ETA como coartada permanente
Cuando la política se queda sin argumentos, algunos vuelven a desenterrar fantasmas para mantener vivo el miedo.
Primero lo inflan y ahora tienen miedo
La derecha mediática y política alimentó durante años a la ultraderecha para erosionar al Gobierno. Ahora que Vox roza el 20% en algunas encuestas, empiezan a descubrir que el monstruo también quiere devorarlos.
El Constitucional desmonta el atajo de Ayuso para controlar Telemadrid
La sentencia denuncia que el PP cambió la ley en 2021 sin debate parlamentario, vulnerando los derechos de las y los diputados para facilitar el control político de la televisión pública madrileña.
Vídeo | Tel Aviv bajo las bombas: cuando la guerra vuelve a casa
El genocidio que Israel lleva más de dos años y medio descargando sobre Gaza ha comenzado a devolver ecos inquietantes dentro de sus propias fronteras.
Vox: el monstruo que se devora a sí mismo
La extrema derecha presume de disciplina y orden mientras libra guerras internas dignas de un partido en descomposición
Vox está a punto de saltar por los aires
El exsecretario general Javier Ortega Smith denuncia irregularidades económicas internas y apunta a una red de contratos opacos y poder concentrado que amenaza con hacer estallar la ultraderecha española desde dentro.
Cuando las ciudades pasan al pasado: Gaza, Wikipedia y el lenguaje de la destrucción
La enciclopedia del mundo empieza a hablar de Gaza como algo que fue.
Amenazas de muerte contra Irene Montero
La eurodiputada denuncia amenazas de muerte que incluyen la difusión de su domicilio. No es un caso aislado: es la violencia política que intenta expulsar a las mujeres del espacio público.
Lo que Marc Giró dejó al descubierto en ‘El Hormiguero’
La intervención del presentador puso en evidencia una vieja realidad de la televisión española: la crítica se afila contra el Gobierno mientras la ultraderecha pasa por el plató casi sin rozaduras.
A Feijóo y Abascal les huele la boca a Trump
PP y Vox atacan el ‘no a la guerra’ mientras repiten el papel que ya jugaron en 2003: justificar bombardeos y vender obediencia como patriotismo.
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¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Marlaska descubre la dignidad policial cuando el golpe viene de Peinado
El caso Begoña Gómez se ha convertido ya en una trituradora institucional. Peinado empuja desde un juzgado una causa que cada día parece más atravesada por el ruido político. El Gobierno responde con comunicados, quejas y gestos de trinchera. La derecha agita el expediente como si hubiera encontrado petróleo. Y en medio, otra vez, el Estado se mira a sí mismo. Sus jueces. Sus policías. Sus ministros. Sus sindicatos. Su honor.
Pero la calle queda fuera de plano.
La misma calle que ha visto cargas policiales contra protestas sociales, desahucios, movilizaciones antifascistas, marchas laborales o concentraciones por Palestina. La misma calle donde se reparte autoridad a golpe de defensa extensible. La misma calle a la que luego se le pide confianza institucional, moderación y respeto.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
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