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Una maquinaria despiadada que exprime a sus empleados y castiga la vulnerabilidad
Trabajar en Mercadona se ha convertido en una trampa para muchas y muchos de sus empleados. Detrás de la imagen de empresa modélica y comprometida con el bienestar de sus trabajadoras y trabajadores, se esconde una práctica sistemática de acoso, despidos dirigidos y presión psicológica. Según el reportaje de Infobae, quienes enferman, piden reducciones de jornada o simplemente no encajan en la exigencia brutal del «Modelo de Calidad Total» son considerados elementos prescindibles y desechados mediante estrategias crueles.
Las denuncias se acumulan. Empleadas como Laia, que fue despedida tras un embarazo con acusaciones falsas de acoso laboral y abuso de poder, han destapado el funcionamiento interno de la compañía. Su despido se justificó con testimonios de trabajadores que, al ser investigados, resultaron no existir. Cuando llevó su caso a juicio, la empresa le ofreció una indemnización para evitar un fallo en su contra. No es un caso aislado. Mercadona prefiere pagar y silenciar antes que enfrentarse a una sentencia que exponga sus prácticas.
A esto se suma la estrategia de los «desenganches»: despidos planificados para evitar indemnizaciones. Estrella, una trabajadora con 20 años en la empresa y que se reincorporó tras un cáncer de mama, fue despedida por «falta de asistencia» tras ser «invitada» a cogerse días de descanso para su recuperación. El objetivo es claro: eliminar a quien ya no es rentable y deshacerse de quienes, por salud o circunstancias personales, no pueden someterse a la esclavitud de la productividad extrema.
MADRES Y ENFERMOS, OBJETIVO PRINCIPAL DE LA REPRESIÓN
Mercadona no es solo una empresa que despide, sino que acosa y persigue a sus empleadas madres y a quienes requieren adaptaciones por salud. «O el modelo o la ley», esa es la consigna que, según exgerentes y trabajadores, repiten los coordinadores. La exigencia de cumplir con el «Modelo de Calidad Total» se convierte en un chantaje: o renuncias a tus derechos laborales o te quitamos la prima, te abrimos actas disciplinarias y, eventualmente, te despedimos.
Las madres son el colectivo más golpeado. Trabajadoras con reducción de jornada para cuidar a sus hijos han sido forzadas a aceptar horarios incompatibles con su vida familiar. En un juicio, la abogada de la empresa llegó a decirle a una madre que esto les pasaba a las mujeres por «querer acaparar la custodia de los menores». Otro caso similar fue el de una empleada a la que le negaron el horario pactado con la empresa tras reincorporarse de una baja maternal. Mercadona considera la maternidad un obstáculo para su productividad, y castiga a las mujeres que priorizan a sus hijos sobre la empresa.
Los problemas no terminan en la maternidad. Trabajadoras con enfermedades crónicas, discapacidades o secuelas de tratamientos médicos han sido obligadas a realizar tareas que agravan su condición. Una empleada con una lesión en la mano fue forzada a trabajar en caja, manipulando productos todo el día, pese a que los médicos le prohibieron los movimientos repetitivos. Cuando pidió el informe médico que justificaba su reasignación de tareas, la empresa lo declaró «confidencial».
Mientras tanto, los grandes sindicatos, como UGT y CCOO, guardan silencio. Trabajadores denuncian que estos sindicatos han sido «comprados» por la empresa, con beneficios como coches de empresa y kilometraje pagado. En lugar de proteger a los empleados, han firmado convenios que reducen derechos, dificultan la solicitud de reducciones de jornada y limitan el tiempo que se puede estar de baja sin perder primas salariales.
Mercadona, la empresa que presume de «darlo todo» por sus trabajadores, en realidad ha construido un sistema de miedo y represión laboral. O te sometes al modelo o te destruyen profesional y psicológicamente.
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Los «grandes sindicatos CC.OO. y U.G.T.» deberían ser mencionados simplemente como «los firma mierdas»
Vox en estado puro,supuestamente.
Seguramente debe tener un sindícato amarillo,al viejo estilo de la Jons…
Al final del texto se te ha olvidado seguir poniendo empleados y empleadas y trabajadores y trabajadores. Aunque a lo mejor sólo pones en valor el género al principio del texto que es lo que va a ejercer todo el mundo y después se te va quitando la tontería.
Ejercer =leer