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The New York Times asegura que los bienes del ahora emérito cuando accedió al trono en 1975 eran «prácticamente inexistentes». Años después, Juan Carlos I era multimillonario.
Maletines, cuentas opacas, Suiza, comisiones de Arabia saudí… minucias si atendemos a la información que desvelaba hace unos años el diario The New York Times, que calculó en 2012 que la fortuna de Juan Carlos I se eleva a 2.300 millones de dólares, casi 1.800 millones de euros.
El diario de Nueva York señalaba en el detallado artículo que “con España sumida en la crisis económica, muchos españoles se cuestionan la figura del Rey, largo tiempo venerado por su papel en la llegada de la democracia a la nación, pero ahora vigilado con lupa por su estilo de vida de lujo y su opaca fortuna”. NBC también quiso recordar este dato, aunque habla de aproximadamente 2.000 millones de euros. En el primer caso, se recalcaba además la llegada del Monarca al trono sin apenas dinero en 1975.
En 2002, la ya desaparecida revista Eurobusiness había estimado el patrimonio del emérito en casi 1.700 millones de euros: 545 de fortuna personal y 1.136 de bienes familiares. Según contó El Mundo, el entonces embajador de España en Londres, Santiago de Mora-Figueroa, envió una carta al director de la publicación calificando la cifra de «disparatada».»[La cifra] solo se puede explicar por haber entendido ustedes, erróneamente, que los bienes públicos propiedad del Patrimonio Nacional, del Estado español, son propiedad privada de Su Majestad el Rey, lo cual es evidentemente inexacto», escribió el diplomático.

Juan Carlos I, el rey pobre
The New York Times asegura que los bienes del ahora emérito cuando accedió al trono en 1975 eran «prácticamente» inexistentes. En 2013 trascendió la existencia de una cuenta en Suiza vinculada a la herencia de su padre, que falleció en 1993. Juan de Borbón dejó a sus hijos bienes y fondos por un valor de 6,6 millones de euros, de los que 2,2 habrían correspondido a Juan Carlos I, según publicó en aquel momento El Mundo.
«España vivió sin rey durante 38 años después de que la familia borbónica española fuera exiliada en 1931 y sus propiedades expropiadas. Franco, quien operó como dictador desde el final de la Guerra Civil española en la década de 1930 hasta su muerte, eligió al rey en 1969 para sucederlo», señaló el diario The New York Times.
Afirmaba, asimismo, que «antes de su ascenso al trono, el rey fue ayudado por asesores financieros que crearon una campaña de suscripción cuando se casó para ayudar a construir un colchón financiero». «Durante ese período, el futuro rey ‘se obsesionó con la construcción de una fortuna personal'», señalaba por aquel entonces José García Abad, autor de dos libros sobre el monarca.

Regalos opacos a Juan Carlos I
En sus viajes, según el NYT, «el Rey podía aceptar regalos en nombre del Estado español, pero no había una lista pública de los mismos. Con los años, ha recibido yates, una casa en una isla, automóviles de lujo… que han provocado mensajes de Twitter como este: ‘Los españoles en zapatillas y el Rey con 70 coches’”.
Mientras tanto, los defensores de la monarquía describían a Juan Carlos I como un recurso insustituible con relaciones incomparables con los líderes mundiales. “Desde el punto de vista empresarial, Juan Carlos I es el primer embajador de España”, afirmaba César Alierta, presidente de Telefónica.
Tras estos cálculos, que supusieron hace unos años una bomba informativa en nuestro país ya que volvían a poner el presupuesto de la Casa Real y sus posesiones en tela de juicio, la Monarquía apostó por una mayor transparencia en sus cuentas. “Han tratado de ser mas transparentes al revelar su presupuesto anual”, señalaba Herman Matthis, profesor de Finanzas en la Universidad de Bruselas, quien analizó entonces el gasto público de las monarquías europeas y buscó sin éxito información sobre la fortuna personal del Rey de España.
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