La Justicia investiga al alcalde de Móstoles y señala al PP por no actuar ante una denuncia de acoso
Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El caso expone fallos internos, presiones y una gestión que deja en el aire la protección a la víctima
La causa ya está en marcha. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Móstoles ha admitido a trámite una querella por acoso sexual y laboral contra el alcalde del municipio, Manuel Bautista, y también contra el propio Partido Popular como persona jurídica. La resolución, firmada por la magistrada Eloísa Márquez de Prado, no entra aún en el fondo. Pero sí deja algo claro: hay indicios suficientes como para investigar posibles delitos graves. Entre ellos, acoso sexual, acoso laboral, coacciones, lesiones y revelación de secretos.
La querella fue presentada por una exconcejala del PP, representada por el letrado Antonio Suárez-Valdés, en la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Móstoles. Después, el caso fue derivado al órgano especializado. Y el 15 de abril se admitió a trámite. No es un paso menor. Marca el inicio de diligencias previas y activa el procedimiento judicial. La denunciante declarará el 29 de junio y será examinada por un médico forense para valorar posibles secuelas.
El auto judicial lo resume sin rodeos. Los hechos descritos “presentan características” que podrían encajar en varios delitos. No hay condena. Todavía. Pero tampoco se trata de una denuncia descartada. Se abre investigación. Y eso, en sí mismo, ya cuestiona el relato de normalidad que algunos intentan sostener.
Un relato que cambia cuando llega el rechazo
La historia arranca en 2022. Según la querella, Bautista incorpora a la denunciante a su equipo y la sitúa como número dos en su candidatura. A partir de ahí, la exedil describe una dinámica que se repite. Insinuaciones sexuales. Comentarios en privado. Situaciones incómodas, sobre todo en desplazamientos en coche. Reiteradas. Explícitas, según su versión. Y siempre rechazadas.
Ese rechazo marca un punto de inflexión. La querella sostiene que, desde entonces, el trato cambia. De forma radical. Aparecen rumores sobre una supuesta relación entre ambos. Comentarios de carácter sexual dentro del entorno del partido. Un clima que, poco a poco, se vuelve irrespirable. Tanto que la denunciante llega a plantearse abandonar la candidatura antes de las elecciones.
No lo hace. Continúa. Pero el escenario no mejora. Ya en el Ayuntamiento, describe una situación de acoso laboral sostenido. Exclusión de reuniones. Pérdida de funciones. Marginación progresiva. Una frase lo resume: “Durante más de un año que desarrollé mi puesto de concejal, todos mis compañeros defendieron mociones excepto yo”.
La querella añade más. Prohibiciones para acudir a actos del partido en la Comunidad de Madrid. Reasignación constante de tareas menores. Una invisibilidad institucional que no parece casual. Todo ello, según la denunciante, como respuesta a su negativa inicial.
El papel del partido: silencio, dudas y presión
El foco no está solo en el alcalde. También en el partido. La querella señala directamente al PP por su actuación interna. O, más bien, por su falta de actuación. La exconcejala afirma que pidió ayuda durante meses. Sin éxito. En ese proceso contactó con dirigentes madrileños como Alfonso Serrano y Ana Millán.
Lo que describe no es un protocolo de protección. Es otra cosa. Frases que invitan a callar. “Protegerte es no hacer nada”. “Hacerlo público te va a hundir”. “¿Te merece la pena denunciar por tus hijos, por ti, por tu padre?”. No son citas aisladas dentro del relato. Forman parte del núcleo de la querella. Y apuntan a una estrategia de disuasión.
La situación se complica aún más con el papel de Millán. Según el escrito, reconoce ser “amiga personal” del alcalde. Aun así, es designada como interlocutora en el caso. Un detalle que abre dudas sobre la imparcialidad del proceso interno. No es un matiz menor.
El resultado fue el abandono. La denunciante entrega su acta de concejala y solicita la baja como afiliada. Llevaba en el partido desde 2010. Después recurre al Comité Nacional de Derechos y Garantías. Pero el expediente se archiva sin escucharla. Sin citar a testigos. Sin notificarle el cierre. Así, el caso queda cerrado dentro del partido. Sin investigación efectiva.
La imagen que deja este recorrido interno no es nueva. Se repite en otros contextos. Cuando el acusado es ajeno, piden responsabilidades inmediatas; cuando es propio, el discurso cambia y se pide prudencia. El contraste es evidente. Y vuelve a aparecer aquí.
También encaja con otro patrón. Cuando una mujer pide amparo, la respuesta puede convertirse en silencio, miedo o retirada. No siempre. Pero sucede. Y este caso lo vuelve a poner sobre la mesa.
Del ámbito interno a la exposición pública
La denuncia sale a la luz en febrero. Y, según la querella, a partir de ese momento comienza una campaña de descrédito. Difusión de informaciones tergiversadas. Circulación de correos electrónicos con su identidad. Hechos que podrían encajar en un delito de revelación de secretos. La presión no desaparece. Cambia de forma.
Mientras tanto, la reacción política se divide. Desde el entorno del gobierno madrileño, la presidenta Isabel Díaz Ayuso respalda al alcalde. Lo califica de “magnífico” y asegura desconocer las acusaciones. Una defensa cerrada. Sin matices. Desde la oposición, en cambio, se pide su dimisión. La portavoz Manuela Bergerot habla de un posible “patrón de acoso sexual y laboral aprovechando una posición de poder”.
Dos lecturas. Dos relatos. Y una investigación judicial en marcha que tendrá que aclarar los hechos. Eso es lo que queda ahora. La vía penal. La única que, de momento, no ha cerrado la puerta.
Porque más allá de lo que determine el juzgado, el caso ya deja preguntas incómodas. Sobre cómo reaccionan las estructuras de poder cuando la denuncia nace dentro. Sobre qué mecanismos existen realmente para proteger a quien señala. Y sobre qué ocurre cuando esos mecanismos fallan. O no se activan.
El proceso acaba de empezar. Pero lo que ya está documentado no es menor. Es una secuencia de hechos, decisiones y omisiones que dibujan un problema más amplio. Y que, esta vez, ha llegado a los tribunales.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir