Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Mientras Ayuso calla, la justicia acelera. El Ministerio Público señala que su pareja “jugó con los tiempos” para frenar el proceso que lo llevará al banquillo.
LA FISCALÍA HABLA DE “MANIOBRA DILATORIA”
La Fiscalía ha dejado claro lo que muchos sospechaban: Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, no está intentando aclarar su inocencia, sino ganar tiempo. El empresario, acusado de doble fraude fiscal y falsedad documental, presentó una batería de diligencias fuera de plazo, que su defensa intenta ahora hacer pasar por “errores procesales” para evitar que el caso avance.
El Ministerio Público lo ha calificado sin rodeos: “maniobra dilatoria”. Según elDiario.es, los fiscales recuerdan que González Amador tuvo más de un año y dos meses para presentar esas pruebas —desde el 20 de marzo de 2024 hasta el 28 de mayo de 2025—, además de otros siete meses previos desde que la Agencia Tributaria le notificó la inspección el 12 de mayo de 2022. Tiempo de sobra para actuar, si su intención fuera cooperar con la justicia y no esquivarla.
La jueza instructora, Inmaculada Iglesias, ya rechazó sus solicitudes por haber sido presentadas fuera de plazo. La defensa, lejos de asumirlo, recurrió. Ahora la Audiencia Provincial de Madrid deberá confirmar o no esa decisión. Si lo hace, González Amador se sentará oficialmente en el banquillo en esta primera pieza judicial.
Para el Ministerio Público, la estrategia es evidente: retrasar el juicio y evitar la imagen pública del banquillo. Lo que está en juego no es solo la libertad o la reputación de un empresario, sino el blindaje mediático y político de quien comparte vida con la presidenta de la Comunidad de Madrid.
EL DOBLE FRAUDE FISCAL Y LAS FACTURAS FANTASMA
La investigación se centra en 350.951 euros defraudados a la Agencia Tributaria durante los ejercicios de 2020 y 2021. González Amador habría simulado gastos y facturas inexistentes a través de su empresa Maxwell Cremona, con el objetivo de pagar menos Impuesto de Sociedades.
La Fiscalía lo resume así: “unos gastos ficticios basados en facturas emitidas por diversas sociedades”. Una fórmula clásica de evasión fiscal con la que se maquillan beneficios y se reduce la factura tributaria. El delito de falsedad documental surge precisamente de esa operación: facturas sin correspondencia con ningún servicio real.
Pero el caso no se detiene ahí. De forma paralela, González Amador está siendo investigado por presunta corrupción y administración desleal, en otra pieza judicial todavía abierta. Es decir, dos frentes judiciales simultáneos que rozan el entorno más íntimo de Ayuso.
Mientras tanto, la presidenta madrileña mantiene el silencio. Ni una palabra sobre el caso, ni una respuesta ante la presión política, ni una muestra de distancia institucional. Su jefe de gabinete ya ha declarado ante el Supremo en una causa que también lo compromete indirectamente, y él mismo —en su testimonio— admitió que “lo más importante era que no le salpicara a ella”.
No lo logró.
El caso González Amador ya no es una anécdota privada. Es un espejo incómodo del poder madrileño. Muestra cómo las élites políticas y empresariales operan en red, blindadas por los silencios de quienes deberían rendir cuentas.
La maniobra dilatoria no solo busca ganar tiempo, sino agotar la memoria pública. Pero el reloj judicial sigue corriendo. Y cada día que pasa, el discurso de la “persecución política” suena más vacío frente a los números concretos del fraude.
Silencio arriba, ruido en los tribunales.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir