Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
¿Qué les habéis dejado hacer? ¿En qué momento la insensatez y la negligencia se apoderaron de aquellos encargados de velar por el equilibrio y la justicia en el comercio mundial? La revelación de que un puñado de entidades ahora tienen en sus manos el dominio absoluto del comercio agrícola mundial, no solo es alarmante, es una afrenta a cualquier noción de equidad y sostenibilidad.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha levantado el velo sobre esta concentración de poder, destacando que apenas catorce conglomerados ostentan el trono en este imperio agrícola. Y aquí está la parte que debería despertar a todos: los cuatro más grandes entre ellos, como si fueran los jinetes de un apocalipsis alimentario, controlan cerca del 70% del comercio agrícola mundial. ¿Cómo hemos llegado a este punto de locura?
La crisis financiera de 2008 debería haber sido una llamada de atención, pero las lecciones han sido ignoradas, y los mismos errores se perpetúan, ahora en el campo de la alimentación mundial.
Estas entidades han amasado fortunas, explotando cada crisis, cada fluctuación y cada desgracia mundial, mientras el resto del planeta se debate entre la inflación y la escasez. Beneficios de miles de millones se cuentan en sus arcas, obtenidos en el sufrimiento y la desesperación de millones. El verano pasado, el precio del trigo doblaba el de la era pre-pandémica, pero ¿quién se beneficia? Seguramente, no los productores agobiados ni los consumidores exhaustos.
La opacidad en la que operan estas corporaciones es tan densa como la misma noche. De los catorce titanes, solo unos pocos ofrecen un atisbo a través de informes públicos. El resto se regodea en la oscuridad, manipulando mercados, gobiernos, incluso naciones enteras, desde las sombras. Han trascendido de simples comerciantes a amos de tierras, semillas y vidas, con hectáreas que se cuentan por miles en los rincones más fértiles del planeta.
No contentos con acaparar la tierra y el grano, estos gigantes han extendido sus tentáculos hacia el reino de las finanzas, jugando con los precios de los alimentos como si fueran fichas en un casino global, exacerbando la especulación y el hambre. Los derivados financieros, esas apuestas en la sombra sobre el pan de mañana, se han convertido en armas de destrucción masiva, con el potencial de devastar mercados y vidas en un parpadeo.
«El futuro alimentario del planeta se juega en una partida de póker en la que solo unos pocos saben las reglas».
La falta de regulación ha permitido que este festín de avaricia continúe sin control, con gobiernos e instituciones paralizados por la inacción o la incompetencia, incapaces o no dispuestos a desafiar el statu quo. La crisis financiera de 2008 debería haber sido una llamada de atención, pero las lecciones han sido ignoradas, y los mismos errores se perpetúan, ahora en el campo de la alimentación mundial.
La UNCTAD clama por reformas, por una regulación global que ponga fin a este oligopolio depredador que amenaza la seguridad alimentaria mundial. Pero, ¿será escuchada? ¿O nos resignaremos a ser espectadores en este teatro de avaricia, viendo cómo el futuro alimentario del planeta se juega en una partida de póker en la que solo unos pocos saben las reglas?
La hora de actuar es ahora. No podemos, no debemos dejar que el destino de la seguridad alimentaria mundial repose en manos de unos cuantos que ven en el hambre y la necesidad una oportunidad de lucro. La indignación debe convertirse en acción; la apatía, en movilización. Antes de que sea demasiado tarde, antes de que el último grano de trigo esté marcado con el logo de una corporación.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir