01 Dic 2022
DESTACADA, INTERNACIONAL

Meta quiere construir un data center gigante en Países Bajos con un consumo energético similar al de 400.000 hogares 

La red eléctrica de Países Bajos tiene problemas de capacidad y está al borde de la saturación. De hecho, Tennet, la empresa pública encargada de gestionarla, tiene una larga lista de espera de diferentes empresas e instituciones interesadas en conectarse

El sueño de Mark Zuckerberg es el metaverso: una especie de continuación tridimensional de la actual Internet en dos dimensiones y donde los usuarios trabajarán, jugarán, comprarán y venderán en mundos virtuales inmersivos. Para ello se necesitarán toneladas y toneladas de producción eléctrica, o lo que es lo mismo, de grandes centros de datos capaces de almacenar la nube.

Un ejemplo de ello es Meta, que lleva dos años impulsando un nuevo data center en el corazón de Países Bajos que ocuparía más de 200.000 metros cuadrados, daría trabajo permanente a unas 400 personas y consumiría hasta 1.380GW/h, algo que ha generado un enorme debate en el país al ser la cantidad equivalente al consumo energético anual de unos 400.000 hogares si se toma como referencia la media de Ámsterdam.

Este proyecto provocó un enfrentamiento entre las distintas administraciones neerlandesas. Mientras Flevoland y Zeewolde, el pequeño municipio acreedor de las 166 hectáreas demandadas por Meta, están a favor de su construcción, el gobierno nacional tiene sus dudas.

Meta quiere construir un data center gigante en Países Bajos con un consumo energético similar al de 400.000 hogares / Imagen: Magnet
Meta quiere construir un data center gigante en Países Bajos con un consumo energético similar al de 400.000 hogares / Imagen: Magnet

El trato de favor de Eric Wiebes a Meta

En 2020, tal y como recoge Magnet, el entonces ministro de Asuntos Económicos y Política Climática, Eric Wiebes, aceptó las exigencias de Meta y su data center tendría acceso prioritario a la red eléctrica nacional en contra del criterio de algunas agencias estatales.

Y es que la red eléctrica de Países Bajos tiene problemas de capacidad y está al borde de la saturación. De hecho, Tennet, la empresa pública encargada de gestionarla, tiene una larga lista de espera de diferentes empresas e instituciones interesadas en conectarse, tal y como explica NRC. Sin embargo, al parecer Wiebes le hizo un trato de favor a Meta facilitando su conexión a la infraestructura eléctrica para agilizar la llegada del data center.

La planta de Zeewolde no ha hecho más que avivar un debate ya existente en la esfera pública neerlandesa. El país cuenta con hasta 259 centros de datos que consumen mucha energía pero que ofrecen un limitado retorno económico a cambio, especialmente en materia de empleo. Es por ello que el parlamento ante tal proliferación quiere debatir un «plan nacional» de data centers y se preguntan si no debería ser el estado y no un municipio el que decida sobre su construcción si el coste eléctrico y medioambiental es tan alto.

La última palabra la tendrá el ayuntamiento de Zeewolde. En tres días votarán si conceden o no el permiso para iniciar las obras aunque todo parece apuntar que sí. Sin embargo, su decisión podría no ser definitiva ya que la agencia estatal inmobiliaria (Rijksvastgoedbedrijf) tiene derecho de veto sobre la venta de unas 80 hectáreas de suelo público demandadas por Meta, y parece dispuesta a usarlo.

Además, Meta estaría obligada a ceder a la provincia de Flevoland la energía residual generada por el data center durante veinte años, por lo que la batalla entre el estado y Meta todavía no ha terminado.

En relación a los costes el mejor ejemplo es el data center de Microsoft al cual se destina la mayor parte de la electricidad generada por el mayor parque eólico del país, inaugurado el año pasado en Wieringermeer y con capacidad para abastecer a 370.000 hogares.

La elección de Meta del pequeño municipio de Zeewolde no fue algo casual. Zeewolde también albergará uno de los mayores parques eólicos de Países Bajos con hasta 322MW de potencia instalada. Esto afecta directamente al interés público y las administraciones lo tendrán que resolver cada vez con más frecuencia.