Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Su patrimonio podría estar en criptoactivos no declarados mientras desmantela las regulaciones que lo limitan
El presidente de Estados Unidos se legisla a sí mismo. Según una investigación de Accountable.US, Donald Trump ha amasado hasta 11.600 millones de dólares en activos cripto no declarados que disparan su fortuna total a 15.900 millones, muy por encima de las estimaciones previas. Y lo hace mientras su administración desmonta, pieza por pieza, cualquier regulación que pueda frenar ese enriquecimiento.
Bloomberg calculó en julio que el magnate poseía unos 620 millones de dólares en criptoactivos, pero el nuevo informe revela un entramado más vasto: 22.500 millones de tokens de su firma WorldLiberty Financial Inc. valorados en 2.000 millones aún sin cotizar, el lanzamiento de $TRUMP memecoins por 7.000 millones y la compra de 2.000 millones en Bitcoin por parte de Trump Media, con otros 300 millones reservados para opciones sobre la misma criptomoneda.
Dos compañías vinculadas a Trump controlaban en mayo el 80% del proyecto $TRUMP, embolsándose 324 millones en comisiones desde enero. Y, para completar la jugada, su conglomerado ha entrado en el mercado de NFT, un sector con fama de especulativo y opaco.
LEGISLAR PARA UNO MISMO: LA CRIPTO POLÍTICA DE TRUMP
Julio fue el mes clave. Coincidiendo con la llamada “Crypto Week”, el Congreso dominado por republicanos aprobó dos leyes hechas a la medida del presidente-inversor: la GENIUS Act y la CLARITY Act.
La primera crea un marco laxo para las stablecoins —activos vinculados al valor del dólar u otros bienes— pese a que, según un estudio del Banco de Pagos Internacionales, 60 de 60 stablecoins analizadas se habían despegado de su activo de referencia al menos una vez. En 2022, el colapso de la stablecoin Terra/Luna borró 45.000 millones en una semana. Trump y su familia venden ahora su propia stablecoin mientras minimizan los riesgos.
La segunda, todavía pendiente de aprobación en el Senado, es el verdadero botín. La CLARITY Act recortaría drásticamente las competencias de la SEC (Securities and Exchange Commission) y reclasificaría gran parte de las criptomonedas como “commodities”, quedando bajo el control de la CFTC, un organismo con menos recursos y menor capacidad de supervisión. Así, productos como $TRUMP y $MELANIA memecoins quedarían fuera del radar regulador.
Senadoras como Elizabeth Warren han advertido que esta concentración de poder en manos del presidente “crea una autopista para la corrupción” y convierte el mercado en un juego de favoritismos presidenciales: quién consigue un guiño de la Casa Blanca gana valor, quién no, se hunde.
Trump Media lo reconoce sin rodeos: si Bitcoin fuera considerado un valor regulado, su precio y el de las participaciones de la compañía caerían. El conflicto de interés no se oculta; se normaliza.
El paralelismo con la crisis financiera de 2008 es evidente. El propio director ejecutivo de Accountable.US, Tony Carrk, alerta: Trump está “inaugurando una era de especulación de casino” en Wall Street, ahora en fondos de pensiones y cuentas de ahorro, con activos “altamente volátiles y sin apenas salvaguardas”. La historia podría repetirse y, como entonces, serán las trabajadoras y trabajadores quienes paguen la factura cuando la burbuja estalle.
Este no es un debate sobre innovación tecnológica, sino sobre el uso del poder político para blindar negocios personales. Trump ha convertido la presidencia en un vehículo para multiplicar su fortuna cripto y blindarse legalmente contra cualquier intento de supervisión.
La democracia estadounidense no se tambalea por hackers rusos ni por campañas de desinformación externas: se erosiona cuando el inquilino de la Casa Blanca legisla para sí mismo. Y hoy, esa erosión tiene forma de token.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir