Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La Comunidad de Madrid, año tras año, sigue destacando en un lamentable liderazgo: ser una de las regiones que menos inversión destina a los servicios sociales municipales en toda España. En esta ocasión, según los datos revelados por la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, la situación es aún más alarmante, ya que cuatro de cada diez ayuntamientos catalogados como «pobres» en inversión social se encuentran en esta región. ¿Qué está sucediendo en Madrid para que esta vergonzosa estadística persista?
EL DESPRECIABLE GASTO SOCIAL EN MADRID
Los números hablan por sí solos. En el año 2022, los 37 ayuntamientos catalogados como los más «pobres en servicios sociales» tuvieron un gasto social por habitante inferior a los 56,74 euros. Esto equivale a una inversión que ni siquiera alcanza el 60% de la mediana de gasto de los ayuntamientos con más de 20,000 habitantes en todo el país. En otras palabras, apenas se destinan poco más de 50 euros por persona para abordar los problemas de pobreza y necesidad de los ciudadanos. Un saldo vergonzoso e inaceptable.
Entre los municipios que menos inversión destinan a servicios sociales, destacan nombres como Arroyomolinos, con escasos 19,62 euros por habitante; Caravaca de la Cruz, en Murcia, con 31,93; Galapagar y Aranjuez, también en Madrid, con 35,59 y 36,83 euros respectivamente; y San Vicente del Raspeig, en Alicante, con 36,87 euros. Estas cifras son un reflejo sombrío de la falta de compromiso de las autoridades locales para abordar las necesidades de sus comunidades más vulnerables.
Pero la lista de la vergüenza no termina ahí. Se suman a esta triste realidad otras localidades madrileñas como Collado Villalba (39,28 euros), Torrelodones (39,35), Villaviciosa de Odón (43,23), Leganés (44,86), Móstoles (45,80), Alcalá de Henares (45,84), Colmenar Viejo (45,85), Majadahonda (50,17), Getafe (53,46), Parla (54,71), Alcorcón (55,85), y Algete (56,05). Una lista que nos demuestra que la negligencia en la inversión social es un problema generalizado en la Comunidad de Madrid.
EL PÉSIMO EJEMPLO DE LA COMUNIDAD DE MADRID
Si creías que esta era la peor parte de la historia, te equivocas. La Comunidad de Madrid lidera el ranking de regiones que aportan más ayuntamientos a esta triste lista de la desigualdad en la inversión social. Pero no está sola en este oscuro podio. Le siguen de cerca la Comunidad Valenciana, con ocho consistorios en la lista; Andalucía, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia, con dos cada una; y Baleares, Canarias y Galicia, con un único ayuntamiento en la misma situación deplorable.
ANDALUCÍA: UN CONTRASTE VERGONZOSO
La vergüenza de Madrid se hace más evidente al observar lo opuesto: los ayuntamientos que destacan por su inversión en servicios sociales, aquellos que verdaderamente se preocupan por sus ciudadanos más necesitados. Según el informe, 37 ayuntamientos se alzan con el título de excelencia en inversión social, aunque esta cifra ha disminuido con respecto a años anteriores debido a que se ha incrementado el nivel del gasto social necesario para merecer este reconocimiento, llegando a una inversión mínima de 151,31 euros por habitante/año.
Esto significa que únicamente 3,4 millones de habitantes en España pueden beneficiarse de los esfuerzos de unos pocos ayuntamientos que invierten económicamente de manera ejemplar en servicios sociales. Esta cifra representa apenas el 11,20% de los 30,57 millones de personas que residen en municipios de más de 20,000 habitantes en todo el país. Una clara muestra de la falta de compromiso de las autoridades locales en la mayoría de las comunidades autónomas.
LA INVERSIÓN SOCIAL EXCELENTE ES UN PRIVILEGIO
Andalucía, una vez más, se encuentra en la cima de esta lista, con 16 consistorios que demuestran un compromiso excepcional con sus ciudadanos más necesitados, gracias en gran medida a la incidencia económica del servicio de ayuda a domicilio del sistema de la dependencia gestionado por las entidades locales. Le siguen Cataluña, con seis ayuntamientos en esta destacada posición; la Comunidad Valenciana, con cuatro; País Vasco, con tres; y Baleares, Canarias, Aragón, Castilla-La Mancha, Galicia y Murcia, cada una con un ayuntamiento.
Sin embargo, es importante destacar que algunas comunidades autónomas, como Asturias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, La Rioja, Navarra y Madrid, no tienen ni un solo municipio en el ranking de excelencia en inversión social. Esto refleja un desprecio flagrante hacia la importancia de los servicios sociales en estas regiones.
CONCLUSIÓN: MADRID, UN LÍDER EN LA NEGLECTA INVERSIÓN SOCIAL
En resumen, la Comunidad de Madrid se mantiene como un triste líder en la falta de inversión en servicios sociales municipales en España. La cifra de cuatro de cada diez ayuntamientos en esta categoría es alarmante y vergonzosa. Los números revelan una falta de compromiso y preocupación por las necesidades de los ciudadanos más vulnerables.
Mientras algunas regiones destacan por su inversión ejemplar en servicios sociales, la mayoría de las comunidades autónomas, incluida Madrid, dejan mucho que desear en este aspecto. Es hora de que las autoridades locales en Madrid y en todo el país asuman su responsabilidad y asignen recursos adecuados para garantizar el bienestar de todos los ciudadanos, sin excepción. La inversión en servicios sociales no es un gasto, es una inversión en la calidad de vida y la dignidad de las personas, y es hora de que se trate con la seriedad y el compromiso que merece.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás
Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.
González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.
¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir