No podemos ceder ante un millonario desquiciado
Cada vez que se agacha la cabeza ante O’Leary, el mensaje es el mismo: los derechos de la gente valen menos que los caprichos de un millonario.
El equipo Israel-Premier Tech se aferra a la Vuelta
La organización se lava las manos, la UCI se escuda en la neutralidad y la calle sigue recordando que en Gaza hay un genocidio
Vídeo | A Milei se le hunde todo, por Eduardo Garzón
El experimento se agrieta: cuando la teoría choca con el precio del pan.
Después del fuego: 60 años de abandono que arden en minutos
Los bosques que se queman hoy son la factura de un Estado que desertó del campo y del clima.
Encerrados por Gaza: la comunidad educativa planta cara al genocidio y exige el embargo de armas a Israel
Cincuenta docentes en Madrid denuncian el escolicidio palestino mientras el Gobierno español sigue posponiendo decisiones.
Aznar dicta y Feijóo obedece: FAES llama “emboscada” al pacto climático mientras el PP arde en sus propias cenizas
El laboratorio ideológico de Aznar protege a los barones del PP y convierte la prevención de incendios en munición política, mientras las comunidades gobernadas por la derecha suman récords de abandono forestal.
Ayuso ya es de Vox
El odio se convierte en programa de gobierno mientras los menores migrantes son señalados como enemigos públicos.
La Cope inventa una okupación fantasma en Sant Martí de Tous
Una vecina ficticia, una casa inexistente y un pueblo entero difamado para agitar el odio.
EEUU no es víctima: es el verdadero narcoestado
La DEA administra el negocio que dice combatir, encubre a sus instituciones y criminaliza a otros pueblos.
Moreno Bonilla blinda la tauromaquia
Moreno Bonilla se abraza a la tauromaquia mientras arde Andalucía
El presidente popular reaparece entre aplausos y capotes, no entre cenizas y vecinos desalojados.
UNA APUESTA POR LA MUERTE VESTIDA DE “TRADICIÓN”
El Gobierno andaluz ha decidido dar un paso más en su cruzada estética: blindar y promocionar la tauromaquia. El consejero Antonio Sanz proclama que “Andalucía es taurina y su Gobierno también”, como si la pluralidad social de un territorio pudiera reducirse a la postal sangrienta de una plaza de toros. Se habla de “futuro”, pero el futuro que defienden no tiene nada que ver con avances científicos, sostenibilidad o derechos sociales. El futuro, según Moreno Bonilla, se mide en astados agonizando sobre la arena.
Mientras las y los profesionales de la sanidad pública siguen denunciando falta de medios, la Junta dedica recursos a duplicar retransmisiones taurinas en la televisión pública andaluza. El argumento esgrimido roza lo grotesco: que los toros “se ven en los cinco continentes” y que “atraen a la juventud”. Una falacia construida sobre audiencias infladas y la persistencia de un espectáculo que se mantiene con dinero público, no con demanda real.
El contraste es obsceno. En agosto, Andalucía sufrió incendios que devastaron bosques, pueblos y vidas. El presidente autonómico estuvo ausente, pero reapareció sonriente en una corrida en la Malagueta. La imagen es indeleble: cuando la tierra se quema, Moreno Bonilla se viste de gala para aplaudir la muerte ritualizada de un toro. La política como espectáculo, el poder como palco.
EL NEGOCIO OCULTO DE LA “CULTURA”
La defensa de la tauromaquia no es un capricho cultural, es un negocio político. La Junta habla de “servicio público”, pero lo que blinda es un sistema clientelar de subvenciones, retransmisiones y reglamentos a medida. El llamado “reglamento taurino más moderno de España” es una pieza de propaganda: modernizar la muerte no la hace menos bárbara, solo la vuelve más rentable para quienes viven de ella.
Detrás del discurso sobre la “tradición” se oculta lo de siempre: desviar la atención. Mientras se recortan recursos en educación, se precariza a enfermeras y enfermeros, y se externaliza la sanidad hacia manos privadas, el Ejecutivo andaluz proclama su orgullo taurino. No es casual que se presenten en pueblos como Trigueros a lanzar chupinazos. La tauromaquia funciona como cortina de humo: un populismo identitario que tapa la gestión nefasta de lo que realmente importa.
El consejero Sanz reta al ministro de Cultura Ernest Urtasun a “ir a las plazas y ver los llenos”. Pero los llenos en una plaza de toros son anecdóticos frente a los vacíos en las aulas, en los centros de salud, en las listas de espera. Ese es el verdadero aforo que debería preocupar a cualquier gobernante.
Resulta insultante escuchar hablar de “ejemplo de sacrificio” para referirse a un torero, cuando miles de familias andaluzas malviven con salarios de miseria, desahucios o contratos temporales. El sacrificio está en las calles, no en la plaza.
Andalucía no es taurina. Andalucía es diversa, trabajadora, mestiza, feminista, verde y rebelde. La apuesta del Gobierno no es por el futuro, es por un anacronismo sangriento que se usa como bastón ideológico. Y mientras el humo de los incendios sigue en el aire, el presidente se sienta en la barrera. La metáfora no necesita explicación: un gobierno que aplaude la sangre mientras la tierra arde.
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‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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