Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Los bosques que se queman hoy son la factura de un Estado que desertó del campo y del clima.
ABANDONO RURAL Y NEGLIGENCIA POLÍTICA
Los incendios de este verano no han sido un accidente. Son la expresión más violenta de un proceso que comenzó hace más de seis décadas, cuando el Estado decidió vaciar el campo. El fuego no surge de la nada: se alimenta de la despoblación, del monocultivo, del abandono institucional y de una planificación que jamás llegó.
En lo que va de 2025, se han quemado 344.417 hectáreas en 224 incendios, según Copernicus (EFFIS). No fue azar, ni mala suerte, ni “pirómanos”. Fue la factura de un país que dejó los montes como un polvorín.
Desde los años sesenta, el éxodo rural expulsó a miles de familias hacia las ciudades. El pastoreo desapareció, los montes dejaron de estar cuidados y el equilibrio tradicional del territorio se rompió. Los gobiernos de turno prefirieron anunciar planes de extinción cada verano en lugar de trabajar en la prevención. Según datos del Ministerio de Transición Ecológica, en 2023 el 80% del gasto contra incendios se destinó a apagar llamas y apenas el 20% a evitarlas.
Los políticos aparecen ahora con chalecos reflectantes, posando en los retenes, como si fueran héroes de emergencia. La realidad es que la ceniza de este verano ya estaba escrita en sus presupuestos. La realidad es que el fuego se alimenta de políticas que nunca priorizaron la vida en el campo y que, además, niegan el cambio climático o se niegan a afrontarlo con medidas contundentes.
EL NEGOCIO DEL FUEGO Y LA DESTRUCCIÓN PLANIFICADA
Cuando se quema un bosque, no solo se destruye naturaleza. Se abre también un negocio. Las empresas de extinción cobran más cuanto más grande es el desastre, las aseguradoras mueven cifras millonarias y los fondos de inversión esperan el momento para especular con la tierra. El capitalismo convierte la tragedia en oportunidad.
La expansión del eucalipto es la prueba. Millones de hectáreas fueron colonizadas por esta especie que arde como gasolina. Los gobiernos autonómicos premiaron esa plantación con subvenciones, obedeciendo a los intereses de la industria papelera. Hoy, los pueblos conviven con auténticas bombas verdes que hacen imposible detener el fuego.
La narrativa oficial siempre apunta a la mala suerte, a los “pirómanos” o a la fatalidad climática. Pero los estudios lo desmienten. El CSIC ha demostrado que la despoblación triplica la probabilidad de grandes incendios. Allí donde no queda nadie que limpie, que pastoree o que mantenga los montes, el fuego manda. Y la inacción climática multiplica el riesgo: olas de calor más intensas, sequías más largas, tormentas secas.
Cada incendio borra siglos de cultura campesina. Casas, animales, cosechas y memoria desaparecen en cuestión de horas. Lo que queda es ceniza, humo y una política forestal subordinada a la PAC europea, que prima monocultivos y rentabilidad rápida frente a diversidad y resiliencia.
El fuego es política. Y la ceniza también.
Los responsables hablarán de reconstrucción, prometerán ayudas que tardarán años en llegar y volverán a recortar en prevención. Nada cambia porque la lógica que manda es la del beneficio inmediato, aunque el precio sea un territorio convertido en esqueleto.
Después del fuego, lo que queda no es solo bosque quemado: es la evidencia de que un país que desprecia su campo está condenado a arder.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir