Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Los nuevos audios de Juan Carlos I revelan las sombras del 23F y elevan la presión para que la Ley de Secretos desclasifique de una vez por todas lo sucedido en aquella jornada.
¿Hasta cuándo va a seguir el Estado español escondiendo información crítica sobre su propia historia? Esta es la pregunta que debería estar en boca de todas y todos. Después de más de cuatro décadas, los fantasmas del 23F siguen vivos y la reciente filtración de audios del rey emérito Juan Carlos I solo alimenta la necesidad de desclasificar lo que sucedió realmente.
Las y los historiadores, junto con periodistas e investigadoras e investigadores, llevan años exigiendo acceso a documentos que el Estado se empeña en mantener ocultos bajo la anacrónica Ley de Secretos Oficiales, una normativa heredada del franquismo. Este marco legal, que data de 1968, es un testimonio de cómo, tras la Transición, España no cerró las puertas a la opacidad gubernamental. Se nos habla de una democracia consolidada, pero el Estado sigue atado a prácticas de otro tiempo.
Los audios de Juan Carlos I, en los que menciona con desconcertante indiferencia el silencio del general Armada, condenado por el intento de golpe de Estado, son una llamada urgente a revisar la historia. “Ése ha pasado siete años en la cárcel, se ha ido a su pazo de Galicia y jamás ha dicho una palabra. Jamás”. Así de rotundo se expresa el rey emérito. ¿Cómo es posible que un personaje tan clave en el fallido golpe siga rodeado de tanto secretismo?
EL GOBIERNO Y SU FALTA DE VOLUNTAD
El Gobierno de España, que ha prometido en repetidas ocasiones una reforma profunda de la Ley de Secretos Oficiales, parece cada vez más cómodo en su inacción. Han pasado más de dos años desde que presentaron un anteproyecto que, a día de hoy, sigue sin garantizar transparencia real. Y lo peor es que, bajo el actual esquema, los documentos clasificados antes de la nueva normativa seguirían siendo inaccesibles, con procedimientos tan farragosos que parecen diseñados para desalentar cualquier intento serio de desclasificación.
Este anteproyecto establece que los archivos más sensibles, etiquetados como «alto secreto», podrían seguir cerrados durante medio siglo, y en algunos casos, aún más. Y para las y los investigadores que deseen acceso, el proceso implica demostrar que son personas «directamente afectadas». Un sinsentido cuando se trata de historia reciente y de hechos que afectan al conjunto de la sociedad.
La falta de transparencia no solo daña la credibilidad de las instituciones, sino que perpetúa la impunidad de quienes participaron en acciones ilegales o poco éticas durante el golpe y los años de la Transición. Sin una reforma seria, seguiremos a oscuras sobre los GAL, las torturas, los tejemanejes entre los poderes fácticos y los episodios oscuros como el 23F. Y es precisamente esa falta de voluntad la que ha mantenido a España atada al pasado.
Desde EH Bildu hasta Sumar, diferentes fuerzas políticas han señalado la necesidad de que el Gobierno desclasifique documentos históricos. Podemos, por su parte, ha presentado una proposición en la Cámara Baja exigiendo que toda la información referente al golpe de Estado sea puesta a disposición pública. No es solo una cuestión de historiadores y archiveros, es una cuestión de justicia para el conjunto de la ciudadanía.
EL REY EMÉRITO Y SUS SOMBRAS
Resulta irónico que sea ahora, con el rey Juan Carlos I hundido en el desprestigio, cuando más se habla del 23F. Durante años, la versión oficial de los hechos lo presentó como el héroe que salvó la democracia. Pero las voces que cuestionan ese relato han ido creciendo. Periodistas como Pilar Urbano y Carlos Fonseca han dejado claro que hay demasiados cabos sueltos en la historia oficial. Y los audios filtrados recientemente no hacen más que alimentar estas dudas.
Uno de los puntos más oscuros en la narrativa del 23F es el papel que jugaron las Fuerzas Armadas y cómo la relación entre altos mandos y la Casa Real se gestionó en la sombra. Alfonso Armada, quien fue el brazo derecho de Juan Carlos, fue condenado por su participación en el golpe, pero nunca se ha revelado toda la verdad sobre su implicación o la del propio rey en los eventos de aquel día.
¿Hasta qué punto Juan Carlos sabía lo que se tramaba? Los audios filtrados sugieren que la lealtad de Armada hacia él fue determinante en su silencio posterior. La falta de respuestas claras solo genera más sospechas. La democracia española no puede permitirse seguir protegiendo a quienes fueron protagonistas de uno de los episodios más oscuros de su historia reciente.
El silencio institucional, más que proteger la seguridad del Estado, protege a las élites. Mantener la documentación del 23F bajo llave es una estrategia de poder, no de responsabilidad histórica. La opacidad perpetúa la impunidad y el relato oficial se tambalea cada vez que sale a la luz un nuevo detalle que contradice lo que nos contaron.
Si este Gobierno realmente está comprometido con la regeneración democrática, como ha afirmado en numerosas ocasiones, tiene que comenzar por desclasificar los documentos del 23F. La sociedad española tiene derecho a conocer toda la verdad. Porque la democracia no se consolida en la oscuridad, sino bajo el escrutinio público.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
No de debería tener clasificado cualquier documento más de 25 años.