Un pistolero en el SERMAS
El PSOE exige el cese inmediato del capitán Bonilla tras revelarse su papel clave en la cloaca policial al servicio del PP Una estructura paralela, sin control judicial, donde se espiaba, se manipulaban pruebas y se fabulaban informes con fines políticos. Todo con dinero público….
El Mediterráneo se ahoga en silencio: el mar caliente que mata vida y futuro
Cuando un mar enferma, es el sistema entero el que colapsa.
¿Es Leire Díez la pequeña Nicolás del PSOE?
De concejala anónima a operadora clandestina: el extraño ascenso de Leire Díez
Bertrand Ndongo llama prostituta a Silvia Intxaurrondo: cuando el fascismo aprende a usar Wi-Fi
La ultraderecha convierte las redes sociales en vertederos de odio mientras la Justicia le da la razón al periodismo que no se arrodilla.
Sónar 2025: 28 artistas se van por dignidad, el festival se queda con KKR y sus excusas
Mientras Gaza sangra, la cultura baila sobre capital riesgo y responde tarde, mal y arrastrando los pie
No es el mercado, es el sistema: cuando especular con casas sale más rentable que trabajar
Mientras te endeudas de por vida, hay quienes convierten tu necesidad de techo en su vía rápida hacia la jubilación anticipada.
Banderas franquistas contra la dictadura de Sánchez
La extrema derecha convoca una protesta contra la “dictadura socialista” de Sánchez y lo que consigue es un desfile semivacío de franquistas nostálgicos y agitadores digitales.
Feijóo, víctima del sanchismo y rehén del ayusismo
Cómo la estrategia de Feijóo queda atada de pies y manos por el poder interno de Ayuso, aunque la rodeen los escándalos.
Diez cosas urgentes que el Gobierno debe hacer ya, antes de que la izquierda diga basta
Si no queréis perder a la izquierda, dejad de gobernar como si gobernar no importara
UCO, novios y patriotas: radiografía de una semana negra para la derecha madrileña
Cuando todo huele a cloaca, es porque estás en la sede del poder
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‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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