Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El extesorero sitúa al expresidente en el centro del operativo para borrar pruebas de la financiación irregular
Seis horas. Ese fue el tiempo que necesitó Luis Bárcenas este 20 de abril para volver a colocar una sombra incómoda sobre el Partido Popular. No fue una declaración cualquiera. Fue un relato que, más allá de matices, señala con claridad hacia arriba. Muy arriba. Hacia Mariano Rajoy.
En el juicio por la operación Kitchen, el extesorero no se limitó a defenderse o a recordar hechos. Fue más allá. Recuperó una versión que llevaba años flotando entre dudas, silencios y desmentidos: la existencia de una grabación en la que Rajoy habría abordado directamente la caja B del partido. Y no solo eso. Lo situó como el principal interesado en que esa prueba desapareciera.
La escena que describe es concreta. Año 2010. Caso Gürtel ya en marcha. Bárcenas, imputado, sube al despacho del entonces líder del PP con una fotocopia que recoge el saldo pendiente de la contabilidad paralela. “Ya no tenía sentido seguir”, explicó. Rajoy, según su relato, se sorprende de que exista rastro documental. Acto seguido, toma el papel y lo destruye en una trituradora. Sin levantarse. El sonido, dice Bárcenas, quedó grabado.
Una versión que choca frontalmente con lo que el propio Rajoy sostuvo ante el tribunal de la caja B. Allí habló de algo “metafísicamente imposible”. Negó cualquier conocimiento. Negó la existencia misma de esa contabilidad. Negó todo.
Pero el testimonio de Bárcenas no aparece aislado. Según recoge la crónica del juicio publicada por elDiario.es, el extesorero insistió en que esa grabación existió y que la operación Kitchen tuvo como objetivo prioritario encontrarla y sacarla del alcance judicial.
Un operativo para borrar pruebas
La clave del caso Kitchen nunca ha sido solo quién lo ejecutó. Sino para qué. Y ahí es donde el relato de Bárcenas adquiere peso político. La operación, según la investigación, fue un dispositivo parapolicial impulsado desde el Ministerio del Interior para robar documentación sensible al extesorero tras su entrada en prisión en el verano de 2013.
Documentación que podía comprometer al partido. Y a su cúpula.
Bárcenas lo dejó claro durante su declaración. No se trataba de una iniciativa aislada. No era una operación improvisada. Era una búsqueda concreta: localizar pruebas de la financiación irregular del PP. Entre ellas, esa grabación.
Incluso fue más lejos. Afirmó que los implicados en Kitchen no solo encontraron el material, sino que lo pusieron fuera del alcance del juez Pablo Ruz, que investigaba la caja B. Una afirmación grave. Difícil de probar. Pero coherente con la lógica del operativo.
Porque Kitchen, en esencia, no iba de espiar. Iba de desaparecer pruebas.
El juicio también ha dejado otros indicios en esa dirección. El inspector jefe Gonzalo Fraga explicó que en los audios del caso Villarejo se utilizaban alias como “El Asturiano” o “El Barbas” para referirse a una figura que, según la investigación, “no ofrece dudas”: Mariano Rajoy. Los propios implicados hablaban de enviarle mensajes y daban por hecho su conocimiento del operativo.
Un detalle más. Uno que no termina de cerrarse. Como tantos en este caso.
Silencios, contradicciones y estrategias
La declaración de Bárcenas no estuvo exenta de grietas. Las defensas atacaron su credibilidad. Recordaron que en 2021 negó haber grabado a Rajoy. Él respondió sin rodeos: entonces buscaba un acuerdo con el partido para evitar que su mujer entrara en prisión. Era, dijo, una estrategia.
No es la única contradicción. Tampoco la única explicación interesada. Pero en este proceso todo parece moverse en esa zona gris donde la verdad y la supervivencia judicial se cruzan constantemente.
Otro elemento que llamó la atención fue lo que no dijo. En ningún momento mencionó a María Dolores de Cospedal. Ni una vez. A pesar de que su nombre aparece en múltiples piezas del caso, desde agendas hasta grabaciones. Su exclusión del procedimiento tras el cierre de la instrucción por el juez García Castellón sigue generando interrogantes.
Mientras tanto, el juicio avanza. Quedan semanas. Y quedan nombres clave por declarar. Rajoy y Cospedal lo harán como testigos antes de que termine el proceso. No es un detalle menor. No lo es.
Lo que sí quedó fijado este lunes es otra cosa. Bárcenas ya no habla solo de una contabilidad paralela. Habla de una estructura que, según su versión, se activó para protegerse a sí misma. Para borrar huellas. Para sobrevivir.
Y en ese relato, el poder no aparece en segundo plano. Aparece en el centro.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Reportaje | La gran conspiración: cómo Wall Street fabricó al primer billonario de la historia
La salida a bolsa de SpaceX no fue solo una operación financiera: fue la coronación de Elon Musk como dueño simbólico del futuro, pagada con índices, fondos pasivos y ahorros ajenos. EL BILLÓN NO CAYÓ DEL CIELO: LO EMPUJARON DESDE NASDAQ Elon Musk no llegó…
Lo que se viene en Colombia: ultraderecha, cárcel y petróleo
Colombia acaba de asomarse a una etapa peligrosísima. No a un giro moderado. No a una corrección de rumbo. A una entrada de la ultraderecha por la puerta grande, con estética de salvador nacional, discurso de guerra interna y programa económico hecho a medida de quienes siempre confunden patria con propiedad privada. Abelardo De La Espriella, abogado, empresario, millonario, cantante de vallenato, ciudadano de Colombia, Estados Unidos e Italia, se proclama vencedor tras la segunda vuelta del 21 de junio, según el preconteo. Tiene 47 años, cuatro hijos, barba de catálogo, relojes de lujo y un apodo construido para el mitin: “El Tigre”.
Conviene decirlo sin anestesia: esto no es derecha clásica, es ultraderecha latinoamericana con perfume caro y agenda de castigo social.
Que todo arda, que nadie pague: Doñana sigue esperando justicia nueve años después
El 24 de junio de 2017, Doñana sufrió el incendio más grave en décadas. Ardieron más de 8.000 hectáreas en el entorno de Las Peñuelas, en Moguer. Nueve años después, el paisaje ya no humea, pero el expediente judicial sí. Huele a abandono, a burocracia, a esa forma tan española de dejar que el tiempo lo pudra todo hasta que la indignación se canse antes que los tribunales.
Según publicó elDiario.es el 21 de junio, el proceso sigue sin avances reales desde mayo de 2024, cuando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Moguer dictó un auto para continuar como procedimiento abreviado las diligencias contra tres personas investigadas. Tres investigados. Un incendio monstruoso. Una zona devastada. Y una causa que, a fecha de junio de 2026, ni siquiera ha dado traslado a las partes personadas —las dos acusaciones particulares y la Fiscalía— de la copia de las actuaciones para que puedan calificar el delito y presentar sus escritos de acusación.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir