Cómo aprovechar la prórroga de alquiler antes de que pueda decaer en el Congreso
Guía clara sobre quién puede solicitarla, hasta cuándo y qué pasos seguir para no perder este derecho temporal
Hemos salvado al lince, pero dejamos caer al gato montés
Cuando la protección depende del foco mediático y no de la urgencia ecológica, la extinción deja de ser un accidente para convertirse en una decisión política
Cómo hacer ricos a tus asesores y no morir en el intento
Manual práctico de Vox para convertir un partido financiado con dinero público en un ecosistema de negocios privados sin rendir cuentas claras
Vox y el dinero: la opacidad que rodea al partido que prometía acabar con la corrupción
Sobresueldos, transferencias millonarias, multas y una red de fundaciones dibujan un sistema que contradice el discurso regenerador con el que irrumpieron en política
Podemos y Rufián ensayan una salida mientras la izquierda busca recomponerse
El acercamiento abre una oportunidad de cooperación en un espacio progresista fragmentado que necesita proyecto, no solo siglas
La guerra sucia en Vox estalla en los juzgados mientras se descompone el proyecto de Abascal
Filtraciones, acusaciones internas y dinero público bajo sospecha: la ultraderecha se enfrenta a su propia crisis estructural
Viaja a Barcelona para borrar un mural contra Netanyahu y pintar “Viva Israel”
Un grafitero israelí aterriza en El Clot para tapar una denuncia contra el genocidio palestino y se encuentra con la respuesta inmediata de un barrio que no acepta propaganda sobre sangre
El pinchazo del “efecto Alvise”
El agitador ultra prometía irrumpir en la política española como un terremoto. Las urnas de 15 de marzo en Castilla y León le dejaron como octava fuerza política.
Tres lecturas sobre las elecciones de Castilla y León: PP atado a Vox, el PSOE aguanta y la izquierda no aprende la lección
Una izquierda dividida en un sistema electoral como el de Castilla y León equivale a regalar poder a la derecha.
El juez Peinado, investigado por el CGPJ por filtrar información del caso contra Begoña Gómez a OkDiario
La investigación disciplinaria apunta a una posible filtración desde el propio juzgado al medio dirigido por Eduardo Inda antes de que las partes tuvieran acceso a la providencia judicial.
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¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Marlaska descubre la dignidad policial cuando el golpe viene de Peinado
El caso Begoña Gómez se ha convertido ya en una trituradora institucional. Peinado empuja desde un juzgado una causa que cada día parece más atravesada por el ruido político. El Gobierno responde con comunicados, quejas y gestos de trinchera. La derecha agita el expediente como si hubiera encontrado petróleo. Y en medio, otra vez, el Estado se mira a sí mismo. Sus jueces. Sus policías. Sus ministros. Sus sindicatos. Su honor.
Pero la calle queda fuera de plano.
La misma calle que ha visto cargas policiales contra protestas sociales, desahucios, movilizaciones antifascistas, marchas laborales o concentraciones por Palestina. La misma calle donde se reparte autoridad a golpe de defensa extensible. La misma calle a la que luego se le pide confianza institucional, moderación y respeto.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
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