Europa se regala el fin del Ártico por Navidad
La comodidad europea se alimenta del deshielo y lo llama progreso
Premio Planeta: la gran novela del capitalismo cultural
De la literatura como arte a la literatura como negocio. El Planeta se ha convertido en el espejo perfecto de un sistema que premia la fama, castiga la reflexión y convierte la cultura en publicidad.
La doctrina Trump: guerra preventiva y propaganda de masas
El expresidente estadounidense usa el miedo como combustible político y la guerra como herramienta de marketing.
La CIA, los golpes y el petróleo: Venezuela como obsesión imperial
Trump reactiva la maquinaria encubierta de Estados Unidos en América Latina, con el petróleo como telón de fondo y la CIA como vieja protagonista.
Hipotecados hasta la médula, sometidos hasta la saciedad
Hipotecados hasta la médula, sometidos hasta la saciedadTrump convierte a Milei en el primer presidente latinoamericano intervenido a crédito
La generación que tumbó a un presidente: Madagascar arde y la juventud toma el poder
Del apagón eléctrico al apagón político: la generación Z malgache ha encendido una revolución que ningún gobierno pudo sofocar.
La OTAN, rehén de Washington: Europa paga, Estados Unidos cobra
Trump dicta, Rutte obedece y los aliados se arrastran en nombre de una “paz” que se mide en contratos militares.
Trump reabre la doctrina del terror
El presidente de Estados Unidos autoriza operaciones encubiertas en Venezuela y se jacta de “atacar por tierra”. La historia repite sus sombras: golpes, asesinatos y saqueo bajo la bandera de la libertad.
¿Por qué nadie piensa de verdad en los autónomos?
Ni el Gobierno ni la oposición entienden que detrás de cada cuota hay una persona al límite de la resistencia económica.
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Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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