mucha gente piensa y muy poca dice en prime time: que la supuesta “dictadura woke” es, en gran parte, una cortina de humo montada por quienes llevan décadas teniendo todos los micrófonos. Y claro, escuece.
Facu Díaz en tribunales. Quequé declarando por chistes políticos. Las seis de La Suiza condenadas por sindicalismo. LalaChus denunciada por una estampita. Monólogos feministas interrumpidos por cargos del PP porque alguien “se sentía incómodo”. Pero luego los que hablan de censura son los mismos de siempre. Los que nunca dejaron de ocupar platós, radios y portadas.
Y Henar lo resumió con una frase brutal: suena “como si Ana Rosa se quejara de que los alquileres están altos”.
Vídeo | Luis Tosar señala el problema que muchos prefieren no mirar: el machismo reaccionario que seduce a los jóvenes
Luis Tosar dijo en televisión pública algo que muchos llevan años intentando maquillar: que hay chavales reivindicando a Franco mientras se normalizan discursos machistas, rancios y reaccionarios como si fueran “rebeldía”. Y no lo dijo desde el postureo. Lo dijo preocupado. De verdad.
Quizá por eso molestó tanto.
Porque cuando uno de los actores más respetados del cine español habla del avance de la ultraderecha entre adolescentes, ya no pueden esconderse detrás del “son cuatro trolls de internet”. No. Hay algo pasando. Y llevamos demasiado tiempo mirando para otro lado.
Ada Colau señala el racismo estructural de España y vuelve a poner frente al espejo una verdad incómoda
¿España es racista o solo nos gusta fingir que no lo vemos?
Ada Colau soltó una frase en RTVE que ha escocido más que muchos discursos parlamentarios: “España tiene una estructura legal racista”. Y claro, saltaron los de siempre. Los que creen que el racismo son solo cuatro neonazis haciendo el mono en un estadio mientras las leyes discriminan según el dinero, el pasaporte o el color de piel.
El programa El juicio terminó con un veredicto incómodo: 6 de 9 personas del jurado dijeron que sí, que España es un país racista. Se habló de la Ley de Extranjería. De explotación. De segregación escolar. De Samuel Eto’o escuchando gritos de mono de cientos de personas. De actores racializados obligados a ser “el triple para conseguir la mitad”.
Y ahí está el problema. Que algunos siguen confundiendo racismo con mala educación cuando hablamos de un sistema entero.
El silencio de Zapatero deja al Gobierno atrapado en su propio desgaste
El problema no es solo judicial. Es moral, simbólico y político. Las y los ministros salen a hablar con una incomodidad visible, obligados a defender la presunción de inocencia de alguien que no habla y a proteger un legado que ahora queda sometido a una presión brutal. Félix Bolaños pidió en el Senado que se deje trabajar a la justicia y que no se condene a una persona que todavía no ha declarado. Elma Saiz defendió el “legado incuestionable” de Zapatero. Óscar López afirmó que sigue confiando plenamente en su inocencia. Todo eso puede sostenerse. Pero suena frágil cuando el protagonista principal guarda silencio.
Barceló, la SER de Oughourlian y el precio de poner la radio al servicio del poder
La SER ya no parece estar cambiando de voces. Parece estar cambiando de dueño político.
La salida de Àngels Barceló no es solo una noticia de radio. Es una señal. Cuando en una redacción empiezan las reuniones discretas, las órdenes sobre qué temas conviene bajar y las frases tipo “menos novio de Ayuso”, el problema ya no es de parrilla. Es de poder. De quién manda. De quién decide qué se cuenta y qué se tapa suavemente para no molestar demasiado. PRISA gira, Oughourlian aprieta y la SER se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿sigue siendo una emisora con periodistas o empieza a ser una marca con instrucciones?
Los porqués de la sanción de 3 meses a Vito Quiles en el Congreso
No fue por preguntar.
Vito Quiles se queda 3 meses sin credencial de prensa en el Congreso. Y no, no es censura. Es el resultado de grabar sin permiso, perseguir a Zapatero por los pasillos, publicar imágenes consideradas obtenidas ilícitamente y acumular más de una decena de procedimientos abiertos por saltarse las normas. Lo que algunos llaman “libertad de expresión” empieza a parecerse demasiado a barra libre para intimidar. El Congreso no es un plató ultra. Y el periodismo no es una excusa para convertir el acoso en contenido.
Aznar vuelve a dar la orden: “el que pueda hacer, que haga”
Aznar ha vuelto a hacerlo.
25 segundos de vídeo, una frase y toda una forma de entender el poder: “el que pueda hacer, que haga”.
No dijo casi nada. Y lo dijo todo. Porque cuando Aznar habla de “hacer” no está pensando en la gente peleando por la sanidad pública, por la vivienda o por llegar a fin de mes. Está llamando a filas a quienes tienen influencia, contactos, despacho, toga, micrófono o dinero.
La derecha no necesita siempre gritar. A veces le basta con una contraseña.
Y esta vez la contraseña llega en plena tormenta por el caso Plus Ultra, con Zapatero imputado, Felipe González pidiendo elecciones y el bloque conservador oliendo sangre política. Viejos expresidentes, viejas redes, viejas ganas de mandar aunque no les toque.
El gran giro ideológico en las ondas: la radio española mueve sus fichas
La radio mueve sus fichas. Y no es solo radio.
La salida de Àngels Barceló de la SER tras 21 años y el paso al lado de Carlos Alsina en Onda Cero no son simples cambios de temporada. Son movimientos en el corazón de las mañanas, donde se disputa algo mucho más serio que una audiencia: el relato diario del país.
Quién abre el micrófono, quién marca el tono, quién decide qué es escándalo y qué se deja pasar. Ahí está la batalla.
La temporada 2026-27 llega con terremoto en las ondas: Hoy por hoy, el programa más escuchado con 3.200.000 oyentes, tendrá nueva voz desde el 31 de agosto. Y en Onda Cero, Alsina se aparta del primer tramo informativo después de 33 años al frente de programas diarios de información y opinión.
No es casualidad. Nunca lo es.
Porque la radio no solo acompaña. La radio ordena el día. Coloca prioridades. Fabrica sentido común. Y cuando los grandes grupos mueven sus piezas, conviene mirar algo más que los nombres.
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Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
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