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16 May 2022
DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Bono, de U2, visita Ucrania y ofrece un concierto en una estación de metro usada como refugio 

Bono, cantante del grupo U2, brindó un concierto en una estación del metro de Kiev, en Ucrania. 

El irlandés Bono, de U2, ofreció, por sorpresa, un concierto en el metro de Kiev y pidió por la paz en el país, destacando la lucha que hace el pueblo ucraniano «para todos los que amamos la libertad».

«Rezamos para que pronto disfruten de un poco de esta paz», mencionó Bono, quien estuvo acompañado por The Edge en la estación Khreschatyk. Además se presentó Taras Topolia, líder de la banda ucraniana ‘Antytila’ y quien se alistó en el ejército para defender a su país.

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Acompañado por el guitarrista The Edge, Bono visitó las ciudades bombardeadas de Borodyanka e Irpin, así como la fosa común de Bucha. El cantante acudió a las zonas por petición del presidente, Volodimir Zelenski.

“El presidente Zelenski nos invitó a actuar en Kiev, como un gesto de solidaridad con el pueblo ucraniano, y eso es lo que hemos venido a hacer”, ha señalado la banda en su cuenta de Twitter el domingo.

Qatar, el gran ganador de la guerra en Ucrania 

El fútbol y el gas natural, un combustible cada vez más indispensable, pueden tener poco en común, pero se están uniendo para hacer a Qatar de oro. El aumento de los precios del petróleo debido a la guerra en Ucrania ha impulsado a los productores de Medio Oriente como Arabia Saudita y Kuwait, pero las recompensas financieras y geopolíticas que se ofrecen para Qatar lo convierten en el ganador después de que la invasión de Vladimir Putin haya obligado a Europa a comenzar a dejar de importar energía rusa.

El pasado mes de marzo se conocía la noticia de que BP y Shell decidieron deshacerse de sus participaciones en varios proyectos con algunos de los gigantes energéticos rusos. Pero hay varios divorcios más de empresas occidentales como la francesa TotalEnergies que anunció que no realizará nuevas inversiones, pero no habló de cortar las ya existentes.

Algunos gigantes del sector en EEUU como Exxon están en el punto de mira y hay presiones para que abandone también sus alianzas con empresas rusas, mientras que Chevron solo ha dicho que está monitorizando la situación. Por su parte, la noruega Equinor también ha anunciado que abandona sus posiciones en Rusia.

2022 no será solo el año en que Qatar deje su huella en el calendario deportivo sino que el ser un proveedor del codiciado gas para reemplazar al gas natural ruso dará al estado del Golfo una influencia real.

La urgencia de que se necesita su gas lo antes posible se agudizó esta semana después de que Rusia cortase los suministros a Polonia y Bulgaria. Por ello, varios de los más altos funcionarios de la Unión Europea han volado a Doha para transmitir dicho mensaje.

Según cálculos de Bloomberg, las exportaciones de energía de Qatar ya debían alcanzar los 100.000 millones de euros este año por primera vez desde 2014, lo que le permitirá gastar más en los mercados bursátiles mundiales y en la consecución de sus objetivos de política exterior, principalmente a través de su fondo de riqueza soberana de 450.000 millones.

Además, Qatar también podría utilizar el fondo para promover sus objetivos regionales. El mes pasado, el gobierno prometió inversiones por valor de 5.000 millones de euros en Egipto. Eso fue parte de un plan de los estados del Golfo para apoyar al país del norte de África, que se ha visto golpeado por un aumento en los precios de los alimentos desde que comenzó la guerra de Ucrania.

 La OTAN estaba en crisis hasta la invasión de Ucrania 

En 2019, el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que la OTAN se encontraba en «muerte cerebral» debido a la falta de coordinación entre Europa y Estados Unidos y también a las acciones agresivas en Siria por parte de Turquía, uno de los miembros clave de la Alianza Atlántica.

