Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Una operación policial pagada con dinero público para proteger al partido en el Gobierno no es un escándalo más: es una forma de saqueo institucional.
LA CAJA B, LOS DISCOS DUROS Y EL ESTADO AL SERVICIO DEL PP
El juicio del caso Kitchen ha dejado una imagen difícil de maquillar: un comisario clave, Enrique García Castaño, alias El Gordo, ausente por sus graves secuelas de salud, pero presente a través de sus declaraciones durante la instrucción. Y lo que dijo no fue menor. Confesó la existencia de la operación, reconoció su participación y señaló que el objetivo era recuperar los “discos duros” vinculados a la caja B del PP. No hablamos de una sospecha vaga. Hablamos de una operación presuntamente impulsada desde la cúpula del Ministerio del Interior en 2013 para quitar de en medio pruebas que podían comprometer al partido que gobernaba España.
El tribunal ha escuchado nueve horas de declaraciones de García Castaño, repartidas en siete comparecencias ante el juez Manuel García Castellón entre enero de 2019 y diciembre de 2020. El juicio empezó el 6 de abril, pero estas sesiones no han podido seguirse por YouTube. La razón oficial: en los audios grabados por Villarejo y en otras grabaciones aparecían datos que afectaban a la privacidad de terceras personas. La vista, eso sí, era pública. Quien pudiera desplazarse a la Audiencia Nacional, en San Fernando de Henares, podía entrar. Quien dependiera de la retransmisión, no. Y así, durante casi dos semanas, la ciudadanía se quedó sin escuchar una parte esencial del juicio.
La escena tiene algo de metáfora podrida. Un caso sobre cloacas, espionaje y fondos reservados termina con audios decisivos fuera del alcance del público general. No porque el juicio sea secreto. No porque no importe. Al contrario. Porque importa demasiado.
García Castaño declaró el 26 de marzo de 2019 que Eugenio Pino, entonces director adjunto operativo de la Policía, le encargó vigilancias sobre la familia Bárcenas porque las de Asuntos Internos no estaban funcionando. Después, según su testimonio, acabó hablando con Francisco Martínez, número dos de Interior. Ahí aparece la frase nuclear: la preocupación por unos discos duros donde estaría “toda la contabilidad en A y en B”. Donaciones, pagos, dinero opaco, control interno del saqueo. La contabilidad del partido que daba lecciones de patriotismo mientras, según la primera sentencia de Gürtel en 2018, había mantenido una financiación irregular durante al menos dos décadas.
Esto no es una anécdota de policías descontrolados. Es mucho peor. Es el aparato del Estado convertido en servicio privado de un partido. Mientras las y los ciudadanos pagaban impuestos, mientras se recortaban derechos, mientras se exigía austeridad a la clase trabajadora, una parte del Estado presuntamente funcionaba como brigada de limpieza de las vergüenzas del PP.
BILLETES DE 500, CHÓFERES COMPRADOS Y UNA “LIBRETITA” QUE HABÍA QUE PARAR
Uno de los audios más demoledores apunta directamente a María Dolores de Cospedal. La frase es conocida: “Lo de la libretita sería mejor poderlo parar”. Según la información publicada, Cospedal dio instrucciones a Villarejo para evitar la publicación de los papeles de Bárcenas, la contabilidad secreta del PP. Ella declaró en abierto que nunca había hablado por teléfono con Villarejo. Los audios conocidos por la prensa dicen otra cosa. Y aquí el problema ya no es solo judicial. Es político. Es democrático. Es moral.
La Operación Kitchen nace de la documentación intervenida a Villarejo tras su detención en noviembre de 2017. Entre ese material aparece una grabación en la que el comisario entrega la mensualidad de fondos reservados a Sergio Ríos Esgueva, chófer de la familia Bárcenas. Durante dos años, según la investigación, cobró dinero público. En una ocasión recibió 2.000 euros en billetes de 500 euros. Villarejo le soltó una frase que resume toda una época: “No te he podido conseguir más que billetes de 500”. Qué delicadeza. Qué problema logístico tan fino: no era fácil encontrar cambio para pagar una operación destinada a beneficiar al partido que gobernaba.
