Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un país empujado a la calle por corrupción, desigualdad y el fantasma de la monarquía.
EL FRACASO DEL SUEÑO DEMOCRÁTICO
La dimisión de K. P. Oli el 11 de septiembre de 2025 no fue un accidente político. Fue la chispa final de una mecha que llevaba años encendida. La prohibición de redes sociales decretada el 4 de septiembre y la posterior represión policial –19 manifestantes asesinados en Katmandú– aceleraron un estallido juvenil que no se explica solo con “corrupción” o “revolución de colores”. Esa narrativa es cómoda para la élite, pero falsa.
En 2017 la izquierda comunista conquistó el 75% del parlamento. En 2018 se unificó en un partido gigante, la ilusión de una fuerza popular capaz de transformar Nepal. Pero aquella alianza estaba vacía de proyecto común: estructuras paralelas, agendas propias, luchas internas. En 2021 la ruptura fue inevitable. Desde entonces, los partidos de izquierda rotaron en el poder como si fueran accionistas de un mismo negocio. La ciudadanía percibió lo obvio: oportunismo y saqueo, no proyecto social.
Narayan Kaji Shrestha, ministro del Interior entre 2023 y 2024, osó investigar la corrupción dentro de su propia organización. Fue expulsado sin contemplaciones. Desde 2024 Nepal estuvo gobernada por un bloque centro-derechista encabezado por Oli y el Partido del Congreso. Así, la larga lucha democrática abierta en 1951 y prolongada en 1990 y 2006 parece hoy traicionada.

LAS HERIDAS ABIERTAS DEL PUEBLO NEPALÍ
La nueva Constitución de 2015 nació en medio de ruinas: el terremoto de Gorkha dejó más de 10.000 muertes y cientos de miles de desplazados. Aquel año un cuarto de la población vivía bajo el umbral de pobreza. El Madhesh, región históricamente marginada, se sintió aún más excluido por el nuevo marco constitucional. La sanidad y la educación, desfinanciadas durante un siglo, no ofrecieron salida a la juventud.
Diez años después, los avances son parciales: la pobreza infantil cayó del 36% al 15% y el acceso a la electricidad alcanza al 99% de los hogares. El índice de desarrollo humano ha mejorado. Pero la brecha es brutal. La desigualdad se mantiene, los salarios no alcanzan y la corrupción sigue siendo estructural (Nepal ocupa el puesto 107 de 180 en el ranking mundial en 2024). Además, el sometimiento a los dictados del FMI a través del Extended Credit Facility encadenó la economía a deuda y recortes.
La indignación juvenil no surge de la nada: surge de un sistema que expulsa a cientos de miles al exilio laboral. Nepal es hoy, salvo microestados caribeños, el país con mayor proporción de migrantes del planeta. En 2022-23 se expidieron 771.327 permisos de trabajo en el extranjero, diez veces más que en el año 2000.
El 28 de febrero de 2025, el suicidio de Tulsi Pun Magar, un joven trabajador nepalí explotado en una granja porcina de Corea del Sur, se convirtió en símbolo del hartazgo. En cinco años, 85 migrantes de Nepal murieron en ese país, casi la mitad por suicidio. Mientras tanto, el Estado nepalí corteja inversores extranjeros y desprecia a quienes sostienen la economía con sus remesas.
El mensaje es devastador: tu vida importa menos que los intereses del capital.
EL REGRESO DEL MONSTRUO MONÁRQUICO
El vacío político alimenta otra amenaza: el regreso de la monarquía hindú, abolida en 2008. Sectores de la pequeña burguesía, frustrados por la dominación de las castas altas y seducidos por el modelo autoritario del BJP en Uttar Pradesh, piden restaurar el “orden” monárquico.
Carteles de Yogi Adityanath se vieron en las marchas de septiembre. El Rashtriya Prajatantra Party (RPP) y organizaciones como Shiv Sena Nepal o Vishwa Hindu Mahasabha, junto con la red internacional del Hindutva –RSS y HSS– han tejido una estrategia clara: utilizar la frustración popular para reinstalar un régimen reaccionario en nombre de la lucha contra la corrupción.
No es casual que durante la ola de protestas no se atacara ninguna sede del RPP, mientras en marzo sí lo hicieron contra oficinas comunistas. La ultraderecha sabe esperar, fortalecida en festivales religiosos, en redes sociales y en discursos de unidad hindú que borran desigualdades de clase y casta.
EL JUEGO SUCIO DE EE.UU. E INDIA
El gobierno de Oli, lejos de plantarse, abrazó a Washington. Nepal firmó en 2017 el acuerdo con la Millennium Challenge Corporation, resistido durante años por movimientos sociales. En agosto de 2025, representantes del MCC regresaron a Katmandú a negociar proyectos de infraestructura bajo condiciones asfixiantes.
India, por su parte, exporta su modelo de ultranacionalismo religioso. Narendra Modi y su BJP promueven el avance del bloque hindutva en Nepal. La estrategia es doble: Estados Unidos busca mantener la dependencia financiera y geopolítica, India la expansión de su proyecto civilizatorio reaccionario. Ambos coinciden en algo: desactivar cualquier horizonte popular en Nepal.
¿QUÉ FUTURO?
El ejército patrulla las calles. El Parlamento y la residencia presidencial fueron asediados. Los jóvenes no creen ya en partidos ni en promesas. Surgen nombres “independientes” como Balendra Shah, alcalde de Katmandú, o incluso Sushila Karki, expresidenta del Tribunal Supremo. Figuras neutrales, sin mandato real para transformar nada, útiles solo para ganar tiempo y para enterrar otra vez la esperanza democrática.
La crisis de Nepal es el espejo roto de tantos países del Sur Global: juventud precarizada, corrupción estructural, migración como válvula de escape, y un proyecto reaccionario al acecho listo para aprovechar el vacío.
Nepal arde porque sus hijos e hijas ya no aceptan vivir entre la represión, el exilio y el chantaje de las élites.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
This article powerfully exposes Nepals deepening crises—economic inequality, youth despair, and political manipulation. The vivid descriptions of corruption and foreign influence make the situation feel urgent and personal. It’s a stark reminder of how global forces can crush hopes for genuine democracy.speed stars unlock