Alemania rechazaba esa opinión diciendo que: «La OTAN es y sigue siendo una piedra angular de nuestra seguridad. Una OTAN fuerte es de interés tanto alemán como europeo. Y las cooperaciones transatlánticas deben preservarse. Deben cuidarse». «Es nuestra garantía de seguridad y seguirá siendo», dijo la canciller alemana.

La OTAN tenía como objetivo contener los avances de la Unión Soviética en el mundo, sin embargo, algunos líderes de la política exterior de EEUU señalaron en 1990 que la OTAN no era la forma correcta de que América se relacionara con Europa tras la caída de la Unión Soviética.

Donald Trump criticaba a menudo a la OTAN: quería que los aliados gastaran más en sus fuerzas armadas y que EEUU se retirara de la alianza, algo que irritó a la Seguridad de Washington, un comentario desafortunado después de que Trump sacara a las tropas estadounidenses de Siria, si consultar con otros liados de la alianza, para evitar enfrentamientos con Turquía, aliado de la OTAN, poniendo así en duda la confiabilidad de la Casa Blanca.

A finales de 2010, algunas críticas y preocupaciones, llevaron incluso a académicos partidarios de la alianza transatlántica a decir que la OTAN estaba en crisis. Altos funcionarios de la administración de Biden, escribieron en la revista Foreign Policy en 2018 que las cumbres de la OTAN «simplemente no valían la pena» y eran demasiado arriesgadas cuando Trump estaba en el cargo, ya que denigraba la alianza.

Por otra parte, el profesor de Harvard y embajador de Biden en China, Nicholas Burns, coescribió un artículo en 2019 en el que argumentaba que el ataque de Trump a la OTAN, los líderes cada vez más antidemocráticos bajo el paraguas de la OTAN (Turquía y Hungría), y el fracaso para confrontar a Putin «han llevado a la Alianza a la crisis más preocupante».

Ahora los actuales acontecimientos en Ucrania revelan una verdad fundamental de la organización: es una alianza destinada a contrarrestar a un adversario, para bien y para mal.

Carmen Claudín, investigadora del CIDOB especializada en Rusia, ha señalado que «Putin ha conseguido reanimar a la OTAN y darle una razón de ser», tras la posibilidad de un conflicto en la frontera entre Ucrania y Rusia.

El verano pasado se celebró una cumbre en Bruselas en la que se solicitó establecer un nuevo “concepto estratégico”, ya que estaba desfasado, con el fin de aprobarlo en la siguiente reunión de líderes, convocada en junio de este año en Madrid.

Si Vladímir Putin pretendía con esta crisis poner coto a la OTAN, lo cierto es que, de momento, la alianza militar está recuperando el sitio perdido en portadas, informativos y espacios de decisión mundiales y por fin muchos están poniendo cara a su secretario general, Jens Stoltenberg, por primera vez.

Además, la OTAN está reforzando su presencia militar en el flanco oriental a raíz de la crisis en Ucrania. En los últimos días, varios aliados han anunciado despliegues: Dinamarca envía una fragata al Báltico y cuatro F-16 a Lituania; España dos fragatas y estudia el envío de aviones de combate a Bulgaria; Francia ha dicho que está preparada para enviar tropas a Rumanía; Países Bajos enviará dos F-35 a Bulgaria; y EEUU también ha dejado claro que considera aumentar su presencia militar en la parte este de la alianza, poniendo en alerta a 8.500 de sus soldados.

Además, Biden anunció que la alianza respondería a Rusia en caso de que usara armas químicas en Ucrania. Asimismo, el presidente estadounidense anunció ayudas de 1.000 millones de euros en nueva ayuda humanitaria para los afectados por la nueva crisis de refugiados en Europa y otros 1.000 millones en ayuda militar y de seguridad para Ucrania.

Junto con los países europeos, la Casa Blanca y el Departamento de Estado anunciaron aún más sanciones contra los políticos, líderes militares y élites rusos, y medidas para detener a los evasores de sanciones.

Ahora la OTAN es un pilar clave a la invasión rusa de Ucrania y tal y como ha dicho su secretario general: «La OTAN está brindando un apoyo sin precedentes a Ucrania, ayudándola a d