Ese dinero no salió de una caja mágica. Salió del Estado. Salió de fondos reservados. Salió de recursos públicos que deberían proteger a la ciudadanía, no a una organización política acorralada por su propia contabilidad clandestina. La corrupción aquí no consiste solo en robar; consiste en usar las instituciones para impedir que se sepa lo robado.
El testimonio de García Castaño también habla de sustracción de información de los teléfonos de Bárcenas facilitados por el chófer y del allanamiento de un local de Rosalía Iglesias donde supuestamente estaba un pendrive con grabaciones del extesorero a Mariano Rajoy y Javier Arenas sobre la caja B. García Castaño sostuvo que allí no había nada. Bárcenas declaró que guardó una memoria portátil en un arcón y que, dos meses después de salir de prisión, fue a buscarla y ya no estaba. Otra casualidad. Otra desaparición conveniente. Otro agujero negro justo donde debía haber pruebas.
Y luego está la conversación posterior entre García Castaño y Villarejo, cuando los implicados empiezan a cubrirse. Villarejo le anima a presionar a Francisco Martínez con tirar de la manta. Hablan de material del PP, de papeles que comprometían al presidente, de audios que podrían apuntar incluso a Rajoy. García Castaño dice que apenas tenía “cuatro cosas de Bárcenas” y suelta otra frase reveladora: “Menos mal que fui listo y no se me ocurrió dárselo a nadie”. En las cloacas, hasta la prudencia suena a chantaje.
La guinda es el ingreso del chófer en la Policía con 42 años, uno de los aspectos de malversación investigados. En una grabación, Villarejo plantea la maniobra al secretario de Estado de Seguridad con brutal claridad: “Si lo metemos a policía, lo tenemos pescado”. Traducido al castellano político: si le damos un futuro dentro del Cuerpo, se calla. Si se calla, el PP respira. Si el PP respira, el Estado se pudre un poco más.
Esto es Kitchen: policías, fondos reservados, audios, chóferes, billetes de 500 euros y un partido intentando que su caja B no terminara de hundirlo. Y todavía habrá quien lo llame pasado. No. El pasado no pasa cuando las cloacas siguen oliendo desde dentro del Estado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Marina Lobo cierra la temporada por todo lo alto
Marina Lobo despide la temporada de Hasta el Coño De con un programa cargado de actualidad, mala leche y verdades bastante incómodas. La lista de morosos de Hacienda vuelve a dejar nombres conocidos, deudas millonarias y mucha televisión dispuesta a ponerse del lado de quienes deben fortunas mientras al resto se nos exige pagar hasta el último céntimo.
También hay justicia española en estado puro: causas que se archivan cuando afectan al poder, órdenes de busca que no parecen tener demasiada prisa y una ultraderecha obsesionada con pintar bancos arcoíris porque la existencia ajena les provoca un cortocircuito emocional.
Un cierre de temporada con Marina Lobo, Remolachers, indignación bien dirigida y el recordatorio de siempre: aquí se cuenta la actualidad desde el lado de quienes no tienen plató, apellido ni despacho amigo.
Regresamos en septiembre.
Vídeo | Génova recuerda: el fascismo no se normaliza, se frena
Génova sabe muy bien que el fascismo no se “normaliza”: se frena. El 30 de junio de 1960, la ciudad se levantó contra el Movimiento Social Italiano, heredero político del régimen de Mussolini, cuando pretendía celebrar allí su congreso.
Aquella protesta no fue una anécdota. Fue una advertencia histórica. La presión popular obligó a cancelar el congreso y convirtió a Génova en símbolo antifascista.
Hoy, la ciudad vuelve a la calle contra la ultraderecha de Meloni. Porque la memoria no es nostalgia: es defensa propia.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir