Como era de esperar, el cambio climático es uno de los factores que parece estar relacionado con esta situación
No es una novedad que las poblaciones de abejas hayan estado sufriendo un descenso significativo de su población, especialmente aquellas que residen en áreas pobladas por humanos o cercanas a ellas. Sin embargo, un reciente estudio a largo plazo, publicado en la revista Current Biology, revela que incluso los polinizadores que habitan en bosques remotos alejados de los humanos, y que no están expuestos directamente a comportamientos perjudiciales como el uso de pesticidas químicos y la destrucción del hábitat, están disminuyendo en cantidades alarmantes.
Las abejas, como lo describe The Bee Conservancy, “son el corazón de nuestra supervivencia”. Los procesos agrícolas humanos dependen de estos valiosos polinizadores, que desempeñan un papel crucial en el cultivo de los cultivos que comemos nosotros y nuestro ganado; también juegan un papel igualmente crítico en los sistemas alimentarios naturales.
El estudio, que se prolongó a lo largo de 15 años y que concluyó el año pasado, siguió de cerca las poblaciones de abejas y mariposas en tres áreas remotas y boscosas diferentes en el Bosque Nacional de Oconee, al norte de Georgia. Después de analizar los datos, los investigadores pudieron concluir que aproximadamente el 62,5 por ciento de la población original de abejas se perdió, mientras que las poblaciones de mariposas disminuyeron en un sorprendente 57,6 por ciento.
La cantidad de especies de abejas también disminuyó, con la zona perdiendo el 39 por ciento de su biodiversidad de especies. “Nuestros resultados sugieren”, advierten los autores del estudio, “que las fuertes disminuciones en los polinizadores pueden no estar limitadas a áreas que experimentan perturbaciones antropogénicas directas”.
Vale la pena señalar que las abejas que anidan sobre el suelo tuvieron peor rendimiento que las que anidan bajo el suelo, aunque todas las poblaciones, como señalaron los investigadores, mostraron una fuerte disminución.
Más hipótesis que explicaciones
Aunque no hay una explicación clara de por qué estas poblaciones remotas están disminuyendo, los investigadores presentaron algunas hipótesis. Por ejemplo, la presencia de especies invasoras, en particular una hormiga invasora que anida en la madera, puede estar dañando a la población de abejas carpinteras del área.
Quizás sin sorpresa, los investigadores también alarmaron del “aumento de las temperaturas mínimas” -en otras palabras, el cambio climático- como el otro posible culpable de la preocupante situación de los polinizadores. Y considerando que no tenemos exactamente ese problema bajo control, es difícil ver un escenario en el que las abejas y mariposas de la región se recuperen en números significativos, al menos no a corto plazo.
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